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ARCO'26: una edición a cara de perro con un 'futuro' incierto

ARCO'26: una edición a cara de perro con un 'futuro' incierto
Artículo Completo 2,167 palabras
La casualidad ha querido que este año hayan coincidido en el calendario la fiesta del cine (esa gala de los Goya a la que no se le pasa ni una causa justa a la que adherirse, en un sector regado de subvenciones) con la fiesta del arte… Un momento: ¿Fiesta del arte? Es cierto que arranca una semana 'celebratoria' en el sector pero que, a todas luces, viene empañada por ese 21 por ciento de IVA español muy español que escuece demasiado y que es una herida abierta desde hace años sin que termine de cerrarse. Y eso que este 2026, al menos ARCO, sí que tiene algo que celebrar: cumple 45 ediciones, uno de esos números raros que ni te apetece tirar la casa por la ventana pero que tampoco puedes pasar por alto porque todo el mundo te lo va a estar recordando. Sin embargo, en el pabellón 7 y 9 de Ifema, pocas ganas se tiene este año de festejos. Al menos, por parte de las galerías españolas.Noticia relacionada general No No ESPECIAL ARCO 2026 Maribel López: «Entiendo un boicot de las galerías españolas a ARCO, pero no sé si las ayudaría» Javier Díaz-Guardiola Por un lado, estas saben -y así lo manifiestan mientras ultiman el montaje- que se ha avanzado algo al conseguir situar sus reivindicaciones en la agenda mediática y haber empezado a recibir la atención de los políticos (obviamente, esos políticos del signo contrario a los que tienen en sus manos situar esa cifra del 21 en la del 5 italiano o el 6 portugués). Lo último, las sendas proposiciones no de ley en el Congreso del PP y de Sumar (no me digan que no es de chirigota lo del Gobierno enmendándole la plana al Gobierno) instando a la rebaja del impuesto de marras. Y por eso saben que estos días no valen las sonrisas, y que hay que mantener la cara de mala leche, que, al parecer, se traducirá en pegatina en la solapa (no puede ser de otra manera en el mundo de la cultura) y sonora pitada al Ministro Urtasun el jueves allá por los pasillos que pase mientras inaugure la feria con los Reyes. Y hasta ahí: que una cosa es luchar por unos derechos y otra muy distinta que los propios galeristas se escamoten su negocio. Ya veremos quién sopla más fuerte. De todas formas, desde alguna asociación de galeristas ya nos ponían en guardia ayer: «¡Algo inminente está a punto de suceder!». ¿Raptarán al ministro? ¿Hará este un anuncio esperado en plena inauguración? El milenarismo va a llegar... A perro flaco... Mientras eso sucede, a perro flaco todo son pulgas, y empezamos a pensar que la dirección de esta feria atrae el mal fario. Si no habíamos tenido suficiente con una pandemia mundial (2020) y una guerra en Ucrania (2022), ARCO 2026, el del aniversario blando, se celebra mientras el mundo ha iniciado una nueva escalada bélica en Oriente Próximo en la que la palabra «nuclear» se repite demasiado. Hay curiosamente en el salón este año una galería de Dubai, Green Art, cuyos responsables y coleccionistas se las van a ver y desear para llegar a Madrid. Por cierto: esta semana llueve en la ciudad... Así que nos disponemos a celebrar el carácter de cuarentona interesante que es ARCO 45 años después sin ser muy conscientes de que ni la cita ni España son los mismos cuatro décadas y media más tarde. La feria, que en su día apostó por los ámbitos comisariados como forma de suplir la falta de contexto artístico y educativo en el país , sigue haciéndolo hoy, sin que esto tenga ya sentido. De hecho, uno de ellos, y el principal este 2026 es el utilizado por ARCO para celebrar su cumpleaños hablando de futuro. Un futuro incierto, más gustoso cuando es evocado que cuando se convierte en presente, como le sucede al apartado comisariado por Magali Arriola y José Luis Blondet.En las imágenes, proyecto de artista de Gema Polanco; estand de Villa Magdalena en Opening y detalle de una obra de Gaüeca en Espacio Mínimo JDGuardiola Su futuro, 'ARCO 2045', entre pedestales y tules que caen del cielo por obra del estudio de arquitectura de Ángela Juarranz , se desdobla por vez primera entre los dos pabellones y prometen 'deja vu's' pese a estar hablando de lo que estar por llegar. En realidad se refieren a creadores que están en uno y otro lado (Allora & Calzadilla, Thomas Hirschhorn, Albert Serra, Patricia Fernández…) o autores sobrerrepresentados por varias galerías (June Crespo, con CarrerasMúgica o P420). No se dejen sorprender por los nombres. Al discurso curatorial le falta presente (vive, como todo a día de hoy en el arte, de sensaciones) y amenaza con regresar dos años más, con mismo lazo pero distintos 'perros'. Tampoco se nos pierde nada por 'Perfiles', ahora de la mano de José Esparza Chong Cuy, la machacona obsesión de ARCO por apostar por (cierto tipo de) latinos dando pie a la peor de las ferias paralelas de Semana del Arte y sin salir de Ifema, con galerías que incluso tienen el don de la ubicuidad, como Commonwealth and Council o Pequod, que tan pronto te son 'futuristas' como primas hermanas de Bad Bunny. Salvemos, pese a lo paradójico del nombre, a Crisis con Patricia Rengifo por eso de alejarse de la sensación de «trabajos manuales» de otros estands. Gente vivida, gente viajada Y en Opening, una selección de «menores de edad» de esas que epatan, de las que se note que los responsables, Rafael Barber Cortell y Anissa Touati, tienen mundo (¡dos firmas de Tiblisi y una de Senegal!). Por