El operador portugués gana el tranvía de Jaén y aspira a los grandes contratos de movilidad de España.
El grupo Barraqueiro, controlado por la familia Pedrosa, ha situado España entre sus prioridades dentro de su estrategia de crecimiento para los próximos años. La multinacional portuguesa, con más de 800 millones de euros de cifra de negocio en 2025 y una plantilla formada por 9.000 trabajadores, acaba de desembarcar en España al ganar la explotación del Tranvía de Jaén. "El objetivo es convertirse en el gran operador ibérico de la movilidad", indican fuentes próximas al grupo familiar que aspira a rivalizar con gigantes de la talla de Alsa y Avanza entre otros.
La estrategia de la compañía pasa por aprovechar el momento de cambios del mercado español de la movilidad. El líder de Portugal en el transporte de viajeros, con una flota de más de 4.500 autobuses y 300 millones de viajeros al año, tiene en el punto de mira los más de 10.000 millones de cifra de negocio en juego en España con la licitación de alguno de los mayores contratos de transporte del país y de la UE.
Barraqueiro ya ha dado pasos firmes en esa dirección al imponerse a Alsa y a Avanza en la puja por la operación del tranvía de Jaén. De la mano del Grupo Ruiz, la multinacional lusa consigue su primer contrato, además, en el difícil mercado de la movilidad ferroviaria, uno de su puntos fuertes al ser el gestor del metro ligero de Oporto con una flota de más de 100 trenes. Barraqueiro también opera el metropolitano de Lisboa, conocido como Fertagus, y lidera el transporte de larga distancia a través de Red Expressos.
En su hoja de ruta figura la transformación del transporte ferroviario que, de aquí a 2032, sufrirá una nueva reforma con la liberalización de las cercanías, actualmente monopolio de Renfe.
Aunque la compañía dispone de potencia de fuego para crecer mediante adquisiciones, su estrategia se apoya más alianzas (parcerías) con socios locales. Es el plan trazado en Galicia, donde puja por el transporte local de Ourense, Vigo y Santiago de Compostela, con ofertas técnicas basadas en vehículos eléctricos y apoyadas en proveedores españoles como la gallega Castrosua, el fabricante en pleno proceso de reestructuración financiera.
Otro de los gran desafíos de Barraqueiro es ganar alguno de los 21 lotes en los que se ha repartido el concurso del transporte regular de viajeros de Madrid, el mayor contrato por cifra de negocio de la UE, unos 8.000 millones de euros en los 10 años de duración de los contratos. Barraqueiro, al igual que en Galicia, está explorando alianzas.
Sin miedo a la liberalización
Portugal figura en la lista de países de la UE que ha optado por la apertura a la competencia del mercado de transporte de autobús para rutas de más de 100 kilómetros.
A diferencia de España, plataformas entrantes como Flixbus, Gipsy y BlablaCar, pueden competir en la larga distancia sin que la liberalización se haya traducido en una pérdida de calidad del servicio y menor cuota de mercado de los incumbentes.
En Portugal Barraqueiro es el líder del sector a través de la plataforma Rede Expressos, con cerca de 250 autobuses. "No tenemos miedo a la liberalización; la competencia se ha traducido en mayores ingresos de la compañía", aseguran desde el grupo luso que no comparte el miedo en España a reformar el sistema concesional.
"Es algo que tarde o temprano caerá por su propio peso, impuesto por las autoridades comunitarias".
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