Abril de 2024. París. Primera vez que me coloqué unas Ray-Ban Meta sobre el puente nasal. Recuerdo pensar que eran discretas, funcionales, elegantes. Nada que ver con las Google Glass de antaño. Aquellas sí que eran hostiles: un desconocido acercándose por la calle con una cámara evidente en la montura, diciendo "Ok Google, take a picture" justo cuando pasabas a su lado. Inquietante en el peor sentido.
Las Ray-Ban Meta originales ya eran otra cosa. Su presencia no resultaba (demasiado) hostil porque tenían un diseño familiar y la tecnología era prácticamente invisible. Sí, eran algo más gruesas que las Ray-Ban tradicionales, pero costaba darse cuenta de que no eran unas gafas convencionales.
El sonido me sorprendió viniendo de algo tan pequeño. La cámara capturaba momentos espontáneos sin necesidad de sacar el móvil. No eran perfectas, pero cumplían realmente bien, prometían.
Ahora, casi dos años después, he pasado unas semanas con las Ray-Ban Meta 2 puestas. El modelo Wayfarer negro, el clásico, de lentes fotocromáticas, que se oscurecen levemente cuando les da el sol. Y la experiencia ha sido... reveladora, aunque no siempre por las razones que Meta querría.
El hardware sigue siendo lo mejor de estas gafas
Empecemos por lo evidente: Meta y EssilorLuxottica han acertado de pleno con el diseño. Las Gen 2 mantienen la estética de las originales –esas Wayfarer icónicas que funcionan tanto en la calle como en una terraza, tanto para el discreto como para el canallita– y conservan esa ventaja fundamental: parecen gafas normales, no un cacharro. Son unas gafas, no un dispositivo.
Sí son ligeramente más gruesas que unas Ray-Ban normales, pero la diferencia es tan sutil que nadie lo nota a menos que busque las cámaras en los laterales.
Vienen en tres estilos:
Wayfarer (el clásico cuadrado, las que he probado).Skyler (más redondeado).Y Headliner (algo intermedio).Seis opciones de color para Wayfarer, siete para Skyler, seis para Headliner. Muchos tipos de lentes: desde transparentes estándar hasta polarizadas o de transición. Y graduadas, si lo necesitas.
Es una variedad que ninguna otra marca de gafas inteligentes puede ofrecer, y tiene sentido: EssilorLuxottica sabe de moda y distribución tanto como Meta sabe de tecnología. Son el paraguas de muchas marcas y Ray-Ban es solo una de ellas.
Imagen: Xataka, EssilorLuxottica.
La unidad que nos envió Meta es la que trae las lentes de transición, y me han parecido un buen dos en uno. No son tan geniales como gafas de sol que el modelo concreto, pero algo apaña: se van opacando o aclarando en función de si reciben mucha o poca luz.
La gran mejora respecto a las Gen 1 está en la batería. Las originales prometían cuatro horas de uso, pero rara vez llegaban a eso. Las Gen 2 prometen ocho horas y, aunque tampoco las he alcanzado (porque tiendo a usarlas intensamente: música continua, vídeos en 3K, algún que otro comando de IA), la diferencia es notable.
El modelo que nos envió Meta es el de lentes de transición, que se opacan cuando reciben luz directa. Imagen: Xataka.
Si solo hago fotos ocasionales y pregunto algo puntual a Meta AI, la batería baja alrededor de un 12,5% por hora, tal como indica Meta. Si las apuro con vídeo constante, el consumo se acelera, pero ya no tengo esa preocupación de que me vayan a dejar tirado.
El audio también mejora, y eso que ya era sorprendente. Los altavoces de oreja abierta (no son conducción ósea aunque lo parezcan) suenan claros, potentes, con una separación estéreo sorprendente.
