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Así rompe la IA la escalera profesional

Así rompe la IA la escalera profesional
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Hay nuevos datos que revelan cómo la IA transforma el mercado laboral. Aunque el empleo total resiste, los puestos administrativos y júnior sufren el ajuste. En contraste, la tecnología potencia aquellas profesiones y perfiles en los que el juicio humano es todavía insustituible. Leer
ProfesionesAsí rompe la IA la escalera profesionalActualizado 24 JUL. 2026 - 14:31Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Hay nuevos datos que revelan cómo la IA transforma el mercado laboral. Aunque el empleo total resiste, los puestos administrativos y júnior sufren el ajuste. En contraste, la tecnología potencia aquellas profesiones y perfiles en los que el juicio humano es todavía insustituible.

La inteligencia artificial no está sacudiendo todo el mercado laboral de la misma manera. En las grandes cifras, su impacto aún parece limitado; pero en algunos empleos ya se siente con fuerza. El golpe más claro llega al comienzo de las carreras, pues resulta evidente que se contrata menos talento júnior. Nadie sabe todavía cuál será el balance final, pero esa señal empieza a ser difícil de ignorar.

Estudios como el del Budget Lab de la Universidad de Yale no detectan aún que la inteligencia artificial esté cambiando de forma visible el empleo total o el paro. Sí transforma algunas ocupaciones, pero de manera localizada. Eso no significa que carezca de efectos, sino que todavía afectan a grupos concretos y no bastan para alterar las grandes cifras laborales.

Otros indicadores detectan ya un saldo ligeramente negativo. Una encuesta internacional de S&P Global calcula que, durante los últimos 12 meses, la proporción de empresas que redujo empleo por la adopción de la IA superó en cinco puntos a la que lo aumentó.

Para el próximo año, el diferencial previsto se modera hasta dos puntos negativos. No es una gran depresión tecnológica, pero tampoco es un dato neutro. Las pérdidas en funciones automatizables aún no quedan totalmente compensadas por las nuevas contrataciones.

Goldman Sachs calcula que, en Estados Unidos, la IA habría reducido en unos 16.000 puestos el crecimiento mensual del empleo y elevado ligeramente el paro. Sin embargo, la entidad advierte de que esta estimación podría quedarse corta, porque no recoge por completo los nuevos trabajos creados por centros de datos, las infraestructuras digitales y los aumentos de productividad.

El trabajo desaparece por tareas

El error más habitual consiste en imaginar que una tecnología elimina ocupaciones completas de una sola vez. En realidad, primero absorbe fragmentos del trabajo: redacta un borrador, clasifica documentos, responde una consulta sencilla, genera código básico o prepara un informe preliminar. La profesión permanece, pero necesita menos horas humanas para producir el mismo resultado.

S&P Global señala que sólo el 22% de los proyectos empresariales de IA persigue un funcionamiento completamente autónomo. La mayoría sigue necesitando supervisión, tanto por los errores de los modelos como por los problemas de privacidad, seguridad y responsabilidad. Además, apenas el 46% de las iniciativas recientes estaría encaminado a ofrecer un retorno positivo durante su primer año. La capacidad tecnológica avanza más deprisa que la capacidad organizativa para desplegarla con fiabilidad.

Esta distancia entre lo que una herramienta puede hacer y lo que una empresa consigue implantar explica por qué la productividad aumenta antes de que desaparezcan grandes volúmenes de empleo. También explica el principal mecanismo de ajuste: las compañías no siempre despiden a sus profesionales experimentados. Sencillamente contratan menos principiantes.

El caso más visible se encuentra en el software: el Stanford AI Index 2026 registra una caída cercana al 20% en el empleo de desarrolladores estadounidenses de entre 22 y 25 años desde 2024, mientras aumenta el número de compañeros de mayor edad. Las empresas siguen necesitando ingenieros, pero pueden prescindir de parte del trabajo básico con el que los jóvenes aprendían a programar, documentar, probar y corregir.

PwC observa un fenómeno similar: los puestos júnior con mayor exposición a la IA tienen siete veces más probabilidades de exigir capacidades asociadas tradicionalmente a profesionales sénior, como liderazgo, criterio y pensamiento estratégico.

