Una stablecoin es una moneda digital diseñada para mantener un valor estable porque está anclada uno a uno a una moneda tradicional, en la mayoría de los casos el dólar estadounidense, respaldada por reservas en efectivo o en instrumentos de bajo riesgo como bonos del Tesoro. A diferencia de Bitcoin, cuyo precio puede subir o bajar de forma abrupta en cuestión de horas, una stablecoin como USDT o USDC vale, en teoría, siempre lo mismo: un dólar. Y a diferencia de una transferencia bancaria tradicional, que puede tardar de uno a tres días en cruzar fronteras y solo se procesa en horario de oficina, una transacción en stablecoins se confirma en segundos, las 24 horas del día, los siete días de la semana, con comisiones que suelen ser una fracción de las que cobra la banca convencional. Esa combinación de estabilidad de precio más velocidad de blockchain ha convertido a las stablecoins en la pieza más utilizada del mundo cripto y la que menos se parece a una apuesta especulativa.
Lo importante no es que la gente empiece a pensar en criptomonedas, sino lo contrario: que deje de tener que hacerlo. Casi nadie quiere recibir un préstamo en Bitcoin ni cobrar su sueldo en una moneda que puede perder 10% de su valor de un día para otro. Pero si esa misma tecnología sirve únicamente como un puente invisible entre dos personas que ya estaban intercambiando dólares, la cosa cambia. Imagina una maquiladora mexicana que debe pagarle 80,000 dólares a un proveedor en Vietnam. Por la vía bancaria tradicional, ese pago pasa por dos o tres bancos intermediarios, cada uno con su propia comisión y su propio horario, y puede tardar tres días en confirmarse. Si en cambio la maquiladora convierte esos dólares a una stablecoin como USDC, los envía directamente a la cartera digital del proveedor y este los convierte de vuelta a su moneda local, la operación se confirma en minutos, queda registrada de forma permanente en la cadena de bloques y nadie en la transacción tuvo que comprar, vender ni especular con una criptomoneda volátil. Así, las dos partes nunca dejaron de pensar en dólares y la stablecoin solo fue el riel que aceleró el viaje del dinero entre ellas. Esa combinación de estabilidad de precio, velocidad de blockchain y un registro de operaciones que se puede auditar en todo momento es, precisamente, lo que ha vuelto a las stablecoins tan atractivas para instituciones tradicionales del tamaño de Visa. Esta institución, en efecto, estuvo presente en la Stablecoin Conference. Hace apenas unos años, imaginar a Visa y las criptomonedas en un mismo flujo hubiera sido imposible.
Pero la relación ya no es solo de necesidad. Abraham Cobos, cofundador y director general de la fintech Bando, sostiene que Latinoamérica dejó de ser periférica para el negocio global de las stablecoins. "Hay muchos casos donde 80% de los ingresos de muchas de las empresas más importantes en la industria vienen de Latinoamérica", afirma. "Aquí está la necesidad, y hay que estar construyendo donde están los problemas y donde están las oportunidades".
a zona euro, le pidió abrir una sola cuenta bancaria para operar en toda la región. No fue posible. "Todos los países juegan con distintas reglas", explicó Villanueva, "a diferencia de, por ejemplo, el mercado europeo".Esa fragmentación regulatoria es, justamente, el problema que Estados Unidos intenta resolver primero en casa. En un panel a distancia con Vogel, Patrick Witt, director ejecutivo del Consejo de Asesores sobre Activos Digitales de la Casa Blanca, explicó que el Genius Act (la ley que ya regula la emisión de stablecoins en el país) tiene un hermano pendiente: el Clarity Act, que definiría qué regulador tiene jurisdicción sobre cada tipo de activo digital. Witt calculó las probabilidades de su aprobación en 50-50 antes de que el Congreso entre en receso en agosto, "lo mejor que se puede esperar para una pieza legislativa de esta magnitud", según él. "Es como un pato", comparó. "Puede que no veas mucha actividad en la superficie, pero debajo del agua hay mucha actividad, esas patas están pataleando bastante fuerte".