En Xataka
Las Oakley Meta Vanguard prometen ser las gafas del atleta. Tres semanas después, mi nariz tiene otra opinión
Para música casual, podcasts o llamadas, funcionan de maravilla. Eso sí, no hay graves decentes (nunca los hay en este tipo de altavoces) y hay una cierta fuga de sonido a poco que queramos escuchar algo alto. A volumen del 75%, quien tengas cerca podrá identificar sin problemas qué canción estás escuchando. No son para ambientes ruidosos ni para quienes valoran el aislamiento acústico. Pero para caminar por la calle o estar en casa creo que cumplen más que bien.
La cámara también recibe una actualización sustancial. Las Gen 1 grababan en 1080p a 30 fps, las Gen 2 graban en 3K a 30 fps o 1080p a 60 fps. La resolución fotográfica se mantiene en 12 MP (3.024 x 4.032 píxeles), pero los vídeos tienen más detalle, mejor contraste y menos compresión. Para contenido de redes sociales, la diferencia no será abismal, pero se nota. Para creadores de contenido que buscan material POV de calidad, es un salto importante. Y para los que lo que queremos con ellas es generar recuerdos cotidianos, es una mejora de cara al futuro.
El nuevo estuche incluye un anillo LED sobre el cierre magnético para mostrar el estado de carga. Me parece un fantástico ejemplo de integración entre lo digital y lo clásico. Imagen: Xataka.
La cámara no es invisible, pero sí razonablemente discreta. Al menos mucho más que en las Oakley Meta Vanguard. Imagen: Xataka.
Aun así, las limitaciones de siempre persisten. Solo se graba en formato vertical (3:4). No hay opción de foto o vídeo horizontal. No hay zoom, claro. Y encuadrar es cuestión de fe: como no ves lo que estás capturando, cada disparo es una apuesta. La cámara sigue estando en el lateral izquierdo, así que el ángulo nunca es del todo natural. Las nuevas Oakley Meta Vanguard centran la cámara, pero las Ray-Ban no lo han hecho todavía. Bonus: miramos menos recto de lo que creemos, casi siempre he de nivelar la foto a mano porque sale algo torcida.
En situaciones de alto contraste, la cámara subexpone las sombras en exceso. Y de noche, las fotos salen borrosas incluso con luz artificial. No es un problema exclusivo de estas gafas sino que es una limitación del sensor pequeño y la óptica fija, pero conviene tenerlo presente.
En interiores no hacen milagros. Imagen: Xataka.
Imagen: Xataka.
Imagen: Xataka.
La verdad es que miramos menos recto de lo que creemos. Imagen: Xataka.
Imagen: Xataka.
Dicho todo esto, el hardware de las Ray-Ban Meta Gen 2 es excelente. Como gafas de sol con altavoces integrados y cámara discreta, son prácticamente imbatibles. Si pagas 419 euros por el modelo de lentes transparentes (499 euros este modelo con transiciones), obtienes un producto sólido, bien diseñado, funcional.
El problema es que no son solo eso. Son, supuestamente, unas gafas inteligentes impulsadas por IA. Y ahí es donde la cosa se complica un poco.
Meta AI: el eslabón débil
Llevaba tiempo esperando probar las funciones de IA de las Gen 2. Meta lleva tiempo vendiendo la idea de que sus gafas no son solo una cámara portátil, sino un asistente contextual que entiende lo que ves, te ayuda a traducir idiomas en tiempo real, te da información sobre tu entorno. En teoría, decir "Hey Meta" debería ser como tener un copiloto permanente. En la práctica, es más bien como tener un becario despistado que no siempre entiende lo que le pides.
He probado Meta AI para traducir carteles. Funciona, más o menos. Le pedí que identificara una planta que tenía delante. Me dio tres respuestas distintas en tres intentos consecutivos. Cuando le pregunté si estaba segura, admitió que no. Intenté que me dijera si un edificio histórico era de estilo gótico o renacentista. Me soltó una respuesta genérica que podría haber copiado de Wikipedia.
El problema de Meta AI no es que sea malo per se, es que se siente desconectado, poco natural, torpe. La función de traducción en tiempo real es impresionante cuando funciona, pero necesitas que ambas personas lleven las gafas para una conversación completa, lo cual es poco práctico. Además, el Live AI (que mantiene la cámara encendida continuamente para que la IA analice tu entorno en tiempo real) es una idea brillante sobre el papel, pero en la práctica es más una demo curiosa que una herramienta útil. Y devora batería a una velocidad alarmante.
