- MADELEINE SPEED E IVAN LEVINGSTON
El veterano inversor activista respaldó la segregación de 66.000 millones de dólares del negocio de alimentación centenario.
La decisión de Unilever de fusionar su negocio de alimentación con el fabricante estadounidense de salsas y especias McCormick en una operación de 66.000 millones de dólares no ha tenido una buena acogida entre muchos de los accionistas. Pero uno de ellos consiguió justo lo que quería.
El inversor activista Nelson Peltz, que se incorporó al consejo de administración de Unilever en 2022, lleva años presionando para lograr la escisión del conglomerado, cuyo catálogo abarca desde jabones hasta salsas.
Con el respaldo de Peltz, el presidente de Unilever, Ian Meakins, presionó al fabricante de mayonesa Hellmann's para que vendiera su negocio de alimentación, según dos personas familiarizadas con la dinámica del consejo.
Trian, el fondo de inversión de Peltz, ha sido "muy insistente en esto, sin duda", afirmó una de las fuentes.
A pesar de que la venta se daba por sentada, ya que Unilever ya había confirmado que se encontraba en negociaciones avanzadas con McCormick, su anuncio el martes provocó una caída del 7% en las acciones de la compañía del FTSE 100 cuando los inversores conocieron las condiciones del acuerdo
Los accionistas de Unilever controlarán alrededor del 55% de la nueva compañía —que tendrá una deuda neta de aproximadamente cuatro veces su EBITDA—, mientras que McCormick tendrá una participación del 35%. El grupo de bienes de consumo tiene previsto vender su participación del 9,9% un año después de que se complete la operación, lo que genera el riesgo de un exceso de oferta sobre las acciones.
El acuerdo con McCormick fue "una decisión unánime del consejo de administración, que cree que redunda en el mejor interés de los accionistas de Unilever. Mejorará el perfil de crecimiento estructural del grupo, simplificará la cartera y generará valor a largo plazo", declaró la compañía.
Unilever, fundada en 1930 mediante la fusión del fabricante holandés de margarina Unie con el fabricante británico de jabones Lever Brothers, se convierte así en el último de una serie de grupos de consumo que Peltz ha ayudado a desmantelar.
El inversor activista, cuyo fondo de inversión Trian posee alrededor del 1% de las acciones de Unilever, impulsó a la cadena de hamburgueserías Wendy's a vender la cadena de cafeterías Tim Hortons en 2006.
Al año siguiente, presionó a Cadbury para que vendiera su negocio de bebidas y, en 2011, logró que Kraft, que había adquirido Cadbury, escindiera su negocio internacional de snacks. Trian no quiso hacer declaraciones. Otro importante accionista de Unilever afirmó que llevaban años solicitando la separación de su negocio de alimentación, pero que se les había dicho que la operación sería demasiado costosa y compleja. La dirección recalcó que las megamarcas Hellmann's y Knorr eran importantes generadoras de efectivo.
Sin embargo, los accionistas, sobre todo Peltz, aumentaron la presión. Y con Meakins, un veterano de la junta directiva de carácter firme, nombrado presidente en 2023, la dirección estratégica de Unilever quedó en manos de alguien dispuesto a tomar las decisiones audaces que Peltz deseaba.
Meakins nombró al actual CEO, Fernando Fernández, expresidente de la división de belleza de Unilever y colaborador dispuesto en la misión de vender su negocio de alimentos.
Una persona cercana al consejo de administración de Unilever afirmó que la separación de su negocio de alimentación "se venía gestando desde hacía muchos años".
Las peticiones para que Unilever vendiera la división comenzaron después de que rechazara una OPA hostil de Kraft Heinz por valor de 143.000 millones de dólares en 2017. Paul Polman, entonces CEO de Unilever, tranquilizó a los accionistas vendiendo su negocio de margarinas a la firma de capital riesgo KKR por 6.000 millones de libras.
Desde entonces, los demás CEOs de Unilever han ido vendiendo partes de la cartera de alimentación y bebidas: Alan Jope, que dirigió el grupo entre 2019 y 2023, vendió el negocio de té de Unilever a CVC por 4.500 millones de euros.
Durante el mandato de su sucesor, Hein Schumacher, Unilever anunció la escisión de su división de helados.
Según dos personas familiarizadas con el asunto, el despido de Schumacher en febrero del año pasado se debió en parte a su resistencia a una separación total de la división de alimentación. Las fuentes añadieron que el holandés se mostró cauteloso ante la idea de impulsar tantos cambios en la organización en tan poco tiempo.
Aunque hace poco Unilever mantuvo conversaciones con Kraft Heinz sobre un posible acuerdo, pero personas familiarizadas con las negociaciones indicaron que la delicada situación de la empresa estadounidense habría hecho que la fusión resultara poco atractiva para los accionistas de Unilever.
Antes de la caída de esta semana, las acciones de McCormick habían bajado cerca de un 40% en los últimos tres años, mientras que las de Unilever habían subido aproximadamente un 20%.
Otra persona cercana a la operación afirmó que Peltz no fue el principal impulsor de la transacción, aunque su deseo general de una escisión era evidente.
El acuerdo anunciado esta semana unificará marcas de Unilever como Hellmann's, Marmite y la mostaza Maille con las marcas de especias de McCormick y la salsa picante Cholula en una única cartera que generará 20.000 millones de dólares en ingresos anuales.
Su salida a Bolsa en Nueva York significa que una parte de los accionistas británicos de Unilever podría verse obligada a vender sus acciones debido a las restricciones en sus mandatos de inversión. Los 15.700 millones de dólares en efectivo que Unilever recibirá de McCormick se utilizarán para compensar los impuestos y los costes de separación, así como para financiar una recompra de acciones por valor de 6.000 millones de euros durante los próximos tres años.
Aunque McCormick afirmó que el flujo de caja del negocio de alimentación ampliado contribuiría a reducir la deuda neta a tres veces las ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización en un plazo de dos años, el analista de Barclays, Warren Ackerman, señaló que algunos inversores seguían teniendo recelos respecto a sus finanzas.
Cuando se complete la operación, Unilever se convertirá en un especialista en belleza y cuidado personal de mayor crecimiento, con más liquidez para adquirir marcas en esas categorías de mayor margen.
Los analistas llevaban tiempo especulando con que la venta de su negocio de alimentación allanaría el terreno para una importante adquisición en el sector del hogar y el cuidado personal. Entre los objetivos propuestos se encuentran Reckitt o Haleon, la división de productos para el cuidado de la salud del consumidor que Unilever intentó comprar en 2022.
Fernández moderó esas expectativas durante una charla con los accionistas el martes, afirmando que mantendría sus planes previamente anunciados de realizar operaciones estratégicas por un valor aproximado de 1.500 millones de libras esterlinas al año.
Hayes, de Jefferies, declaró que en sus declaraciones no quedaba claro cómo una Unilever más reducida generaría valor para los accionistas.
Aunque algunos inversores pueden estar descontentos con los términos de la división, otros se sienten aliviados de que el asunto por fin se haya resuelto.
David Samra, gestor de cartera de Artisan Partners, uno de los diez principales inversores de Unilever, celebró el acuerdo como la "culminación de un proceso de décadas" para normalizar la estructura de Unilever.
"Unilever es como el Imperio Británico. Es tan grande, tan complejo... que tenía que dividirse", aseguró otro importante inversor.
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