Los científicos conocen esta anomalía desde hace décadas y, gracias a satélites como GRACE (Gravity Recovery and Climate Experiment), han podido mapearla con gran detalle. Sin embargo, su origen y su evolución carecían de una explicación completa.
Scientific Reports aborda justamente ese vacío. El equipo utilizó una técnica que permite “rebobinar” la dinámica del manto terrestre al combinar datos sísmicos, modelos físicos y simulaciones computacionales. Esta metodología, conocida como back‑and‑forth nudging, parte de la estructura interna actual y calcula cómo debió transformarse a lo largo de millones de años. Con este enfoque, los investigadores reconstruyeron la historia de la anomalía antártica desde el final de la era de los dinosaurios hasta hoy.Los resultados muestran que, hace 70 millones de años, el punto de gravedad más bajo del planeta no estaba en la Antártida, sino en el Atlántico Sur. Entre 50 y 30 millones de años atrás, esa anomalía se desplazó hacia el mar de Ross, en la Antártida, y comenzó a intensificarse. Desde hace unos 35 millones de años, su magnitud ha aumentado alrededor de un 30%, impulsada por el ascenso de un gran volumen de material caliente y menos denso desde el manto profundo.
Recibe en tu correo lo más relevante sobre innovación e inteligencia artificial con el newsletter de WIRED en español.ArrowEste proceso coincide con cambios climáticos importantes en la Antártida, incluido el inicio de la glaciación. La coincidencia temporal sugiere que la evolución de la gravedad pudo influir en el nivel del mar y en la acumulación de hielo, piensan los autores, aunque la relación causal aún no está demostrada.
"Si podemos entender mejor cómo el interior de la Tierra da forma a la gravedad y el nivel del mar, obtenemos información sobre los factores que pueden importar para el crecimiento y la estabilidad de grandes capas de hielo", dijo Alessandro Forte, profesor de Geofísica en la Universidad de Florida y coautor del nuevo estudio, en un comunicado.
En investigaciones posteriores, los autores pretenderán probar una conexión causal entre el crecimiento y desplazamiento de la anomalía gravitacional y las capas de hielo de la región, utilizando nuevos modelos que vinculen la gravedad, el nivel del mar y los cambios de elevación continental.