El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, llega al n.º 10 de Downing Street. Isabel Infantes. Reuters.
Europa Burnham promete desatar una 'revolución' a 10 años vista a base de reindustrializar y descentralizar el Reino UnidoEn el primer discurso desde su nueva residencia, el premier se comprometió a acabar con los sin techo.
Más información: Burnham despide con honores a Starmer pero promete "laborismo sin complejos" en su camino hacia Downing Street.
Luis Ezcurra de Alburquerque Publicada 21 julio 2026 02:39h Las clavesLas claves Generado con IA
El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, compareció este lunes ante los medios desde la puerta de su residencia en Downing Street. En un discurso breve pronunciado de memoria, anunció que este momento será "un punto de inflexión" en la política del Reino Unido y anticipó "los mayores cambios de los últimos 40 años".
La transición oficial de poder se consagró por la mañana: el premier saliente, Keir Starmer, pronunció un discurso de despedida: "Mi trabajo ha terminado", afirmó. Aseguró que se marchaba "con dignidad, orgulloso del trabajo hecho y con una sonrisa en el rostro". Luego se trasladó al palacio de Buckingham, donde presentó su renuncia al rey Carlos III.
El monarca encargó entonces al candidato, Andy Burnham, que formara gobierno. Tras aceptar la misión, este se dirigió al n.º 10 de Downing Street ya como primer ministro. Desde la puerta de su nueva residencia, aseguró ante las cámaras de TV que dedicará la política a resolver los problemas y no a apuntarse tantos.
Lo que Trump, Putin, Zelenski, Xi y los líderes de la UE esperan de Andy Burnham, el próximo primer ministro de Reino UnidoComo él mismo reconoció en su discurso, Burnham es el séptimo primer ministro desde 2016. Tras 14 años de dominio conservador, su predecesor, Keir Starmer, consiguió en 2024 una victoria histórica para el Partido Laborista, ganando 412 de los 650 escaños de la Cámara de los Comunes y arrastrando a los tories a su peor resultado de las últimas décadas.
Pero el escándalo de la destitución del embajador en EEUU, lord Peter Mandelson, relacionado con el 'caso Epstein', y la arrolladora victoria de los populistas de Reform UK en las elecciones municipales, acabaron con la confianza de su partido.
Tras varios meses de resistencia a sus críticos internos, Starmer anunció que abandonaría el liderazgo del partido cuando el exalcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, manifestó su intención de asumirlo.
En su discurso de presentación, Burnham propuso hacer de este cambio un "momento de reflexión y de resolución". Apeló a que los servidores públicos deben "ponerse a la altura de los desafíos que se plantean". Reconoció que muchos ciudadanos están hartos de sus políticos porque no han hecho bien su trabajo y reclamó que deben hacerlo mejor.
Un punto clave de su mensaje tiene que ver con la descentralización: "Sacaremos la política de aquí y la llevaremos a todos los códigos postales del país para que puedan hacer más".
Andy y Marie-France Burnha, saludan desde la puerta de su nueva residencia en el n.º 10 de Downing Street. Isabel Infantes. Reuters.
Otro aspecto que destacó fue la necesidad de reindustrializar el Reino Unido. Anunció que empleará la capacidad de compra pública para respaldar la industria nacional y aseguró que, a finales de 2026, su Gobierno presentará un plan a 10 años que describirá el camino que habrá de recorrer el país para llegar hasta el lugar que quiere alcanzar.
Quienes conocen a Burnham lo describen como un hombre de acción y una persona práctica. Quizá por eso planteó que quería dar a los ciudadanos algo que los ayudara a abordar el coste de la vida en este momento.
Anunció que, de inmediato, pondrá en marcha planes para ayudar a los jóvenes a encontrar trabajo, con un nuevo sistema educativo que favorezca su incorporación al mundo laboral. También prometió presentar medidas concretas contra el coste de la vida, construir más viviendas sociales y acabar con los sin techo.
Aseguró que pondrá el cuidado de las personas en el corazón de todo lo que haga y pidió que todos lo siguieran en ese propósito. Concluyó apelando a un sentido de unidad nacional, de propósito compartido y de positividad.
Los grandes desafíos
Cuando se hizo pública en mayo la intención de aspirar al liderazgo laborista, los medios británicos destacaron los retos más relevantes a los que se enfrentará durante su mandato.
La economía del Reino Unido se muestra estancada con un crecimiento por debajo del experimentado en la Unión Europea. El nuevo primer ministro es consciente de que debe abordar la cuestión del crecimiento económico como vía indispensable para aumentar el gasto social, que estará en el núcleo de su política.
El escenario se complica con la guerra de Irán y las secuelas de la invasión de Ucrania en la evolución de los precios. El coste de la vida es otro de los pilares de repercusión inmediata en su política.
En ese contexto de confrontaciones abiertas también se enfrenta al reto de asumir el compromiso de elevar el gasto militar hasta el 3,5 % del PIB. En este momento, el plan de inversión militar presenta un déficit de 4.700 millones de libras. La opinión pública y la especializada han sido muy críticas con las debilidades militares que se han puesto de manifiesto desde el inicio de la guerra de Irán. El gabinete de Burnham no podrá resolver este reto subiendo los impuestos.
Los ministros Ed Miliband y Shabana Mahmood acuden a Downing Street para encontrarse con el nuevo primer ministro. Temilade Adelaja. Reuters.
Hay otros grandes desafíos industriales y geopolíticos, pero, sin duda, el más complejo y acuciante de todos es el imparable ascenso del populismo y la ultraderecha. Reform UK, el partido liderado por Nigel Farage, arrasó en las elecciones municipales y regionales de mayo.
En cierto modo, la llegada de Burnham supone un giro hacia un cierto populismo dentro de la izquierda laborista. Desde ese punto de vista, los analistas políticos consideran que puede ser un contrapeso interesante que serviría para neutralizar el ascenso de Reform UK.
Burnham tiene en su agenda cambios profundos en el modelo político y económico del Reino Unido. Uno de los que han trascendido se refiere al 'N.º 10 del norte', el nombre con el que se describe a la creación de una oficina del primer ministro en Mánchester. Es una forma simbólica de trasladar más peso al norte de Inglaterra y provocar un reconocimiento nacional de que no todo tiene que gestionarse desde Londres.
El Partido Laborista proclama a Andy Burnham como su nuevo líder y sustituirá a Starmer como primer ministro británicoAunque el nuevo primer ministro ya ha anunciado medidas para los primeros días de su mandato, lo más urgente es nombrar el Gabinete. No ha tardado mucho en elegir a su responsable de Economía. John Healey, quien dimitió en junio como ministro de Defensa con Starmer, se hará cargo de la cartera de Hacienda.
El nombramiento de Healey es una sorpresa. Los analistas contaban con la candidatura de Shabana Mahmood, ministra de Interior con Starmer. Otros nombres que se barajan son Yvette Cooper, en exteriores, como continuidad en política exterior y Ed Miliband, en Energía, el artífice de las suspensiones de licencias de extracción de crudo y gas en el Mar del Norte.
Burnham es un hombre de acción y se moverá rápido. Será un Gabinete con una combinación de figuras nuevas y perfiles consolidados. Mientras tanto, su equipo de confianza elabora el plan de los primeros 100 días. Los desafíos que tiene por delante son muy difíciles de superar y las expectativas son muy altas.