La escalera no desaparece, pero sus primeros peldaños quedan más altos.

Ocupaciones más presionadas

Los trabajos más expuestos a la IA suelen manejar información digital, seguir reglas claras y producir resultados fáciles de comprobar. La OCDE recuerda que la automatización avanza antes en tareas administrativas y rutinarias. En cambio, resulta más difícil sustituir empleos que exigen empatía, responsabilidad, decisiones complejas y comprensión del contexto humano real.

Por eso aparecen en primera línea los operadores de datos, auxiliares de oficina, empleados de facturación, contables transaccionales, tramitadores de reclamaciones, gestores de cobros y agentes de atención básica. Además, la Organización Internacional del Trabajo confirma que las ocupaciones administrativas mantienen la mayor exposición mundial a la inteligencia artificial.

La presión se extiende a los trabajos intelectuales de entrada. Los analistas financieros júnior elaboran comparativas y presentaciones que pueden prepararse automáticamente; los asociados legales dedican menos horas a revisar documentación y localizar antecedentes; los traductores generalistas compiten con sistemas capaces de producir versiones aceptables en segundos; y redactores, diseñadores o editores básicos deben enfrentarse a una caída del valor de la producción estandarizada.

El Foro Económico Mundial (WEF) sitúa asimismo a los secretarios legales y diseñadores gráficos como ocupaciones con mayor retroceso esperado. Y S&P encuentra tasas elevadas de adopción empresarial en resumen de documentos, traducción y gestión de datos, precisamente las funciones sobre las que se asentaba buena parte del trabajo inicial en servicios profesionales.

El WEF proyecta además que la robótica podría destruir cinco millones de empleos netos hasta 2030, aunque se trata de expectativas empresariales y no de pérdidas ya observadas.

La ventaja del trabajo humano

Las ocupaciones menos afectadas no son necesariamente las menos cualificadas sino aquellas cuyo resultado depende del contacto físico, de la confianza, de la adaptación a situaciones imprevisibles o de la responsabilidad sobre otras personas.

Enfermería, asistencia personal, trabajo social, construcción y diversos oficios mantienen perspectivas favorables. El WEF espera aumentos relevantes en profesionales sanitarios, trabajadores sociales, repartidores y especialistas de la construcción. La demografía, la transición energética y la necesidad de servicios presenciales refuerzan su demanda.

El profesional no compite únicamente con la calidad de la respuesta algorítmica: aporta confianza, adaptación y capacidad de actuación en el mundo real.

En el otro extremo crecen ingenieros de IA, especialistas en datos, arquitectos de sistemas, expertos en ciberseguridad, responsables de gobernanza y profesionales capaces de rediseñar procesos.

LinkedIn detecta un impulso tanto en funciones técnicas como en consultoría de IA y anotación de datos. Pero la oportunidad más amplia no consiste en convertirse en desarrollador de modelos, sino en combinar una especialidad previa con la capacidad de utilizarlos.

PwC cataloga de "profesionalizadas" a las ocupaciones en las que la IA multiplica el valor del experto. Esos puestos crecen al doble de velocidad que los "democratizados", donde la herramienta permite que personas menos especializadas realicen la tarea, y acumulan un crecimiento salarial un 42% superior desde 2021.

Las nuevas actividades incorporadas a los empleos expuestos también tienen 2,5 veces más probabilidades de requerir empatía, creatividad y juicio.

El saldo laboral de la IA es, por ahora, modestamente negativo en algunas mediciones y no detectable en otras. El WEF proyecta incluso que la IA y el procesamiento de información podrían crear 11 millones de puestos y desplazar nueve millones hasta 2030, pero esa previsión depende de decisiones empresariales todavía inciertas.

La gran transformación no está aún en el número total de profesionales, sino en la distribución de las oportunidades. La IA abarata la primera versión y encarece el juicio final. Reduce la demanda de ejecución rutinaria y eleva la de supervisión, especialización y responsabilidad. El peligro inmediato no es un mundo sin profesiones, sino un mercado en el que resulte cada vez más difícil adquirir la experiencia que esas profesiones exigen.

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Fuente original: Leer en Expansión
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