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Medición del nivel usando una sonda piezométrica en la sierra de Humilladero. SUR Casi 40.000 malagueños dependen de acuíferos que no se han recuperado pese a las lluviasUn informe del Centro de Hidrogeología de la UMA advierte del desigual efecto de las danas y trenes de borrascas en la provincia y de la necesidad de conocer y gestionar las aguas subterráneas para evitar su sobreexplotación
Sábado, 11 de abril 2026, 01:01
... y en los debates públicos. Durante muchos años sólo han estado presentes en el ámbito del conocimiento científico. En los últimos tiempos, tras los años de sequía, han cobrado más relevancia.El CEHIUMA
La situación más vulnerable la presenta el norte de la provincia, según los datos facilitados por el Centro de Hidrogeología de la Universidad de Málaga (CEHIUMA), liderado por el catedrático Bartolomé Andreo. Este departamento atesora un profundo conocimiento desde hace décadas de las reservas del subsuelo. Es más, tiene encomendada la monitorización y evaluación de acuíferos en ámbitos tan potentes como los que administran Emasa (Málaga capital) y Acosol (Costa del Sol Occidental). Es más, el equipo ha sido clave en la recuperación, puesta en servicio y control del acuífero del Bajo Guadalhorce, un 'gran pantano' subterráneo con potencial para hasta 800 litros por segundo, abandonado hace décadas y reactivado ahora tras una inversión de 16 millones de euros en el marco del plan de sequía.
«No puede decirse que las lluvias hayan recuperado los acuíferos sobreexplotados»
«No puede decirse que las lluvias hayan recuperado los acuíferos sobreexplotados del norte de la provincia. En algunos de ellos sí ha habido ascenso del nivel, en otros casi nada. Y, en los que más ha subido no ha ascendido como para recuperar el nivel propio de condiciones naturales (no influenciadas por bombeos)», explica Andreo, que se basa en un informe facilitado a SUR.
Sobreexplotación
El catedrático explica que en los acuíferos carbonatados [en terrenos kársticos o calizos] de la cadena montañosa central (Sierra de Líbar, Serranía de Ronda, Sierra de las Nieves, Torcal de Antequera, Sierras de las Cabras, Camarolos y San Jorge, Sierra de Alfarnate y Sierras Tejeda y Almijara) sí se ha producido una recarga abundante, que en la mayoría de los casos ha provocado aumento del caudal de los manantiales y, con ello, del caudal de los ríos.
También hay un estado de sobreexplotación en zonas como Torremolinos, Benalmádena y Alhaurín de la Torre, Sierra de Mijas... Bien es cierto que son áreas con alternativas de suministro. De hecho, Alhaurín acaba de conectarse a la red de Emasa.
Los autores del mencionado informe del norte provincial son, además del propio Andreo, catedrático de Geodinámica Externa, Juan Antonio Barberá Fornell, profesor titular de Geodinámica Externa, y Pedro Marín Troya, doctorando. El texto señala la especial vulnerabilidad en el entorno de Fuente de Piedra y en la comarca de Nororma (Archidona, Cuevas Bajas, Villanueva de Tapia, Villanueva del Trabuco, Villanueva de Algaidas y Cuevas de San Marcos).
Agua muy limitada
Son acuíferos formados por rocas permeables -calizas y dolomías- que presentan porosidad generada por fisuras o fracturas y por disolución (karstificación). «El agua que almacenan es muy limitada, aunque la calidad natural es buena, la mejor de la zona para abastecimiento urbano; de ella depende el abastecimiento de más de 37.000 personas», se precisa.
Las lluvias, además, no han sido lo generosas que lo han sido en zonas como Ronda, Guadalhorce y Costa del Sol: «En todo un año, por término medio, cae menos agua que la cantidad registrada en Grazalema el día 4 de febrero de 2026. Incluso llueve menos hacia el centro de la cuenca de Fuente de Piedra. Desde antaño, se ha utilizado el agua subterránea de estos acuíferos únicamente para abastecer a la población, aunque en la última década se ha destinado, además, al riego del olivar, una de las principales actividades económicas de la zona».