Sobresaliendo en la patilla, el botón con el que poder hacer fotos y vídeos sin tener que dar voces. Imagen: Xataka.
A diferencia de ChatGPT, que mantiene memoria a corto y largo plazo y puede seguir el hilo de una conversación, Meta AI se siente como si se reiniciara con cada interacción. Técnicamente es multimodal, pero el análisis de imágenes es vago y básico. Las preguntas de seguimiento son torpes y casi inutilizables. La experiencia del producto es simplemente mala. El potencial está ahí, pero sigue siendo más futuro que presente.
Y la aplicación Meta AI, necesaria para gestionar cualquier aspecto de estas gafas, tiene demasiado de escaparate. Promociona tutoriales de las gafas (aceptable), promociona la afiliación para recomendárselas a un amigo y conseguir descuentos, promociona 'Vibes', una suerte de red social de contenido en vídeo generado con IA que no aporta absolutamente nada, y promociona otros modelos de gafas de Meta para que los compres en su tienda.
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Meta necesita ponerse las pilas. Si OpenAI lanzara unas gafas mañana con la misma API en tiempo real que usa en ChatGPT, con sus modelos de voz más avanzados y personalizaciones vía MCP, la diferencia sería abismal. Mismo hardware, misma tecnología, experiencia radicalmente distinta. De momento parece que solo serán unos auriculares.
Porque lo que realmente estoy obteniendo con las Gen 2 es un asistente que toma mi entrada de voz, la convierte en texto, la envía a un modelo de chat, obtiene una respuesta y luego la convierte de nuevo en audio. Todo eso usando reconocimiento de voz y síntesis de habla que están muy por detrás de lo que OpenAI, ElevenLabs o incluso Amazon están ofreciendo ahora mismo.
¿Para quién tienen sentido estas gafas?
Después de semanas con las Ray-Ban Meta Gen 2, mi conclusión es clara: son las mejores gafas inteligentes del mercado... si valoras el hardware por encima de la IA.
Si eres creador de contenido y necesitas capturar vídeo POV rápido y de calidad, estas gafas son estupendas.Si te gusta documentar momentos espontáneos sin sacar el móvil, también. Este de hecho ha sido mi uso favorito y gracia a ello he grabado fantásticos recuerdos que con un móvil no hubiesen sido iguales.Si buscas unos altavoces discretos para música y podcasts mientras caminas o haces deporte, perfectas.Si quieres unas Ray-Ban con un extra tecnológico sin que se note demasiado, estas son tu opción.Pero si lo que te atrae es la promesa de un asistente de IA contextual que entienda tu entorno y te ayude en tiempo real, la cosa se complica. Meta AI está muy por detrás de lo que la competencia ofrece en otros dispositivos. No es solo que sea inferior a ChatGPT o Gemini, es que ni siquiera se acerca a lo que Llama puede hacer cuando lo usas directamente, sin pasar por el filtro de las gafas.
Y luego está el elefante en la habitación: la privacidad. Meta ha cambiado su política de privacidad para que los usuarios en Estados Unidos ya no puedan optar por no almacenar grabaciones de voz en la nube. Las imágenes procesadas para funciones multimodales como Live AI pueden usarse para entrenar modelos de IA. El contenido que compartes en la app puede acabar visible para el mundo si no tienes cuidado. Si algo de esto te incomoda, estas gafas no son para ti. Y yo no estoy aquí para convencerte de lo contrario.
En Xataka
Ya hay un detenido por usar las Ray-Ban Meta para grabar sin consentimiento: grabó a cientos de mujeres por las calles de Barcelona
Por último, está el tema de la incomodidad social. Llevar estas gafas en público genera miradas. Algunas de curiosidad, otras de suspicacia. No son tan evidentes como las Google Glass o como las Oakley Meta, pero la gente sospecha que algo pasa. Y no siempre se siente bien. Especialmente en lugares como una playa (esto me pasó en agosto con las Oakley Meta HSTN), piscinas, gimnasios, etc, donde la presencia de una cámara, por discreta que sea, puede resultar invasiva.
