También han comparecido personalidades como Bill Clinton, Hillary Clinton o Howard Lutnick
Regala esta noticia Añádenos en Google Bill Gates a su entrada al Capitolio. (EFE) 10/06/2026 a las 20:20h.Alguien que durante años fue el hombre más rico del mundo apareció este miércoles en los pasillos del Capitolio para responder a preguntas incómodas sobre ... su relación con Jeffrey Epstein, el financiero condenado por delitos sexuales y posteriormente acusado de dirigir una red de tráfico sexual de menores.
La comparecencia llega después de la publicación de nueva documentación relacionada con la investigación de Epstein. Entre los materiales revisados ahora por los legisladores figuran correos electrónicos, anotaciones de agenda, encuentros y otros contactos entre ambos. Aunque Gates no está acusado de delito alguno, el episodio ha erosionado seriamente la imagen de filántropo global que construyó durante décadas tras abandonar la gestión diaria de Microsoft.
Los legisladores tampoco le atribuyen ninguna conducta delictiva. El presidente de la comisión, el republicano James Comer, insistió antes de la comparecencia en que el objetivo es comprender cómo Epstein logró conservar acceso a algunos de los empresarios, académicos, políticos y financieros más poderosos del mundo incluso después de declararse culpable en 2008 de solicitar servicios sexuales de una menor.
Ese es precisamente el punto más delicado para Gates. Según la documentación examinada por el Congreso, la relación comenzó en 2011, cuando Epstein llevaba ya años convertido en una figura tóxica para buena parte de la opinión pública. Los contactos continuaron al menos hasta finales de 2014.
Gates sostiene que fue introducido en el círculo de Epstein a través de personas vinculadas a proyectos filantrópicos y que vio en él a alguien capaz de ayudar a recaudar fondos para iniciativas de salud global. Según su versión, puso fin a la relación cuando comprobó que aquellas promesas no se traducían en resultados concretos. También reiteró que nunca visitó la isla privada de Epstein ni otras propiedades asociadas a los escándalos sexuales que rodearon al financiero. Insiste además en que nunca participó en ninguna conducta ilícita ni tuvo conocimiento de abusos.
La comparecencia devuelve al foco un asunto que lleva años persiguiendo al multimillonario. Tanto Gates como su ex esposa, Melinda French Gates, han reconocido públicamente que la relación con Epstein provocó profundas tensiones dentro de su matrimonio. Melinda llegó a describir al financiero como una persona «malvada» tras conocerlo. Aunque ninguno ha atribuido directamente el divorcio a este episodio, la sombra de Epstein se convirtió en uno de los asuntos más incómodos de la vida pública y privada del fundador de Microsoft.
Una larga lista de nombres conocidos
La investigación del Congreso también busca responder a una cuestión más amplia. Epstein fue condenado en 2008, pero siguió relacionándose durante años con algunas de las personas más influyentes del planeta. Gates es uno de los nombres más conocidos de una larga lista que incluye empresarios, académicos, miembros de la aristocracia, financieros y dirigentes políticos llamados a explicar por qué mantuvieron contacto con él una vez que sus antecedentes eran de dominio público. A esa polémica se han sumado recientemente nuevas revelaciones procedentes de comunicaciones personales de Epstein divulgadas por el Departamento de Justicia. En ellas, el financiero formulaba una serie de alegaciones sobre Gates que han vuelto a colocar al empresario en el centro de la atención mediática. Entre otras cosas, afirmaba que Gates le habría pedido ayuda para organizar encuentros con mujeres casadas, obtener medicación para tratar una presunta enfermedad de transmisión sexual y conseguir antibióticos para suministrárselos a su entonces esposa sin explicarle el motivo.
Gates ha negado rotundamente esas afirmaciones a través de sus portavoces, que las califican de falsas y absurdas. Pero su publicación ha añadido una nueva dimensión personal a una historia que durante años parecía limitada a las reuniones entre ambos.
El caso Epstein se ha convertido además en una de las grandes obsesiones políticas de Washington durante el segundo mandato de Trump. Lo que comenzó como una promesa de transparencia sobre los archivos del financiero ha derivado en una investigación que consume semanas de atención mediática, audiencias parlamentarias y una sucesión constante de revelaciones sobre algunas de las figuras más poderosas del país. La Casa Blanca ha intentado mantener el foco en la economía, la inmigración o los conflictos internacionales, pero el escándalo sigue dominando titulares y obligando a desfilar por el Capitolio a empresarios, políticos y celebridades para explicar una pregunta que sigue sin tener una respuesta plenamente satisfactoria: por qué tantos hombres poderosos siguieron tratando a Epstein como un interlocutor respetable mucho después de que el resto del mundo supiera quién era.
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