Rafael R. G., líder del histórico clan de narcotraficantes 'Os Fanchos', detenido ya en 2007 en una operación contra la organización, condenado después por el secuestro de un exconcejal de A Illa de Arousa para cobrar una deuda de 500.000 euros derivada de un negocio de droga frustrado y primo de José Enrique Abuín, alias 'El Chicle', condenado por el asesinato de la joven madrileña Diana Quer en 2016, ha vuelto a caer en manos de la Policía Nacional.
Esta vez, los investigadores le atribuyen la coordinación de la recepción y custodia de 1.410 kilos de cocaína que habían sido desembarcados por mar el pasado sábado en la localidad coruñesa de A Pobra do Caramiñal. La investigación, bautizada como 'Operación Malladoira', se ha saldado con la detención de tres hombres, entre ellos el propio Rafael, otro vecino del municipio y un ciudadano croata. Los tres han pasado este lunes a disposición del Tribunal de Instancia de Ribeira, cuya jueza ha decretado para todos ellos prisión provisional, comunicada y sin fianza. Permanecen investigados por un delito contra la salud pública, según ha trasladado el Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG).
Coordinador y notario
Según ha informado la Policía a través de un comunicado, el operativo, que ha contado con la colaboración de la Drug Enforcement Administration (DEA) estadounidense, arrancó el pasado jueves, cuando los agentes tuvieron conocimiento de que dos embarcaciones habían introducido una importante partida de cocaína por la playa de O Conchido.
Las primeras pesquisas situaron a 'Os Fanchos' al frente de la descarga y custodia en tierra, con Rafael como coordinador y el segundo detenido como uno de sus colaboradores más próximos. El tercer arrestado, de nacionalidad croata, ejercería, según recoge El Progreso, como 'notario' de la organización destinataria del cargamento, una célula vinculada al denominado Cártel de los Balcanes. Es decir, el hombre encargado de supervisar la entrega en nombre de quienes debían recibir finalmente la mercancía.
Secuencia
Tras establecer un dispositivo de vigilancia centrado especialmente en Rafael R. G., los investigadores detectaron el primer movimiento relevante en la mañana del viernes. A las 6.55 horas, un vehículo se detuvo frente a su domicilio y, poco después, una persona salió de la vivienda con una mochila y subió al coche. Sus ocupantes adoptaron entonces distintas medidas de seguridad para comprobar si estaban siendo seguidos y tratar de evitar cualquier vigilancia.
El movimiento decisivo llegó durante la madrugada del sábado. Rafael, acompañado por los otros dos investigados, realizó varios desplazamientos entre su casa y un cobertizo situado frente a la propiedad, muy cerca de la playa de O Conchido. Allí, los agentes observaron cómo sacaban bultos de gran peso y los trasladaban hasta otra vivienda del municipio. Por sus dimensiones y la forma en que eran manipulados, sospecharon que se trataba de la cocaína que buscaban y decidieron intervenir antes de que la mercancía pudiera cambiar de ubicación. Los tres hombres fueron detenidos y el alijo quedó asegurado.
Los registros posteriores en el domicilio de Rafael R. G., el cobertizo y la tercera vivienda permitieron localizar 1.410 kilos de cocaína, además de 100 gramos de heroína, dinero en efectivo y otros efectos de interés para la investigación.