El LED blanco parpadea al grabar, sí, pero no todo el mundo lo nota ni sabe qué significa eso. Y la confianza en que "no estás grabando" es algo que tienes que ganarte cada vez. Estas gafas son estupendas en muchos aspectos, el concepto de gafas inteligentes no tiene ningún problema, pero hay que ir con ojo para no usarlas como un imbécil, incomodar a los demás y quizás generar una situación fea.
El veredicto
Las Ray-Ban Meta Gen 2 son un producto técnicamente competente atrapado en una crisis de expectativas. Meta quiere que sean el futuro de la computación portátil, el primer paso hacia unas gafas que registren y respondan a todo lo que ves. Pero ahora mismo, son sobre todo unas buenas gafas con un gran sonido, una cámara bastante decente y un asistente de IA decepcionante.
Si ya tienes las Gen 1, la mejora de batería justifica el salto solo si esa limitación te resulta frustrante ahora. Si eres nuevo en esto de las gafas inteligentes y te atrae la idea, las Gen 2 son la mejor opción disponible hoy. Pero si lo que buscas es IA de vanguardia en unas gafas, espera un poco más. Porque Meta todavía tiene mucho camino por recorrer antes de que sus gafas sean realmente inteligentes, y no solo inteligentemente diseñadas.
A mí no me importa gran cosa porque todavía no tengo mucho que pedir a una IA en unas gafas. Como gafas + auriculares + cámara POV me sirven perfectamente. Pero quien sí pida ese extra no debería llevarse a engaño: esto es el anticipo de algo por llegar.
En Xataka | China llevaba años prometiendo gafas inteligentes. Han empezado a venderlas cuando han descubierto para qué la gente quiere usarlas
Imagen destacada | Xataka
Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de Meta. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.
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La noticia
He probado las Ray-Ban Meta 2 durante semanas y he descubierto algo: Meta ha hecho unas gafas brillantes con una IA decepcionante
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Lacort
.
He probado las Ray-Ban Meta 2 durante semanas y he descubierto algo: Meta ha hecho unas gafas brillantes con una IA decepcionante
Unas gafas tan brutales como las Wayfarer clásicas, estupendas como auriculares, geniales como cámara POV con la que capturar momentos cotidianos... pero con muchos asteriscos en su IA
Abril de 2024. París. Primera vez que me coloqué unas Ray-Ban Meta sobre el puente nasal. Recuerdo pensar que eran discretas, funcionales, elegantes. Nada que ver con las Google Glass de antaño. Aquellas sí que eran hostiles: un desconocido acercándose por la calle con una cámara evidente en la montura, diciendo "Ok Google, take a picture" justo cuando pasabas a su lado. Inquietante en el peor sentido.
Las Ray-Ban Meta originales ya eran otra cosa. Su presencia no resultaba (demasiado) hostil porque tenían un diseño familiar y la tecnología era prácticamente invisible. Sí, eran algo más gruesas que las Ray-Ban tradicionales, pero costaba darse cuenta de que no eran unas gafas convencionales.
El sonido me sorprendió viniendo de algo tan pequeño. La cámara capturaba momentos espontáneos sin necesidad de sacar el móvil. No eran perfectas, pero cumplían realmente bien, prometían.
Ahora, casi dos años después, he pasado unas semanas con las Ray-Ban Meta 2 puestas. El modelo Wayfarer negro, el clásico, de lentes fotocromáticas, que se oscurecen levemente cuando les da el sol. Y la experiencia ha sido... reveladora, aunque no siempre por las razones que Meta querría.
El hardware sigue siendo lo mejor de estas gafas
Empecemos por lo evidente: Meta y EssilorLuxottica han acertado de pleno con el diseño. Las Gen 2 mantienen la estética de las originales –esas Wayfarer icónicas que funcionan tanto en la calle como en una terraza, tanto para el discreto como para el canallita– y conservan esa ventaja fundamental: parecen gafas normales, no un cacharro. Son unas gafas, no un dispositivo.