Las consecuencias del suministro a demanda
«Durante más de cuarenta años, el aprovechamiento de los acuíferos se ha realizado a demanda, principalmente a partir del bombeo de aguas subterráneas en sondeos existentes y en otros de nueva perforación, sin el adecuado control, lo que ha conllevado el vaciado de las reservas acuíferas, con descensos muy acusados del nivel de agua, que en el caso del acuífero de la Sierra de Humilladero casi alcanza el centenar de metros», ahonda el documento, justo antes de entrar en el concepto resultante: «sobreexplotación». Básicamente, se consume agua muy por encima de las posibilidades de recarga de los acuíferos.
Una cuestión no sólo de cantidad
Además de cantidad hablamos de calidad: la sobreexplotación del agua subterránea suele llevar asociado el empeoramiento cualitativo, hasta el punto de declararse no apta para consumo humano: «De todo esto saben bien los habitantes de Humilladero, que llevan años bebiendo agua traída de Antequera con camiones cisterna. Lo más preocupante es que el abastecimiento de agua para el resto de poblaciones vecinas no está mucho mejor».
Las mismas lluvias que en Grazalema han ocasionado un desalojo de la población por riesgo de inundación e inestabilidad del terreno (también kárstico), han contribuido a rellenar, en alguna medida, los acuíferos del norte de Málaga. Por ejemplo, en los acuíferos de las sierras del Camorro de Cuevas de San Marcos y Archidona, los niveles han subido casi una veintena de metros, en parte por tener mayor superficie de recarga, y se ha alcanzado una cota de llenado equivalente a la de hace cinco años en el acuífero de la sierra de Archidona.
«En el caso de la Sierra del Camorro de Cuevas de San Marcos, en el límite con la provincia de Córdoba, este ascenso ha permitido a los lugareños ver brotar nuevamente un manantial que estaba seco desde hace años. En cambio, en los acuíferos más pequeños y en los que llueve menos y soportan una explotación importante, la recarga ha sido menor, como en el de la Sierra de Humilladero o de Mollina y La Camorra, donde la subida de niveles ha sido más bien lenta y, en el mejor de los casos, de tan solo un par de metros, lo que no conlleva una mejora significativa de la situación, ni tampoco alivio para la población. Pensar que con estas lluvias se ha solucionado el estrés hídrico en esta zona es un grave error y tiene que hacernos reflexionar sobre cómo gestionar los recursos hídricos antes de que sea tarde», se añade.
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Realización de registro vertical de la mineralización del agua en un sondeo de la sierra de Humilladero. Al fondo, Humilladero y la sierra de Mollina-La Camorra. SURDesde el Cehiuma se aboga por el empleo de tecnología novedosa, como estaciones de medida de parámetros hidrogeológicos en tiempo real para el desarrollo de sistemas de alerta temprana y la gobernanza del agua. Se quiere difundir el conocimiento hidrogeológico actual y transferirlo a diferentes sectores de la sociedad, desde gestores locales, asociaciones de agricultores y ciudadanos de a pie. La conciencia colectiva es clave, como en todo lo relativo al ciclo del agua.
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La laguna de Fuente de Piedra seca. De fondo, la sierra de Humilladero. SUREl objetivo de futuro es claro, según los expertos: proponer nuevos modelos de gestión de aguas subterráneas a partir del conocimiento generado para garantizar el uso urbano e intentar contribuir a la recuperación de los acuíferos y ecosistemas dependientes de las aguas subterráneas (la Laguna de Fuente de Piedra, en este caso).
«El efecto de estas últimas lluvias excepcionales, tan desigual en las reservas de agua subterráneas de la provincia de Málaga, no es más que un aumento puntual en la disponibilidad del agua que no soluciona la tendencia hacia el agotamiento que se lleva observando durante décadas. En esos momentos en los que el cielo nos da una tregua, tendríamos que reflexionar (investigadores, técnicos, gestores y administración, e incluso la ciudadanía) sobre la necesidad de estudiar y planificar adecuada y anticipadamente el agua disponible en los acuíferos y tomar medidas efectivas para llevarlas a cabo con garantías», se concluye en el documento científico, que recalca la importancia del conocimiento y la divulgación.
Divulgar
«Conocer mejor los acuíferos y las aguas subterráneas, controlar rigurosamente el aprovechamiento para suministro a la población (además de otros usos) o minimizar las pérdidas de red son solo unas cuantas medidas que tendrían que implementarse a corto plazo. Es obligación de todos aprovechar de forma responsable el agua subterránea, de no ser así estaremos avocados a buscar soluciones a la ligera y a veces poco exitosas», se avanza.
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