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Blue Origin, de Jeff Bezos, consigue 468 millones de dólares para la base lunar de la NASA

Blue Origin, de Jeff Bezos, consigue 468 millones de dólares para la base lunar de la NASA
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SpaceX queda fuera de la primera ronda de acuerdos comerciales para el proyecto de 20.000 millones de la agencia espacial estadounidense Leer
Financial TimesBlue Origin, de Jeff Bezos, consigue 468 millones de dólares para la base lunar de la NASA
  • CLIVE COOKSON Y RAFE ROSNER-UDDIN
Actualizado 29 MAY. 2026 - 15:39

SpaceX queda fuera de la primera ronda de acuerdos comerciales para el proyecto de 20.000 millones de la agencia espacial estadounidense

La compañía de cohetes de Jeff Bezos se ha alzado como la gran ganadora de la primera ronda de contratos comerciales otorgados por la NASA para su base lunar de 20.000 millones de dólares. El proyecto abarcará varios cientos de kilómetros cuadrados cerca del polo sur de la Luna.

Blue Origin recibirá 468 millones de dólares para el desarrollo de dos módulos de aterrizaje no tripulados, según anunció el martes la agencia espacial estadounidense. Asimismo, la NASA informó que Astrolab y Lunar Outpost recibirán un contrato de 220 millones de dólares cada una para construir vehículos de exploración no tripulados que, en el futuro, podrán transportar a los astronautas.

Los contratos adjudicados el martes se centraron en la primera fase de la construcción de la infraestructura de la base lunar, sin novedades sobre las misiones Artemis, que transportarán astronautas a la Luna. En el verano de 2027, la misión Artemis 3 tiene previsto realizar maniobras de acoplamiento en la órbita terrestre con los módulos de aterrizaje tripulados de sus competidores: Blue Origin y SpaceX, de Elon Musk,que no recibió ningún contrato el martes.

Mientras SpaceX compite por ser elegida para llevar astronautas a la Luna en 2028, la primera misión de este tipo desde 1972, se encuentra a punto de lanzar una OPV de 1,75 billones de dólares y la semana pasada completó con éxito una prueba de su cohete Starship.

Blue Origin sufrió un revés el jueves por la noche cuando su cohete New Glenn explotó durante una prueba, días antes de su lanzamiento.

También tuvo un percance en abril, cuando dejó en tierra su cohete tras la pérdida del satélite de un cliente.

Jared Isaacman, administrador de la NASA, declaró el martes que la agencia desea colaborar con una amplia gama de socios comerciales para desarrollar diferentes enfoques.

"Cada misión, tripulada o no tripulada, será una oportunidad de aprendizaje a medida que regresemos a la superficie lunar, construyamos la infraestructura para permanecer allí y dominemos las habilidades necesarias para vivir y operar en uno de los entornos más exigentes y peligrosos imaginables. Estamos desempolvando el manual de la misión Apolo de la década de 1960", afirmó.

Carlos García-Galán, director del programa de la Base Lunar, explicó que la base debía "extenderse como una ciudad" sobre cientos de kilómetros cuadrados. "No hay un solo lugar en la Luna que cubra todas las necesidades científicas, tecnológicas y de habitabilidad", señaló.

Algunas actividades se llevarían a cabo en cimas iluminadas por el sol, mientras que otras, como la extracción de hielo para producir agua, se realizarían en regiones permanentemente sombreadas. La minería lunar y la generación de energía nuclear se mantendrían alejadas de las zonas habitadas.

Rob Meyerson, expresidente de Blue Origin y CEO de Interlune, una start-up de minería espacial que apoyará el desarrollo del vehículo lunar de Astrolab, dijo que el anuncio del martes reflejaba el trabajo realizado bajo la dirección de Isaacman para crear una misión clara para la agencia después de que gestores interinos estuvieran al mando durante gran parte del año pasado.

Firefly Aerospace se adjudicó un contrato de 75 millones de dólares para el envío de cuatro drones fabricados por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. Estos dispositivos se encargarán de inspeccionar posibles zonas de alunizaje para los astronautas de las misiones Artemis y, posteriormente, se utilizarán para delimitar el perímetro de la base lunar.

Isaacman declaró el martes que Estados Unidos respetará el Tratado sobre el Espacio Exterior de 1967, que prohíbe la apropiación nacional de territorio en la Luna y otros cuerpos celestes.

En una clara alusión a China —país que aspira a enviar una tripulación a la Luna para 2030 y, posteriormente, establecer una base lunar—, señaló que "Respetamos a los demás países que están desplegando activos en la superficie lunar. Esperamos que ese respeto sea recíproco".

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Fuente original: Leer en Expansión
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