Sí son ligeramente más gruesas que unas Ray-Ban normales, pero la diferencia es tan sutil que nadie lo nota a menos que busque las cámaras en los laterales.
Vienen en tres estilos:
Wayfarer (el clásico cuadrado, las que he probado).
Skyler (más redondeado).
Y Headliner (algo intermedio).
Seis opciones de color para Wayfarer, siete para Skyler, seis para Headliner. Muchos tipos de lentes: desde transparentes estándar hasta polarizadas o de transición. Y graduadas, si lo necesitas.
Es una variedad que ninguna otra marca de gafas inteligentes puede ofrecer, y tiene sentido: EssilorLuxottica sabe de moda y distribución tanto como Meta sabe de tecnología. Son el paraguas de muchas marcas y Ray-Ban es solo una de ellas.
Imagen: Xataka, EssilorLuxottica.
La unidad que nos envió Meta es la que trae las lentes de transición, y me han parecido un buen dos en uno. No son tan geniales como gafas de sol que el modelo concreto, pero algo apaña: se van opacando o aclarando en función de si reciben mucha o poca luz.
La gran mejora respecto a las Gen 1 está en la batería. Las originales prometían cuatro horas de uso, pero rara vez llegaban a eso. Las Gen 2 prometen ocho horas y, aunque tampoco las he alcanzado (porque tiendo a usarlas intensamente: música continua, vídeos en 3K, algún que otro comando de IA), la diferencia es notable.
El modelo que nos envió Meta es el de lentes de transición, que se opacan cuando reciben luz directa. Imagen: Xataka.
Si solo hago fotos ocasionales y pregunto algo puntual a Meta AI, la batería baja alrededor de un 12,5% por hora, tal como indica Meta. Si las apuro con vídeo constante, el consumo se acelera, pero ya no tengo esa preocupación de que me vayan a dejar tirado.
El audio también mejora, y eso que ya era sorprendente. Los altavoces de oreja abierta (no son conducción ósea aunque lo parezcan) suenan claros, potentes, con una separación estéreo sorprendente.
Para música casual, podcasts o llamadas, funcionan de maravilla. Eso sí, no hay graves decentes (nunca los hay en este tipo de altavoces) y hay una cierta fuga de sonido a poco que queramos escuchar algo alto. A volumen del 75%, quien tengas cerca podrá identificar sin problemas qué canción estás escuchando. No son para ambientes ruidosos ni para quienes valoran el aislamiento acústico. Pero para caminar por la calle o estar en casa creo que cumplen más que bien.
La cámara también recibe una actualización sustancial. Las Gen 1 grababan en 1080p a 30 fps, las Gen 2 graban en 3K a 30 fpso 1080p a 60 fps. La resolución fotográfica se mantiene en 12 MP (3.024 x 4.032 píxeles), pero los vídeos tienen más detalle, mejor contraste y menos compresión. Para contenido de redes sociales, la diferencia no será abismal, pero se nota. Para creadores de contenido que buscan material POV de calidad, es un salto importante. Y para los que lo que queremos con ellas es generar recuerdos cotidianos, es una mejora de cara al futuro.
El nuevo estuche incluye un anillo LED sobre el cierre magnético para mostrar el estado de carga. Me parece un fantástico ejemplo de integración entre lo digital y lo clásico. Imagen: Xataka. La cámara no es invisible, pero sí razonablemente discreta. Al menos mucho más que en las Oakley Meta Vanguard. Imagen: Xataka.
Aun así, las limitaciones de siempre persisten. Solo se graba en formato vertical (3:4). No hay opción de foto o vídeo horizontal. No hay zoom, claro. Y encuadrar es cuestión de fe: como no ves lo que estás capturando, cada disparo es una apuesta. La cámara sigue estando en el lateral izquierdo, así que el ángulo nunca es del todo natural. Las nuevas Oakley Meta Vanguard centran la cámara, pero las Ray-Ban no lo han hecho todavía. Bonus: miramos menos recto de lo que creemos, casi siempre he de nivelar la foto a mano porque sale algo torcida.
