Los Mossos d'Esquadra han detenido a una mujer y mantienen bajo investigación a otras ocho personas tras desmantelar una red criminal dedicada a la explotación sexual de mujeres en prostíbulos clandestinos de Barcelona y París (Francia). El entramado estaba dirigido por una mujer (la detenida) junto a su pareja sentimental y su madre, que contaban con la colaboración de otras mujeres para ejercer el rol de "controladoras" en los pisos, según ha detallado el el subinspector Lluís Moreno, jefe de la unidad central de tráfico de seres humanos, en declaraciones difundidas a los medios.
La investigación empezó en septiembre del 2024 con la denuncia de una ex trabajadora. Una mujer declaró ante agentes de la Unidad de Tráfico de Seres Humanos que había trabajado durante meses como recepcionista en diferentes prostíbulos clandestinos de Barcelona, donde había mujeres que estaban siendo explotadas sexualmente.
"Con un relato angustioso", esta persona explicó que eran obligadas a prostituirse en contra de su voluntad, con total disponibilidad horaria y sometidas a un férreo cibercontrol por parte de los explotadores mediante la instalación de un circuito cerrado de videovigilancia y sonido en los pisos.
Las primeras investigaciones permitieron identificar a un entramado criminal dirigido por una mujer, su pareja sentimental y su madre, además de diferentes mujeres que ejercían el rol de "controladoras" de los pisos prostíbulos ubicados en Barcelona y posiblemente también en otras capitales europeas.
Cuatro meses después, en enero de 2025, los Mossos consiguieron identificar a una de las mujeres explotadas. La joven explicó que vino a España para ejercer la prostitución por su cuenta, hasta que una mujer le prometió mejores condiciones económicas y de seguridad si se prostituía en un piso que una conocida suya regentaba en Barcelona.
La explotadora que la recibió en la capital catalana le impuso una deuda económica desorbitada por el traslado y le obligó a prostituirse en condiciones que nada tenían que ver con lo prometido. Incluso estaban obligadas a vender droga a los clientes que lo pedían y, si éstos querían, a consumir con ellos.
A partir de esa declaración, los investigadores llegaron a una segunda víctima que se encontraba en las mismas condiciones de explotación sexual. Ambas lograron huir del control al que estaban sometidas y denunciar los hechos a la policía.
De los pisos a hoteles
Con el tiempo, los investigadores comprobaron un cambio en la forma de actuar de la investigada: la líder del grupo hizo desaparecer los pisos clandestinos que tenía en Barcelona y las chicas que ofrecía mediante anuncios sexuales en diferentes portales de internet debían prostituirse en hoteles o a domicilio. Asimismo, pudo acreditarse que abrió un piso prostíbulo en París.
Hasta allí llevó a cuatro de las mujeres que explotaba en Barcelona, como mínimo. La investigada llegó a tener activos unos 70 anuncios de prostitución en páginas web que ofrecían sexo en España, Italia, Luxemburgo, Alemania, Suiza (donde residió durante un mes de verano de 2025) y Francia.
Solo unos días antes de su detención, practicada el pasado 13 de enero, la principal investigada abrió un nuevo prostíbulo clandestino en Barcelona, donde se identificaron a otras dos mujeres, según la policía.
En las tres entradas y registros realizados en la capital catalana, los Mossos recogieron objetos, que están siendo analizados y estudiados, y quince teléfonos móviles pertenecientes a las encargadas de los negocios.