allí no nos queda más que felicitar a las galerías españolas a las que se les permite entrar en la feria de su país por la puerta de atrás (El Chico, Enhorabuena Espacio, Villa Magdalena o Spiritvessel), algunas de las cuales veíamos hasta hace poco por ferias nacionales por las que no se habrían paseado ni por asomo estos comisarios tan chic. Asi que, tras la decepción un año más de estos falsos comisariados que tan solo revisten de intelectualidad aplicaciones más baratas con las que la feria sigue haciendo negocio con galerías de muy lejos que no pagarían un salón general ni de broma, me quedo con las verdaderas propuestas bien articuladas de esta edición. Como la que encuentra paralelismos entre Miguel Benlloch y Ana Laura Aláez -de generaciones dispares, de reivindicaciones afines- en The Ryder. Un bello análisis sobre identidad y vestimenta. También sobre dualidad dialogan Pieter Laurens Mol y Teresa Estapé en Chiquita Room. O la definición de lo monstruoso en House of Chappaz, con Raisa Maudit, Diego del Pozo, Fito Conesa o Antonio Fernández Elvira. La reivindicación de la 'primera ola femenina' (que no feminista) en España también merece la parada en José de la Mano, con espacio específico para Aurèlia Muñoz. En Parra&Romero realizan un guiño a la tumba de Carlo Scarpa con el montaje. Y parece que se lo toman en serio las nuevas entradas: Memoria (que comparte a Graciela Iturbide con Rafael Ortiz, organiza un delicioso proyecto de artista con el camerino de Terry Holiday y donde no puedo dejar de admirar a Armando Cristeto); y Río & Meñaka, que ya pasó el largo y sudoroso purgatorio de ARCOlisboa. De arriba abajo, últimos retoques a las obras de Darío Villaba en Luis Adelantado; uno de los espacios de 'Perfiles'; y 'Proyecto de artista' de Eliasson y Soto en la feria JDGuardiola Y dado que más que futuro, ARCO es un eterno retorno (con galerías en los mismos sitios mostrando a los mismos artistas y casi diría que las mismas obras, como la Abramovic de Krizinger), donde el arte español parece no tener porvenir (representa un 33 por ciento del total de galerías, dice su directora, para salvar la internacionalidad de la feria), casi apetece más dar un repaso de lo mejor de nuestros artistas, en 'plan nacionalista', como Segade en el Reina Sofía. Este nos llevaría a la Cristina Mejías de Alarcón Criado, que se trae hasta tres fuentes de las que metió en Matadero, como Andrea Canepa acerca los lienzos de la lona del Palacio de Cristal a Rosa Santos. O a Francoise Vanneraud, en Ponce Robles, que es francesa pero a la queremos igualmente. Esther Ferrer es la reina en 1MiraMadrid, como en Espacio Mínimo Manu Muniategi vuelve a demostrar por qué es uno de nuestros mejores escultores geométricos con sentimiento. Cachito Vallés desafía a la IA en Luis Adelantado (imprescindibles allí las obras de Darío Villalba o de la Irma Laviada que lo peta en el Thyssen, como lo hace Ester Partegàs en CA2M y Prats Nogueras, o Cristina Lucas en Albarrán Bourdais). Oda a lo inestable de Eugenio Ampudia en Max Estrella (donde, como dice Alberto de Juan, han hecho 'un rincón de canallitas' con LaRibot y compañía) y Fontcuberta haciendo magia en Àngels Barcelona. Desde alguna asociación de galeristas nos ponían en guardia en el montaje: «¡Algo inminente está a punto de suceder!». ¿Raptarán al ministro? ¿Hará este un anuncio esperado en plena inauguración? Nico Munuera y Carmen Calvo deben de ser los nombres más repetidos esta edición. A Patricia Gadea la «esconden» en Maisterra, como la mejor obra de Karlos Martínez Bordoy, con permiso de Nacho Criado, hay que buscarla en el almacén de Formato Cómodo. No pasen por alto a la Eva Fàbregas dibujante y a Nora Aurrekoetxea en Bombón. Tampoco la delicadeza de Pablo Capitán del Río en Arte9 o las 'inestabilidades' de Nuria Fuster o Miguel Ángel Tornero en Silió. Acabo el repaso con la pareja de baile que conforman Cildo Meireles y Muntadas en MPA y con la Inmaculada Salinas de Rafael Ortiz, dibujo que es pura delicia. Por último, nos alegramos cuando vemos a españoles en galerías extranjeras: Javier Garcerá en la venezolana Beatriz Gil / Carmen Araujo, Guillermo Mora en Casa Triángulo, o Aballí en Schwarzwalder. A falta de Helga, a Santiago Sierra hay que buscarlo ya en Trisorio. Su lugar lo ocupa bien merecidamente Elba Benítez. Y si lo suyo es el arte moderno y las vanguardias (se multiplican los 'josé guerrero'), su sitio vuelve a estar en Cayón, Mayoral o Guillermo de Osma. Aquí, un delicioso rincón se ocupa del arte feminista y hasta queer anterior a la guerra civil española (Lorca por José Caballero). Por último, reparen en los 'proyectos de artista' de Fernandez Braso (Guillermo Pérez Villalta), Livia Benavides (Sandra Gamarra) o Rocío Santacruz (Ouka Leele).arte_abc_0724 Y claro que hay 'cositas', porque aquí no se estila el gran formato, interesantes entre los extranjeros (Olafur Eliasson y Jesús R. Soto en Elvira González; Joana Vasconcelos en Baró; Helena Almeida y Cristo en Prats Nogueras; Boltanski en Albarrán; Miguel Ángel Rojas en Alonso Garcés; Murakami en Perrotin…), pero eso se las dejo a ustedes, que para eso se dice que ARCO es una feria de descubrimientos. De descubrimientos y de paradojas, como que se haya tenido que quemar media Galicia para que los vips disfruten de Sala Guest. ¡Descubran! ¡Descubran cosas como estas y otras! Que el futuro, como cantaba Radio Futura, ya está aquí haciendo de las suyas, grabando con impuestos del siglo pasado, a pesar de 'los progresistas'.

