- MARTA FERNÁNDEZ GUADAÑO
Un negocio de cocina tradicional catalana que funciona desde los años setenta en Zona Franca es una dirección guardada en las agendas de muchos gastrónomos y chefs, de Oriol Castro (elBulli) a Joan Roca (El Celler de Can Roca).
Sobre las razones del tirón de Granja Elena, habría que reflexionar sobre si cuando una propuesta equivale a platos hechos con mimo y con buen producto, eso es una garantía de gustar a un amplio espectro de público.
Fundado por Abel Sierra en 1974, se trata de un restaurante gestionado hoy por la segunda generación, con Borja, Patricia y Guillermo, al frente. Su punto de partida se basó en un claro objetivo: aprovechar el movimiento de público potencial llegado de las fábricas ubicadas en este polígono industrial de la Ciudad Condal.
Desde entonces, Granja Elena mantiene el modelo como casa de comidas, con la peculiaridad de que la generación actual ha logrado, por un lado, salvaguardar el estilo de negocio bajo el que se fundó y, por otro, añadir un punto de avance gastronómico en su cocina. Eso ni significa modernidad, ni estridencias. Sencillamente, Borja Sierra se formó con Hilario Arbelaitz, del desaparecido y venerado restaurante guipuzcoano Zuberoa, antes de regresar a casa.
Dos cartas
Eso da lugar a una cuidada oferta, que funciona bajo un doble formato ligado al horario, que da pie a dos cartas. De lunes a viernes, abre de 7:00 a las 15:45 horas y, en el caso de los sábados, cierra un poco antes, hasta las 13:00 horas. Así, se adapta a las necesidad del público trabajador de la zona.
Se puede ir a desayunar o almorzar -en el sentido de almuerzo catalán-, con una carta basada en platos salados, incluidos guisos: Callos con pata y morro, Tartar de vaca a la mostaza, Tortilla de bacalao, Cap i pota con samfaina o Garbanzos con butifarra de perol. Además, Huevos fritos que se pueden acompañar de una variedad de suculentos productos: foie y cebolla, jamón, beicon, panceta, mollejas de ternera, cocochas de bacalao o setas. Además, un maravilloso apartado de bocadillos calientes, con una variedad que supera la veintena de opciones -como butifarra blanca o torillo de jamón serrano-, y otro de bocadillos fríos, con unas quince recetas -como chorizo ibérico picante y bull blanco y/o negro-.
A la hora de comer -se puede reservar-, la carta cambia y, mientras elimina los bocadillos y mantiene algunos guisos, añade platos como Croquetas de jamón ibérico, Cabeza de cochinillo frita entera elaborada como en La Tasquería (Madrid), algo arroz, algún pescado asado entero y carnes como el Solomillo de vaca con foie gras. De postre, Pastel cremoso de queso con la receta aprendida con Hilario Arbelaitz.
¿Precio medio? De un desayuno con un café y un bocadillo por unos 15 euros, a una comida, casi homenaje, por entre 50 y 70.
GRANJA ELENA
Huevos fritos con rosiñols.EXPANSION- Dónde: Passeig de la Zona Franca, 228. Barcelona.
- Web: www.granjaelena.com
- Precio medio: 15-70 euros.
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