El calor extremo castiga la mecánica de todos los vehículos, sin importar su propulsión
Regala esta noticia Añádenos en Google Seguir los consejos de la DGT no es una cuestión de cumplir normas de tráfico por miedo a las sanciones, sino la única vía científica y racional para garantizar unas vacacviones seguras. (DGT)Madrid
08/07/2026 Actualizado a las 13:29h.En pleno período vacacional y en medio de una ola de calor el trayecto por carretera suele quedar relegado a un plano secundario, asumiendo que ... el coche responderá de forma idéntica sin importar las condiciones externas.
En esta época del año confluyen tres factores de riesgo críticos, que son unas temperaturas ambientales que desafían los límites del confort, distancias muy largas por recorrer y vehículos cargados hasta los topes. La combinación puede ser letal tanto para la resistencia física del conductor como para la integridad de la mecánica.
Entender que el habitáculo puede convertirse en un horno a casi 90 °C en media hora, comprender que un neumático bajo de presión sobre asfalto incandescente es una bomba de relojería y asumir que los coches eléctricos e híbridos también sufren el desgaste térmico es fundamental para cambiar nuestra actitud antes de ponernos al volante.
Ante la llegada de las grandes operaciones de salida y las sucesivas olas de calor que barren la península, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha encendido las alarmas. El calor extremo no es un simple factor de incomodidad; es un enemigo silencioso que multiplica los accidentes y provoca que las averías mecánicas experimenten un repunte de hasta un 8% entre los meses de junio y agosto. Como profesionales del motor, analizamos en profundidad la física, la mecánica y la psicología de la conducción bajo un termómetro desbocado.
Reglas de oro para sobrevivir a la carretera en verano
La prevención no es una recomendación opcional, sino una obligación cuando nos enfrentamos a temperaturas que rozan o superan los 40 °C a la sombra. La DGT insiste en que la inmensa mayoría de los contratiempos veraniegos se pueden evitar aplicando el sentido común y siguiendo unas pautas estrictas de actuación antes y durante el viaje.
Antes de iniciar cualquier trayecto de largo recorrido, resulta imperativo llevar nuestro vehículo al taller para realizar una revisión preventiva. Si por cuestiones de tiempo o agenda ya hemos realizado el mantenimiento básico recientemente, hay un elemento, los neumáticos, que jamás se puede pasar por alto. Son el único punto de contacto entre las dos toneladas de metal del coche y la carretera. Es fundamental comprobar visualmente el estado de la banda de rodadura y verificar que la presión del aire sea exactamente la recomendada por el fabricante para el vehículo a plena carga.
Descansar cada 200 km
El cansancio y la fatiga se posicionan de forma histórica como unos de los peores enemigos del conductor. El calor actúa como un narcótico natural. La DGT recuerda que la fatiga extrema aumenta exponencialmente nuestro tiempo de reacción, empeora de forma drástica la toma de decisiones críticas en milisegundos y reduce de manera peligrosa la visión periférica (el denominado «efecto túnel»). Por ello se debe parar obligatoriamente cada dos horas o cada 200 kilómetros recorridos. Estas paradas en zonas habilitadas son el único método efectivo para estirar las piernas, refrescar el cuerpo, oxigenar el cerebro y mantener los cinco sentidos alerta para el siguiente tramo.
Habitáculo recalentado
Evitar conducir durante las horas centrales y más calurosas del día es una estrategia inteligente de seguridad vial. Los mejores momentos para echarse a la carretera son las madrugadas, las primeras horas de la mañana o durante el atardecer, cuando la radiación solar incide de forma oblicua y el ambiente da un respiro.
Diversos estudios de seguridad vial demuestran que un habitáculo sobrecalentado aumenta hasta un 20% el riesgo de sufrir un accidente de tráfico, equiparándose sus efectos cognitivos a los de conducir bajo los efectos de una tasa de alcohol en sangre no permitida. Para mantener nuestras capacidades psicofísicas intactas, la temperatura interior ideal del coche debe oscilar estrictamente entre los 20 °C y los 23 °C.
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