Un grupo de hormigas se afanaban, como locas, en conseguir cosecha para pasar el invierno en su hormiguero, situado en el kilómetro 42,500 de la M510. No seguían el rastro de la fila, sino que, en un comportamiento inquieto, era imposible localizar desde qué punto se trasladaban hacia dónde. Un comportamiento propio de quien encuentra el exterior de su casa quemado. Pero a escala diminuta. Probablemente su comportamiento, desorientado pero siguiendo la rutina, es el que sienten los vecinos de Chapinería, la población más cercana a este punto kilométrico, al que ha tenido acceso EL MUNDO a través de un recorrido organizado por la Guardia Civil para ofrecer una primera vista de la parte del incendio que asola la Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid.
Hasta el kilómetro 42,500 se llega desde el municipio madrileño de Navalcarnero, punto donde está situado el Centro de Coordinación (CECOD), en un camino que cambia del color de los campos propios del verano a las gamas de negro que deja el incendio. Se pasa por encima del río Perales, con apenas un hilo de agua que baja, aunque una vecina asegura que el caudal en algunos inviernos casi se desborda. Y también por Aldea del Fresno, municipio con 3.500 habitantes censados que ahora cuenta cero almas. Todos reubicados, esta población formada en su mayoría por viviendas unifamiliares es ahora un pueblo fantasma. La mayoría de casas tiene las persianas bajadas, pero en el bar de la avenida principal no les dio tiempo a recoger la terraza y alguna vivienda tiene objetos personales en el jardín.
El punto quemado se asemeja a un paisaje lunar. Es un cruce de fincas privadas, donde la carretera, de manera clara, actuó como cortafuegos. A la izquierda, todo está arrasado; a la derecha se intuye tierra sana a menos de cinco metros del arcén. Nubes de ceniza se levantan al caminar y los muros de piedra, que antes serían marrones, ahora son negros. Unos metros más arriba hay varias casas quemadas, casi en la estructura. Una imagen que la Guardia Civil no deja sacar por respeto a los vecinos, que viven con la incertidumbre de saber cómo estarán sus viviendas.
En el caso de Chapinería, las llamas avanzaron impulsadas por las altas temperaturas, la baja humedad y rachas de viento superiores a 50 kilómetros por hora, lo que hizo muy difícil su control. Ante el riesgo de que el fuego alcanzara el casco urbano, el Centro Nacional de Emergencias envió un Es-Alert a los teléfonos móviles ordenando la evacuación del municipio. El desalojo se realizó junto con las evacuaciones de los municipios de Navas del Rey y Colmenar del Arroyo, mientras otros pueblos fueron confinados.
Hasta que ayer, pasadas las siete de la tarde, la Unidad Militar de Emergencias (UME) no autorizó la entrada de medios de comunicación, nadie podía cruzar la zona. Tampoco con salvoconducto se accedía. Sólo ganaderos en determinadas zonas pudieron acudir a dar de comer a sus cabezas de ganado de 7.00 a 11.00 horas de la mañana. El plan era acudir hasta la zona cero de San Martín de Valdeiglesias, donde un vehículo provocó el incendio que ya ha arrasado más de 25.000 hectáreas. Pero, pese a que las condiciones meteorológicas eran favorables, acercarse a San Martín de Valdeiglesias se antojaba imposible. Y así lo prohibió la UME, que pedía absoluta disponibilidad de la carretera para ir y volver desde el polideportivo de Los Pelayos, donde ha constituido la base.
En el Centro de Coordinación situado en Navalcarnero está desplegado el puesto de mando del Segundo Batallón de Intervención en Emergencias de la Unidad Militar de Emergencias (BIEM II), llegados desde Sevilla y con la moral alta frente al primer incendio de España declarado de nivel 3 y que ha provocado que sea la UME quien lidere el mando. Este puesto de mando es un ir y venir de efectivos de distintas fuerzas.
Fernando Grande-Marlaska, en el Puesto de Mando Avanzado de Navalcarnero durante el seguimiento de los incendios de Madrid.Borja Sánchez-Trillo/EFEA las 17.20 horas, una docena de bomberos procedentes de Vizcaya llegaba de sofocar las llamas. Con los monos anudados a la cintura, olor a leña y la piel tiznada, se dirigieron al puesto de avituallamiento para comer algo. En otra carpa, bomberos de Madrid esperaban su turno para salir sentados en torno a su mesa. Y efectivos de la Guardia Civil, en su correspondiente tejadillo, analizaban en dos pantallas de televisión el avance del incendio y lo comentaban.
Desde las 16.00 horas, el ministro del Interior, Fernando Grande- Marlaska, llegó al corazón de la coordinación. Ya había estado por la mañana en la primera reunión del día, pero por la tarde, ante el avance de las llamas, concatenó varias reuniones en las que participó el delegado de Gobierno en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín, y la secretaria general de Protección Civil, Virginia Barcones.
Diez minutos antes de las 21.00 horas el sol empezó a caer en Navalcarnero. Se acabó el primer día de tregua antes de que el miércoles llegue una nueva ola de calor que complique las labores de extinción. Con la zona cero sin llamas, pero con fincas anegadas y casas arrasadas.