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Campanas Quintana: casi 400 años de historia y una sucesión que llega a los nietos

Campanas Quintana: casi 400 años de historia y una sucesión que llega a los nietos
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Manuel Quintana heredó Campanas Quintana con 19 años y dedicó su trayectoria a modernizar un oficio familiar documentado desde 1637. Reconocido este año como Tesoro Viviente por Círculo Fortuny, explica cómo preservar el conocimiento, afrontar el relevo generacional y utilizar la tecnología sin sacrificar aquello que hace único un trabajo artesanal. Leer
Estilo de VidaCampanas Quintana: casi 400 años de historia y una sucesión que llega a los nietos 2 OCT. 2026 - 23:12Manuel Quintana, en la sede de Campanas Quintana, en Saldaña (Palencia), donde sigue yendo a diario. La empresa tiene sus orígenes datados en 1637, año en el que está fechada una campana fundida por Clemente de Quintana.Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Manuel Quintana heredó Campanas Quintana con 19 años y dedicó su trayectoria a modernizar un oficio familiar documentado desde 1637. Reconocido este año como Tesoro Viviente por Círculo Fortuny, explica cómo preservar el conocimiento, afrontar el relevo generacional y utilizar la tecnología sin sacrificar aquello que hace único un trabajo artesanal.

Quintana. La última la afina su descendiente, Manuel Quintana (Villota del Páramo, Palencia, 1943), durante esta entrevista. Es su día a día desde que, a los 19 años, se hizo cargo de Campanas Quintana, la empresa familiar que hunde sus raíces en la comarca cántabra de Trasmiera pero que resuena en Tierra de Campos desde que Domingo Quintana instalara su primer taller en Villota del Páramo en los años treinta del siglo XX. Su nieto, testigo sonoro de su historia, ha recibido este año el Premio Tesoro Viviente en los V Premios Maestro Artesano Círculo Fortuny. Durante su trayectoria, el galardonado ha fundido campanas emblemáticas, como las del carillón y las seis nuevas que resonaron el 22 de mayo de 2004 en la Catedral de la Almudena durante la boda de los Reyes Felipe y Letizia, y ha firmado la restauración del reloj del Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío, en la antigua Estación del Norte de Madrid. Sus creaciones también tañen fuera de España y dan la hora en países como Costa Rica o Singapur.

¿Se imaginaba el eco que alcanzaría el negocio?

Cuando me hice cargo, no era una empresa muy grande y sólo trabajábamos en las provincias limítrofes. Mi padre no era ambicioso ni tenía iniciativa para perfeccionar el negocio. Cuando él murió, yo estuve años siguiendo esa línea continuista, pero luego me pudieron las ganas de innovar.¿Cómo se actualiza una compañía sin perder el legado?“Si todo evoluciona, ¿por qué una campana no? Por supuesto que hay una tradición que hay que defender, pero no se puede ser un purista. Viajé y vi como en otros países habían evolucionado: hemos pasado de los 45 días que se tardaba antes en hacer una campana hasta los 10 o 12 que nos supone ahora.Con 19 años se hizo cargo del negocio familiar, ¿no era demasiado joven para ‘afinar’ en una responsabilidad así?Cuando falleció mi padre, me estaba formando en el trabajo del metal y la mecanización. Tuve que dejar de estudiar porque la empresa tenía que seguir funcionando; era el sustento de mi madre y mis tres hermanas. No te voy a negar que fue muy duro, había que salir a vender y desconfiaban de alguien tan joven como yo. Tuve tentación de dejarlo, pero me gustaba y estaba comprometido con el pasado. ¿Sabes que guardo el libro de contabilidad de mi bisabuelo y los primeros escritos que aparecieron sobre nuestras campanas en Navarra? Esos antepasados me fueron dando ánimos.¿Y los descendientes también le han insuflado energía?Hubo un momento en el que había que ampliar las instalaciones [su sede está en Saldaña, también en la provincia de Palencia] y les pedí a mis hijos que me respondieran con el corazón en la mano si se iban a dedicar a esto. Les dije: “Si me lo prometéis, amplío y, si no, cuando me jubile se cierra la empresa”.¿Y qué le respondieron?Ahora tres de mis cuatro hijos trabajan en el negocio familiar. Me dio alegría y seguridad que continuaran; es un trabajo bonito. Cuando una campana es perfecta cualquier oído aprecia lo bien que suena.Hablando de oído, a las campanas ya no las hace sonar una persona. ¿Tenemos que lamentar la pérdida de ese patrimonio inmaterial?Como mejor suena una campana es tocada a mano. La IA tendrá cabida en todos los sitios, pero hay que saberla reconducir. La afinación y el diseño de una campana es digital pero lo que la inteligencia artificial no va a poder sustituir es el ánimo de un campanero.¿Y hay voluntad entre las nuevas generaciones de continuar con este oficio?Yo aquí, en la zona, no tengo problemas para encontrar jóvenes a los que les guste el trabajo. Además, ya tengo dos nietos aprendiendo la profesión durante las vacaciones.Vamos, que a la pregunta de Hemingway de por quién doblan las campanas la respuesta futura será que por los Quintana, ¿no?Si mis hijos no quieren la empresa el día de mañana, que la vendan, pero yo lo sentiría porque habría que vender el saber hacer, o el know how como dicen los jóvenes ahora, y eso vale más dinero que la empresa.¿Ese saber hacer tiene una fórmula secreta?El secreto de cómo se hacían las campanas se ha transmitido de padres a hijos. Nosotros somos el único fundidor que afina las campanas y usamos materiales puros, que es lo que define el sonido y el timbre, pero hay fabricantes que mienten sobre su composición. Hay que ser formales y hacer buen producto; la honestidad es clave en este negocio.¿Se siente el guardián de un conocimiento único?La campana era el WhatsApp de la época. Antes, según cómo la hicieran sonar, la gente sabía si había un incendio, si alguien se había perdido o si quien había muerto había sido un hombre o una mujer. Todo ese arte se está intentando recuperar gracias a asociaciones.Una parte muy importante de su trabajo es el mantenimiento y la restauración de las campanas ya existentes. ¿Cuántos años vive una de ellas?Se suelen romper a los 200 años y si se tocan todos los días, duran unos cien años.¿Y su voz al frente durante cuánto tiempo resonará?Ahora vengo a la empresa por la mañana y ya no trabajo, pero observo, miro y me informo. Hablo antes de que me pregunten porque yo no tuve esa suerte cuando perdí a mi padre y me puse al frente.¿Y a sus hijos les retumba en la cabeza esa iniciativa o se lo agradecen?Se dan cuenta cuando estoy en lo cierto, pero yo no impongo nada. Ellos saben que he vivido este negocio desde que tengo uso de razón.Diez tratamientos de belleza y bienestar para cuidarse este otoñoManhattan rebautiza la Calle 14 como 'Little Spain'Las casas que le invitarán a volver a la gran ciudad Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
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