La casualidad ha querido que este año hayan coincidido en el calendario la fiesta del cine (esa gala de los Goya a la que no se le pasa ni una causa justa a la que adherirse, en un sector regado de subvenciones) con la fiesta ... del arte… Un momento: ¿Fiesta del arte?

Es cierto que arranca una semana 'celebratoria' en el sector pero que, a todas luces, viene empañada por ese 21 por ciento de IVA español muy español que escuece demasiado y que es una herida abierta desde hace años sin que termine de cerrarse.

Y eso que este 2026, al menos ARCO, sí que tiene algo que celebrar: cumple 45 ediciones, uno de esos números raros que ni te apetece tirar la casa por la ventana pero que tampoco puedes pasar por alto porque todo el mundo te lo va a estar recordando. Sin embargo, en el pabellón 7 y 9 de Ifema, pocas ganas se tiene este año de festejos. Al menos, por parte de las galerías españolas.

Maribel López: «Entiendo un boicot de las galerías españolas a ARCO, pero no sé si las ayudaría»

Por un lado, estas saben -y así lo manifiestan mientras ultiman el montaje- que se ha avanzado algo al conseguir situar sus reivindicaciones en la agenda mediática y haber empezado a recibir la atención de los políticos (obviamente, esos políticos del signo contrario a los que tienen en sus manos situar esa cifra del 21 en la del 5 italiano o el 6 portugués). Lo último, las sendas proposiciones no de ley en el Congreso del PP y de Sumar (no me digan que no es de chirigota lo del Gobierno enmendándole la plana al Gobierno) instando a la rebaja del impuesto de marras.