En situaciones de alto contraste, la cámara subexpone las sombras en exceso. Y de noche, las fotos salen borrosas incluso con luz artificial. No es un problema exclusivo de estas gafas sino que es una limitación del sensor pequeño y la óptica fija, pero conviene tenerlo presente.
En interiores no hacen milagros. Imagen: Xataka. Imagen: Xataka. Imagen: Xataka. La verdad es que miramos menos recto de lo que creemos. Imagen: Xataka. Imagen: Xataka.
Dicho todo esto, el hardware de las Ray-Ban Meta Gen 2 es excelente. Como gafas de sol con altavoces integrados y cámara discreta, son prácticamente imbatibles. Si pagas 419 euros por el modelo de lentes transparentes (499 euros este modelo con transiciones), obtienes un producto sólido, bien diseñado, funcional.
El problema es que no son solo eso. Son, supuestamente, unas gafas inteligentes impulsadas por IA. Y ahí es donde la cosa se complica un poco.
Meta AI: el eslabón débil
Llevaba tiempo esperando probar las funciones de IA de las Gen 2. Meta lleva tiempo vendiendo la idea de que sus gafas no son solo una cámara portátil, sino un asistente contextual que entiende lo que ves, te ayuda a traducir idiomas en tiempo real, te da información sobre tu entorno. En teoría, decir "Hey Meta" debería ser como tener un copiloto permanente. En la práctica, es más bien como tener un becario despistado que no siempre entiende lo que le pides.
He probado Meta AI para traducir carteles. Funciona, más o menos. Le pedí que identificara una planta que tenía delante. Me dio tres respuestas distintas en tres intentos consecutivos. Cuando le pregunté si estaba segura, admitió que no. Intenté que me dijera si un edificio histórico era de estilo gótico o renacentista. Me soltó una respuesta genérica que podría haber copiado de Wikipedia.
El problema de Meta AI no es que sea malo per se, es que se siente desconectado, poco natural, torpe. La función de traducción en tiempo real es impresionante cuando funciona, pero necesitas que ambas personas lleven las gafas para una conversación completa, lo cual es poco práctico. Además, el Live AI (que mantiene la cámara encendida continuamente para que la IA analice tu entorno en tiempo real) es una idea brillante sobre el papel, pero en la práctica es más una demo curiosa que una herramienta útil. Y devora batería a una velocidad alarmante.
Sobresaliendo en la patilla, el botón con el que poder hacer fotos y vídeos sin tener que dar voces. Imagen: Xataka.
A diferencia de ChatGPT, que mantiene memoria a corto y largo plazo y puede seguir el hilo de una conversación, Meta AI se siente como si se reiniciara con cada interacción. Técnicamente es multimodal, pero el análisis de imágenes es vago y básico. Las preguntas de seguimiento son torpes y casi inutilizables. La experiencia del producto es simplemente mala. El potencial está ahí, pero sigue siendo más futuro que presente.
Y la aplicación Meta AI, necesaria para gestionar cualquier aspecto de estas gafas, tiene demasiado de escaparate. Promociona tutoriales de las gafas (aceptable), promociona la afiliación para recomendárselas a un amigo y conseguir descuentos, promociona 'Vibes', una suerte de red social de contenido en vídeo generado con IA que no aporta absolutamente nada, y promociona otros modelos de gafas de Meta para que los compres en su tienda.
Meta necesita ponerse las pilas. Si OpenAI lanzara unas gafas mañana con la misma API en tiempo real que usa en ChatGPT, con sus modelos de voz más avanzados y personalizaciones vía MCP, la diferencia sería abismal. Mismo hardware, misma tecnología, experiencia radicalmente distinta. De momento parece que solo serán unos auriculares.
