Viernes, 24 de abril 2026, 02:00
... una cadena de complicidades. El amor por la lectura se siembra en la infancia, dentro de las familias, y durante la larga etapa de la enseñanza. Una semilla que llega a las manos ávidas de niños y niñas en formato físico y todavía hoy mantiene su inigualable atractivo frente a la pujanza de la digitalización del entretenimiento. Lo acreditan las cifras de lectura de los jóvenes de 14 a 24 años, capaces de abrir hueco al papel en su ocio. Leer no deja de producir una suerte de frustración ante una oferta editorial inabarcable. Una garantía de que cualquier aficionado verá satisfechas sus preferencias. También un mercado despiadado en el que pocos autores consiguen vivir de sus creaciones. Y un desafío para los libreros que tratan de llevar adelante pequeños negocios y apuestan por la orientación cara a cara frente al puro marketing. Las instituciones deben ser cómplices fundamentales, desde el impulso a las dos lenguas oficiales o la dotación de las bibliotecas hasta el trato equitativo a unas librerías que convierten el comercio de proximidad en arte.Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión