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China rodeó un enclave con robots. Ahora les han dado un fusil para disparar a 100 metros, y el resultado apunta a una isla

China rodeó un enclave con robots. Ahora les han dado un fusil para disparar a 100 metros, y el resultado apunta a una isla
Artículo Completo 1,070 palabras
China ha ido dejando pistas cada vez más explícitas sobre cómo imagina los conflictos del futuro. En 2025, maniobras del PLA incluyeron ejercicios de asalto a islas menores empleando robots terrestres y sistemas no tripulados, una señal de que Pekín ya no ensaya solo cruces anfibios clásicos, sino escenarios donde las máquinas abren camino antes que los soldados. Aquellas prácticas marcaron una dirección clara: la automatización del combate ya no era una teoría lejana, sino algo que China estaba empezando a probar sobre el terreno. Ahora lo ha amplificado. Drones con fúsil. China ha dado un salto cualitativo en el uso de drones de combate al demostrar que un UAV armado con un fusil de asalto estándar puede acertar el 100% de sus disparos contra un blanco humano a 100 metros mientras permanece en vuelo estacionario.  El sistema, desarrollado por una empresa china junto a la academia de operaciones especiales del PLA, disparó 20 veces y colocó la mitad de los impactos en un radio comparable a un tiro a la cabeza, un resultado que deja claro que ya no se trata de plataformas experimentales sino de armas de precisión listas para entornos reales.  En Xataka Mientras el agua brota del suelo en Grazalema, el último recursos de Andalucía para sobrevivir a las inundaciones ya está en marcha: los embalses Bola extra. No parece un experimento puntual ni una demostración de laboratorio: el propio equipo ha explicado que el único disparo “imperfecto” se debió a munición defectuosa, no al sistema, lo que convierte este ensayo en una señal inequívoca de hacia dónde se dirige el poder de combate chino. Taiwán y un problema. Este avance no puede entenderse sin el telón de fondo de Taiwán, uno de los territorios más urbanizados del planeta, donde cualquier operación militar exigiría combatir en megaciudades densas, llenas de civiles, infraestructuras subterráneas y calles estrechas que neutralizan muchas ventajas tradicionales.  Para el PLA, el reto no es solo cruzar el mar, sino dominar barrios, estaciones de metro y complejos residenciales donde la infantería humana sufre enormes costes políticos y militares. La respuesta china a ese dilema no es doctrinal ni moral, sino técnica: tratar la guerra urbana como un problema de ingeniería que puede resolverse delegando la violencia en máquinas capaces de moverse, identificar objetivos y disparar sin cansancio ni miedo. Una apuesta. De hecho, recodaban en The Diplomat que el ensayo del dron armado encaja en la tercera gran fase de modernización militar china, la llamada “intelligentización”, que busca sustituir decisiones humanas por sistemas de inteligencia artificial distribuidos. Tras mecanizar y digitalizar sus fuerzas, el PLA aspira ahora a delegar funciones clave (detección, priorización y ataque) en algoritmos que operen más rápido que cualquier cadena de mando humana.  En ese marco, un dron con fusil no es una curiosidad, sino más bien una pieza elemental de un ecosistema donde sensores, armas y software actúan de forma coordinada, reduciendo el papel del soldado a un mero autorizador inicial o, en el extremo, eliminándolo por completo de la toma de decisiones. Enjambres en callejones. Hay mucho más, porque el medio destacaba documentos y estudios vinculados a universidades militares chinas que revelan que el objetivo no son drones individuales, sino enjambres autónomos diseñados específicamente para la guerra urbana. Estos sistemas están pensados para operar a baja altura, dentro de edificios, en interiores y bajo tierra, incluso cuando las comunicaciones son degradadas o inexistentes.  Mediante reglas simples y autoorganización, los enjambres podrían patrullar zonas, rastrear personas y ejecutar ataques sin recibir órdenes en tiempo real, una solución que el PLA considera ideal para neutralizar defensas en ciudades como Taipéi o Kaohsiung y para eliminar objetivos clave antes de que fuerzas externas puedan intervenir. La zona gris de la legalidad. La apuesta tecnológica va acompañada de una posición legal deliberadamente ambigua por parte de Pekín sobre las armas autónomas letales. ¿Cómo? Definiendo como inaceptables solo aquellos sistemas que cumplan simultáneamente una serie de criterios muy estrictos, China se deja un amplio margen para desarrollar armas capaces de matar sin supervisión humana directa, siempre que puedan detenerse en teoría o sigan reglas preprogramadas. Esta ambigüedad, cuentan, contrasta con los riesgos documentados de la IA en combate (errores de identificación, incapacidad para interpretar intenciones humanas, sesgos de datos) y facilita que la investigación avance sin frenos normativos claros. En 3D Juegos Hace 12 años, la exmujer de Elon Musk dijo que una de las mejores técnicas del multimillonario es saber usar sabiamente la psicología de la oposición El futuro que se ensaya hoy. En definitiva, el dron que dispara con precisión quirúrgica a 100 metros no es una anécdota, sino una prueba tangible de hacia dónde se dirige la estrategia de Pekín: trasladar la guerra al corazón de la ciudad y delegarla en máquinas.  Qué duda cabe, si ese modelo se aplica en un conflicto como puede ser Taiwán, la combinación de enjambres autónomos, armas ligeras integradas y decisiones sin intervención humana podría multiplicar el riesgo para civiles y reducir los umbrales políticos del uso de la fuerza.  Desde ese prisma, lo que hoy se presenta como un experimento técnico es, en realidad, un anticipo de lo más inquietante: el de una guerra urbana donde los callejones ya no los patrullan soldados, sino robots armados que jamás preguntarán. Imagen | Heeheemalu En Xataka | El mayor riesgo geopolítico del planeta no es Groenlandia. Es una isla más pequeña con un vecino inquietante: Taiwán En Xataka | 200 drones en manos de un solo soldado: China está avanzando muy rápido en un tipo de guerra que parecía ciencia ficción - La noticia China rodeó un enclave con robots. Ahora les han dado un fusil para disparar a 100 metros, y el resultado apunta a una isla fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
China rodeó un enclave con robots. Ahora les han dado un fusil para disparar a 100 metros, y el resultado apunta a una isla

El dron que dispara con precisión quirúrgica a 100 metros no es una anécdota, sino una prueba tangible de hacia dónde se dirige la estrategia china

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Miguel Jorge

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China ha ido dejando pistas cada vez más explícitas sobre cómo imagina los conflictos del futuro. En 2025, maniobras del PLA incluyeron ejercicios de asalto a islas menores empleando robots terrestres y sistemas no tripulados, una señal de que Pekín ya no ensaya solo cruces anfibios clásicos, sino escenarios donde las máquinas abren camino antes que los soldados. Aquellas prácticas marcaron una dirección clara: la automatización del combate ya no era una teoría lejana, sino algo que China estaba empezando a probar sobre el terreno.

Ahora lo ha amplificado.

Drones con fúsil. China ha dado un salto cualitativo en el uso de drones de combate al demostrar que un UAV armado con un fusil de asalto estándar puede acertar el 100% de sus disparos contra un blanco humano a 100 metros mientras permanece en vuelo estacionario. 

El sistema, desarrollado por una empresa china junto a la academia de operaciones especiales del PLA, disparó 20 veces y colocó la mitad de los impactos en un radio comparable a un tiro a la cabeza, un resultado que deja claro que ya no se trata de plataformas experimentales sino de armas de precisión listas para entornos reales. 

En XatakaMientras el agua brota del suelo en Grazalema, el último recursos de Andalucía para sobrevivir a las inundaciones ya está en marcha: los embalses

Bola extra. No parece un experimento puntual ni una demostración de laboratorio: el propio equipo ha explicado que el único disparo “imperfecto” se debió a munición defectuosa, no al sistema, lo que convierte este ensayo en una señal inequívoca de hacia dónde se dirige el poder de combate chino.

Taiwán y un problema. Este avance no puede entenderse sin el telón de fondo de Taiwán, uno de los territorios más urbanizados del planeta, donde cualquier operación militar exigiría combatir en megaciudades densas, llenas de civiles, infraestructuras subterráneas y calles estrechas que neutralizan muchas ventajas tradicionales. 