Porque lo que realmente estoy obteniendo con las Gen 2 es un asistente que toma mi entrada de voz, la convierte en texto, la envía a un modelo de chat, obtiene una respuesta y luego la convierte de nuevo en audio. Todo eso usando reconocimiento de voz y síntesis de habla que están muy por detrás de lo que OpenAI, ElevenLabs o incluso Amazon están ofreciendo ahora mismo.
¿Para quién tienen sentido estas gafas?
Después de semanas con las Ray-Ban Meta Gen 2, mi conclusión es clara: son las mejores gafas inteligentes del mercado... si valoras el hardware por encima de la IA.
Si eres creador de contenido y necesitas capturar vídeo POV rápido y de calidad, estas gafas son estupendas.
Si te gusta documentar momentos espontáneos sin sacar el móvil, también. Este de hecho ha sido mi uso favorito y gracia a ello he grabado fantásticos recuerdos que con un móvil no hubiesen sido iguales.
Si buscas unos altavoces discretos para música y podcasts mientras caminas o haces deporte, perfectas.
Si quieres unas Ray-Ban con un extra tecnológico sin que se note demasiado, estas son tu opción.
Pero si lo que te atrae es la promesa de un asistente de IA contextual que entienda tu entorno y te ayude en tiempo real, la cosa se complica. Meta AI está muy por detrás de lo que la competencia ofrece en otros dispositivos. No es solo que sea inferior a ChatGPT o Gemini, es que ni siquiera se acerca a lo que Llama puede hacer cuando lo usas directamente, sin pasar por el filtro de las gafas.
Y luego está el elefante en la habitación: la privacidad. Meta ha cambiado su política de privacidad para que los usuarios en Estados Unidos ya no puedan optar por no almacenar grabaciones de voz en la nube. Las imágenes procesadas para funciones multimodales como Live AI pueden usarse para entrenar modelos de IA. El contenido que compartes en la app puede acabar visible para el mundo si no tienes cuidado. Si algo de esto te incomoda, estas gafas no son para ti. Y yo no estoy aquí para convencerte de lo contrario.
Por último, está el tema de la incomodidad social. Llevar estas gafas en público genera miradas. Algunas de curiosidad, otras de suspicacia. No son tan evidentes como las Google Glass o como las Oakley Meta, pero la gente sospecha que algo pasa. Y no siempre se siente bien. Especialmente en lugares como una playa (esto me pasó en agosto con las Oakley Meta HSTN), piscinas, gimnasios, etc, donde la presencia de una cámara, por discreta que sea, puede resultar invasiva.
El LED blanco parpadea al grabar, sí, pero no todo el mundo lo nota ni sabe qué significa eso. Y la confianza en que "no estás grabando" es algo que tienes que ganarte cada vez. Estas gafas son estupendas en muchos aspectos, el concepto de gafas inteligentes no tiene ningún problema, pero hay que ir con ojo para no usarlas como un imbécil, incomodar a los demás y quizás generar una situación fea.
El veredicto
Las Ray-Ban Meta Gen 2 son un producto técnicamente competente atrapado en una crisis de expectativas. Meta quiere que sean el futuro de la computación portátil, el primer paso hacia unas gafas que registren y respondan a todo lo que ves. Pero ahora mismo, son sobre todo unas buenas gafas con un gran sonido, una cámara bastante decente y un asistente de IA decepcionante.
Si ya tienes las Gen 1, la mejora de batería justifica el salto solo si esa limitación te resulta frustrante ahora. Si eres nuevo en esto de las gafas inteligentes y te atrae la idea, las Gen 2 son la mejor opción disponible hoy. Pero si lo que buscas es IA de vanguardia en unas gafas, espera un poco más. Porque Meta todavía tiene mucho camino por recorrer antes de que sus gafas sean realmente inteligentes, y no solo inteligentemente diseñadas.
A mí no me importa gran cosa porque todavía no tengo mucho que pedir a una IA en unas gafas. Como gafas + auriculares + cámara POV me sirven perfectamente. Pero quien sí pida ese extra no debería llevarse a engaño: esto es el anticipo de algo por llegar.
Ray-Ban Meta Wayfarer (Gen 2), Negro brillante, Lentes en verde, Talla estándar