Y por eso saben que estos días no valen las sonrisas, y que hay que mantener la cara de mala leche, que, al parecer, se traducirá en pegatina en la solapa (no puede ser de otra manera en el mundo de la cultura) y sonora pitada al Ministro Urtasun el jueves allá por los pasillos que pase mientras inaugure la feria con los Reyes. Y hasta ahí: que una cosa es luchar por unos derechos y otra muy distinta que los propios galeristas se escamoten su negocio. Ya veremos quién sopla más fuerte. De todas formas, desde alguna asociación de galeristas ya nos ponían en guardia ayer: «¡Algo inminente está a punto de suceder!». ¿Raptarán al ministro? ¿Hará este un anuncio esperado en plena inauguración? El milenarismo va a llegar...

Mientras eso sucede, a perro flaco todo son pulgas, y empezamos a pensar que la dirección de esta feria atrae el mal fario. Si no habíamos tenido suficiente con una pandemia mundial (2020) y una guerra en Ucrania (2022), ARCO 2026, el del aniversario blando, se celebra mientras el mundo ha iniciado una nueva escalada bélica en Oriente Próximo en la que la palabra «nuclear» se repite demasiado. Hay curiosamente en el salón este año una galería de Dubai, Green Art, cuyos responsables y coleccionistas se las van a ver y desear para llegar a Madrid. Por cierto: esta semana llueve en la ciudad...

Así que nos disponemos a celebrar el carácter de cuarentona interesante que es ARCO 45 años después sin ser muy conscientes de que ni la cita ni España son los mismos cuatro décadas y media más tarde. La feria, que en su día apostó por los ámbitos comisariados como forma de suplir la falta de contexto artístico y educativo en el país, sigue haciéndolo hoy, sin que esto tenga ya sentido. De hecho, uno de ellos, y el principal este 2026 es el utilizado por ARCO para celebrar su cumpleaños hablando de futuro. Un futuro incierto, más gustoso cuando es evocado que cuando se convierte en presente, como le sucede al apartado comisariado por Magali Arriola y José Luis Blondet.

Su futuro, 'ARCO 2045', entre pedestales y tules que caen del cielo por obra del estudio de arquitectura de Ángela Juarranz, se desdobla por vez primera entre los dos pabellones y prometen 'deja vu's' pese a estar hablando de lo que estar por llegar. En realidad se refieren a creadores que están en uno y otro lado (Allora & Calzadilla, Thomas Hirschhorn, Albert Serra, Patricia Fernández…) o autores sobrerrepresentados por varias galerías (June Crespo, con CarrerasMúgica o P420). No se dejen sorprender por los nombres. Al discurso curatorial le falta presente (vive, como todo a día de hoy en el arte, de sensaciones) y amenaza con regresar dos años más, con mismo lazo pero distintos 'perros'.

Tampoco se nos pierde nada por 'Perfiles', ahora de la mano de José Esparza Chong Cuy, la machacona obsesión de ARCO por apostar por (cierto tipo de) latinos dando pie a la peor de las ferias paralelas de Semana del Arte y sin salir de Ifema, con galerías que incluso tienen el don de la ubicuidad, como Commonwealth and Council o Pequod, que tan pronto te son 'futuristas' como primas hermanas de Bad Bunny. Salvemos, pese a lo paradójico del nombre, a Crisis con Patricia Rengifo por eso de alejarse de la sensación de «trabajos manuales» de otros estands.

Y en Opening, una selección de «menores de edad» de esas que epatan, de las que se note que los responsables, Rafael Barber Cortell y Anissa Touati, tienen mundo (¡dos firmas de Tiblisi y una de Senegal!). Por allí no nos queda más que felicitar a las galerías españolas a las que se les permite entrar en la feria de su país por la puerta de atrás (El Chico, Enhorabuena Espacio, Villa Magdalena o Spiritvessel), algunas de las cuales veíamos hasta hace poco por ferias nacionales por las que no se habrían paseado ni por asomo estos comisarios tan chic.

Asi que, tras la decepción un año más de estos falsos comisariados que tan solo revisten de intelectualidad aplicaciones más baratas con las que la feria sigue haciendo negocio con galerías de muy lejos que no pagarían un salón general ni de broma, me quedo con las verdaderas propuestas bien articuladas de esta edición. Como la que encuentra paralelismos entre Miguel Benlloch y Ana Laura Aláez -de generaciones dispares, de reivindicaciones afines- en The Ryder. Un bello análisis sobre identidad y vestimenta. También sobre dualidad dialogan Pieter Laurens Mol y Teresa Estapé en Chiquita Room. O la definición de lo monstruoso en House of Chappaz, con Raisa Maudit, Diego del Pozo, Fito Conesa o Antonio Fernández Elvira. La reivindicación de la 'primera ola femenina' (que no feminista) en España también merece la parada en José de la Mano, con espacio específico para Aurèlia Muñoz.