Para el PLA, el reto no es solo cruzar el mar, sino dominar barrios, estaciones de metro y complejos residenciales donde la infantería humana sufre enormes costes políticos y militares. La respuesta china a ese dilema no es doctrinal ni moral, sino técnica: tratar la guerra urbana como un problema de ingeniería que puede resolverse delegando la violencia en máquinas capaces de moverse, identificar objetivos y disparar sin cansancio ni miedo.

Una apuesta. De hecho, recodaban en The Diplomat que el ensayo del dron armado encaja en la tercera gran fase de modernización militar china, la llamada “intelligentización”, que busca sustituir decisiones humanas por sistemas de inteligencia artificial distribuidos. Tras mecanizar y digitalizar sus fuerzas, el PLA aspira ahora a delegar funciones clave (detección, priorización y ataque) en algoritmos que operen más rápido que cualquier cadena de mando humana. 

En ese marco, un dron con fusil no es una curiosidad, sino más bien una pieza elemental de un ecosistema donde sensores, armas y software actúan de forma coordinada, reduciendo el papel del soldado a un mero autorizador inicial o, en el extremo, eliminándolo por completo de la toma de decisiones.

Enjambres en callejones. Hay mucho más, porque el medio destacaba documentos y estudios vinculados a universidades militares chinas que revelan que el objetivo no son drones individuales, sino enjambres autónomos diseñados específicamente para la guerra urbana. Estos sistemas están pensados para operar a baja altura, dentro de edificios, en interiores y bajo tierra, incluso cuando las comunicaciones son degradadas o inexistentes. 

Mediante reglas simples y autoorganización, los enjambres podrían patrullar zonas, rastrear personas y ejecutar ataques sin recibir órdenes en tiempo real, una solución que el PLA considera ideal para neutralizar defensas en ciudades como Taipéi o Kaohsiung y para eliminar objetivos clave antes de que fuerzas externas puedan intervenir.

La zona gris de la legalidad. La apuesta tecnológica va acompañada de una posición legal deliberadamente ambigua por parte de Pekín sobre las armas autónomas letales. ¿Cómo? Definiendo como inaceptables solo aquellos sistemas que cumplan simultáneamente una serie de criterios muy estrictos, China se deja un amplio margen para desarrollar armas capaces de matar sin supervisión humana directa, siempre que puedan detenerse en teoría o sigan reglas preprogramadas.

Esta ambigüedad, cuentan, contrasta con los riesgos documentados de la IA en combate (errores de identificación, incapacidad para interpretar intenciones humanas, sesgos de datos) y facilita que la investigación avance sin frenos normativos claros.

En 3D JuegosHace 12 años, la exmujer de Elon Musk dijo que una de las mejores técnicas del multimillonario es saber usar sabiamente la psicología de la oposición

El futuro que se ensaya hoy. En definitiva, el dron que dispara con precisión quirúrgica a 100 metros no es una anécdota, sino una prueba tangible de hacia dónde se dirige la estrategia de Pekín: trasladar la guerra al corazón de la ciudad y delegarla en máquinas. 

Qué duda cabe, si ese modelo se aplica en un conflicto como puede ser Taiwán, la combinación de enjambres autónomos, armas ligeras integradas y decisiones sin intervención humana podría multiplicar el riesgo para civiles y reducir los umbrales políticos del uso de la fuerza. 

Desde ese prisma, lo que hoy se presenta como un experimento técnico es, en realidad, un anticipo de lo más inquietante: el de una guerra urbana donde los callejones ya no los patrullan soldados, sino robots armados que jamás preguntarán.

Imagen | Heeheemalu

En Xataka | El mayor riesgo geopolítico del planeta no es Groenlandia. Es una isla más pequeña con un vecino inquietante: Taiwán

En Xataka | 200 drones en manos de un solo soldado: China está avanzando muy rápido en un tipo de guerra que parecía ciencia ficción

Fuente original: Leer en Xataka
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