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La historia de Marc Cucurella trasciende el fútbol. La docuserie Married to the Game muestra cómo el internacional español y su pareja, Claudia Rodríguez, reorganizaron su vida para responder a las necesidades de su hijo Mateo, diagnosticado con trastorno del espectro autista. Un ejemplo de liderazgo y conciliación en el que la familia se convirtió en el principal criterio para tomar decisiones profesionales.
Suele decirse que las personas que tienen una sonrisa perenne y que buscan alegrar a los demás son las que más han sufrido. No sabemos si esta es la razón detrás de la radiante sonrisa de Marc Cucurella (Alella, Barcelona, 1998), el lateral izquierdo que el pasado domingo ayudó a la selección española a levantar su segunda Copa del Mundo. Sea como fuere, es indudable que el jugador de La Roja representa todo lo bueno de ser una persona alegre y vivaz.
Sí, es difícil que el nuevo fichaje del Real Madrid caiga mal a alguien. Es de esos pocos jugadores cuyo nombre conocen hasta las abuelas. Pero, detrás de esa sonrisa y melena de anuncio, hay una historia que podría derrumbar a muchos, pero que a Cucurella y a su pareja, Claudia Rodríguez, les ha convertido en personas más agradecidas y resilientes. Y es que una parte esencial de su trayectoria reciente solo puede entenderse desde el ámbito familiar. Married to the Game, la docuserie de Prime Video sobre la vida privada de varias familias vinculadas a la Premier League, muestra cómo el matrimonio ha tenido que reorganizar prioridades, residencia y rutinas para responder a las necesidades de sus tres hijos y, especialmente, de Mateo, el mayor, diagnosticado con trastorno del espectro autista (TEA).
El relato ofrece una lectura poco habitual del liderazgo. Cucurella no aparece como el profesional que simplemente trata de compatibilizar su carrera con la vida doméstica, sino como parte de una unidad familiar obligada a tomar decisiones complejas en un entorno marcado por la movilidad internacional, los entrenamientos, los partidos, la presión pública y una elevada incertidumbre deportiva. Su caso demuestra que la conciliación no consiste únicamente en disponer de tiempo libre: también implica incorporar las necesidades de la familia a las decisiones estratégicas de una carrera.
Vivir sin respuestas
La docuserie, cuando se detiene en la historia de Claudia y Marc, pone el foco en Mateo. Claudia relata que ambos comenzaron a percibir diferencias en su desarrollo cuando tenía aproximadamente 13 meses, aunque el proceso para obtener un diagnóstico fue prolongado. El niño mostraba dificultades de comunicación y adaptación y, con el paso del tiempo, la familia comprendió que necesitaba un entorno educativo capaz de entender sus necesidades específicas. Rodríguez explica en la serie su desorientación inicial: «Tienes que encontrar la solución tú mismo y te sientes muy mal porque no estás preparado». Añade que uno puede prepararse para la maternidad, pero no necesariamente para afrontar las necesidades particulares de un hijo autista.
Por su parte, Cucurella formula la misma idea desde otro punto de vista. «Tu hijo es autista, pero los padres no están preparados para esto, así que necesitamos aprender mucho», detalla el futbolista. La declaración rompe con la imagen del deportista que debe tener respuestas para todo. En su vida familiar, el jugador reconoce que el liderazgo comienza aceptando el desconocimiento y desarrollando nuevas capacidades.
Uno de los episodios más significativos de Married to the Game se produce cuando la familia explica los problemas de adaptación de Mateo en Inglaterra. Según detalla su madre, el niño atravesó una etapa difícil en su centro educativo y sus padres no encontraron inicialmente el apoyo que necesitaban. Ambos acudían juntos a dejarlo en el colegio y regresaban a casa afectados por la situación. La respuesta de la familia no consistió en esperar que el niño se adaptara a un sistema que no estaba funcionando. La madre buscó un centro especializado en Londres, al que describe como un lugar capaz de comprender a Mateo y atender sus necesidades. La elección mejoró su situación educativa, pero planteó un problema logístico: la familia residía en Cobham, cerca de las instalaciones del Chelsea, y el desplazamiento podía consumir alrededor de dos horas en cada recogida. La solución fue reorganizar la vida de toda la familia. Se trasladaron a Londres para reducir los desplazamientos y facilitar el acceso de Mateo al colegio. En este punto es cuando la pareja demuestra que la conciliación no es un beneficio corporativo, sino un objetivo que debe partir desde el propio hogar. El futbolista renunció a parte de su comodidad profesional por el bienestar de toda la familia y manifestó la voluntad de reorganizar la vida profesional y doméstica alrededor de una prioridad familiar.
Asimismo, la pareja aseguró que decidió exponerse en Married to the Game para normalizar el autismo y cuestionar el modelo del futbolista invulnerable. No utilizan su posición para ofrecer recetas, sino para reconocer límites, dificultades y aprendizaje. Porque la humildad siempre será el mejor ejemplo de todos.
El nuevo 'galáctico' del Real Madrid
EFEMarc Cucurella dio sus primeros pasos en el fútbol profesional dentro de La Masia. Llegó al FC Barcelona con 14 años procedente de las categorías inferiores del Espanyol, disputó 54 encuentros con el filial y debutó con el primer equipo en octubre de 2017, en la Copa del Rey. Sin espacio estable en el primer equipo, inició una sucesión de operaciones que elevó progresivamente su precio. El Eibar ejerció una opción de compra de 2 millones de euros, aunque el Barcelona lo recompró poco después por 4 millones.
En 2020, el Getafe pagó 10 millones por su traspaso definitivo; un año más tarde, el Brighton lo incorporó a su plantilla por alrededor de 18 millones, antes de venderlo al Chelsea en 2022 por más de 65 millones de euros. Su valor de mercado, situado en torno a los 5 millones durante su etapa en el Eibar, alcanzó los 50 millones de euros en junio de 2026.
El Real Madrid oficializó su fichaje el 15 de junio y le firmó hasta 2032. Los clubes no revelaron el precio, aunque la operación fue cifrada en 55 millones de euros fijos más 5 millones en variables. Un fichaje que se cerró justo antes de que Cucurella firmase un fantástico mundial y ganase la Copa del Mundo junto a La Roja. Hecho que, previsiblemente, revalorizará más el precio de nuevo 'galáctico'.
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