En Parra&Romero realizan un guiño a la tumba de Carlo Scarpa con el montaje. Y parece que se lo toman en serio las nuevas entradas: Memoria (que comparte a Graciela Iturbide con Rafael Ortiz, organiza un delicioso proyecto de artista con el camerino de Terry Holiday y donde no puedo dejar de admirar a Armando Cristeto); y Río & Meñaka, que ya pasó el largo y sudoroso purgatorio de ARCOlisboa.

Y dado que más que futuro, ARCO es un eterno retorno (con galerías en los mismos sitios mostrando a los mismos artistas y casi diría que las mismas obras, como la Abramovic de Krizinger), donde el arte español parece no tener porvenir (representa un 33 por ciento del total de galerías, dice su directora, para salvar la internacionalidad de la feria), casi apetece más dar un repaso de lo mejor de nuestros artistas, en 'plan nacionalista', como Segade en el Reina Sofía.

Este nos llevaría a la Cristina Mejías de Alarcón Criado, que se trae hasta tres fuentes de las que metió en Matadero, como Andrea Canepa acerca los lienzos de la lona del Palacio de Cristal a Rosa Santos. O a Francoise Vanneraud, en Ponce Robles, que es francesa pero a la queremos igualmente. Esther Ferrer es la reina en 1MiraMadrid, como en Espacio Mínimo Manu Muniategi vuelve a demostrar por qué es uno de nuestros mejores escultores geométricos con sentimiento. Cachito Vallés desafía a la IA en Luis Adelantado (imprescindibles allí las obras de Darío Villalba o de la Irma Laviada que lo peta en el Thyssen, como lo hace Ester Partegàs en CA2M y Prats Nogueras, o Cristina Lucas en Albarrán Bourdais). Oda a lo inestable de Eugenio Ampudia en Max Estrella (donde, como dice Alberto de Juan, han hecho 'un rincón de canallitas' con LaRibot y compañía) y Fontcuberta haciendo magia en Àngels Barcelona.

Desde alguna asociación de galeristas nos ponían en guardia en el montaje: «¡Algo inminente está a punto de suceder!». ¿Raptarán al ministro? ¿Hará este un anuncio esperado en plena inauguración?

Nico Munuera y Carmen Calvo deben de ser los nombres más repetidos esta edición. A Patricia Gadea la «esconden» en Maisterra, como la mejor obra de Karlos Martínez Bordoy, con permiso de Nacho Criado, hay que buscarla en el almacén de Formato Cómodo. No pasen por alto a la Eva Fàbregas dibujante y a Nora Aurrekoetxea en Bombón. Tampoco la delicadeza de Pablo Capitán del Río en Arte9 o las 'inestabilidades' de Nuria Fuster o Miguel Ángel Tornero en Silió. Acabo el repaso con la pareja de baile que conforman Cildo Meireles y Muntadas en MPA y con la Inmaculada Salinas de Rafael Ortiz, dibujo que es pura delicia.

Por último, nos alegramos cuando vemos a españoles en galerías extranjeras: Javier Garcerá en la venezolana Beatriz Gil / Carmen Araujo, Guillermo Mora en Casa Triángulo, o Aballí en Schwarzwalder. A falta de Helga, a Santiago Sierra hay que buscarlo ya en Trisorio. Su lugar lo ocupa bien merecidamente Elba Benítez. Y si lo suyo es el arte moderno y las vanguardias (se multiplican los 'josé guerrero'), su sitio vuelve a estar en Cayón, Mayoral o Guillermo de Osma. Aquí, un delicioso rincón se ocupa del arte feminista y hasta queer anterior a la guerra civil española (Lorca por José Caballero). Por último, reparen en los 'proyectos de artista' de Fernandez Braso (Guillermo Pérez Villalta), Livia Benavides (Sandra Gamarra) o Rocío Santacruz (Ouka Leele).

Y claro que hay 'cositas', porque aquí no se estila el gran formato, interesantes entre los extranjeros (Olafur Eliasson y Jesús R. Soto en Elvira González; Joana Vasconcelos en Baró; Helena Almeida y Cristo en Prats Nogueras; Boltanski en Albarrán; Miguel Ángel Rojas en Alonso Garcés; Murakami en Perrotin…), pero eso se las dejo a ustedes, que para eso se dice que ARCO es una feria de descubrimientos.

De descubrimientos y de paradojas, como que se haya tenido que quemar media Galicia para que los vips disfruten de Sala Guest. ¡Descubran! ¡Descubran cosas como estas y otras! Que el futuro, como cantaba Radio Futura, ya está aquí haciendo de las suyas, grabando con impuestos del siglo pasado, a pesar de 'los progresistas'.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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