En ese contexto, Alicia Bárcena, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), reconoció públicamente los daños ocasionados en los ecosistemas de la península de Quintana Roo. Ante ello, la dependencia propuso un plan de rescate integral para toda la obra. Entre las acciones planteadas destacan el retiro de mallas metálicas que impiden el libre tránsito de fauna silvestre, la protección de cavernas y cenotes y la prohibición de abrir caminos secundarios en la selva con fines turísticos.
Recibe en tu correo lo más relevante sobre innovación e inteligencia artificial con el newsletter de WIRED en español.ArrowLa construcción del Tren Maya comenzó en junio de 2020. Desde entonces, colectivos ambientalistas como Sélvame del Tren y SOS Cenotes han denunciado presuntos derrames de diésel y concreto en sistemas de cavernas y cenotes. A lo largo del proceso se promovieron diversos recursos legales para frenar los trabajos, aunque la mayoría derivó en suspensiones provisionales.
En su momento, el hidrólogo Guillermo D'Christy, integrante de Sélvame del Tren, celebró el reconocimiento oficial de los daños por parte de la Semarnat. “Hoy la autoridad ambiental nos da la razón. Reconoce que la construcción del mal llamado Tren Maya fue ilegal, vulneró la legislación ambiental y generó un fuerte impacto, particularmente en el Tramo 5. Es momento de compensar, restaurar y proteger la selva que aún permanece”, expresó en redes sociales.