Agentes del orden público detienen a Cole Tomas Allen, sospechoso del tiroteo ocurrido durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, en Washington. Reuters
EEUU Cole Allen, acusado de "intentar asesinar al presidente" Trump y otros dos delitos: podría afrontar cadena perpetuaMás información:El fiscal de EEUU afirma que los objetivos del atacante eran el Gabinete de Trump, incluido el presidente, y que actuó solo
Álvaro Escalonilla Publicada 27 abril 2026 20:45h Las clavesLas claves Generado con IA
Era seguro que Cole Tomas Allen, el presunto autor del tercer intento de magnicidio de Donald Trump, iba a ser acusado este lunes de tenencia de armas de fuego y agresión a un agente federal con arma peligrosa.
La fiscal del distrito de Columbia, Jeanine Pirro, y el fiscal general en funciones, Todd Blanche, habían adelantado que el Departamento de Justicia presentaría cargos adicionales conforme avanzara la investigación.
Y así ha sido. El tercer cargo, el más grueso, es el de "intento de asesinato del presidente de Estados Unidos". En caso de ser declarado culpable, Allen podría afrontar una pena de cadena perpetua en una prisión federal.
"Está claro, según lo que sabemos hasta ahora, que este individuo tenía la intención de causar el mayor daño posible y, afortunadamente, gracias al control de seguridad justo fuera del salón de baile donde miles de personas estaban reunidas para escuchar al presidente de Estados Unidos, ese control funcionó", denunció Pirro en la noche del sábado.
Este varón afroamericano, de 31 años, es natural de Torrance, un suburbio de Los Ángeles (California). Se presentaba en LinkedIn como ingeniero mecánico, desarrollador de videojuegos y profesor. Estudió en el Instituto de Tecnología de California, el prestigioso Caltech.
La gente que lo conoce lo describe como un tipo "muy tranquilo", "callado" y "muy inteligente". Nadie podía sospechar que Allen fuera capaz de algo así. A sus alumnos les dijo que tenía un asunto personal que resolver en Washington. A sus padres, que tenía una entrevista de trabajo.
El pasado sábado, sin embargo, Allen cruzó corriendo el vestíbulo del Hotel Hilton de Washington. En el interior se celebraba la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, la primera a la que Trump había decidido asistir como presidente.
Llevaba encima una escopeta, una pistola y tres cuchillos, según la versión de las autoridades, y había colocado en la diana al presidente y otros altos cargos de su Administración, "priorizados de mayor rango a menor", pero "sin incluir al señor [Kash] Patel", el director del FBI, según recoge la copia del documento de 1.000 palabras que encontraron los investigadores.
Trump declaró después del incidente en Fox News que el presunto tirador había firmado un "manifiesto" de carácter "fuertemente anticristiano", y eso que, según Los Angeles Times, Allen estaba "bastante implicado" en su iglesia local y se tomaba su fe "muy en serio".
En una entrevista posterior en el programa 60 Minutes de la cadena CBS, Trump aclaró que Allen "era creyente cristiano y luego se volvió anticristiano, y cambió mucho". "Definitivamente era un firme creyente en el cristianismo evangélico en la época en que lo conocí", confesó Elizabeth Terlinden en The New York Times.
El sospechoso también estaba registrado como "votante sin preferencia de partido", que equivale en California a figurar como votante independiente, si bien es cierto que donó 25 dólares a la campaña de la candidata demócrata Kamala Harris y votó a la vicepresidenta de Joe Biden en las elecciones de noviembre de 2024.
El presunto atacante no causó víctimas mortales. Sólo hirió en el hombro a un agente, protegido por un chaleco antibalas. Después fue reducido por los efectivos del Servicio Secreto. En la madrugada del domingo, Trump publicó su imagen en Truth Social. Allen aparece bocabajo, mordiendo el suelo, maniatado y sin camiseta.
Blanche, sustituto de Pam Bondi a la cabeza del Departamento de Justicia, confirmó que el sospechoso había tomado un primer tren desde Los Ángeles hasta Chicago, y un segundo en Chicago para llegar a Washington la víspera de la Cena de Corresponsales.
Según el jefe interino de policía de Washington, Jeffery Carroll, el presunto tirador estuvo alojado la víspera en una habitación de la décima planta del Hilton. No levantó sospechas. Blanche, sustituto temporal de Pam Bondi a la cabeza del Departamento de Justicia, considera que Allen actuó en solitario, que era "un lobo solitario".
Trump quitó hierro a lo sucedido, y afirmó que los agentes del Servicio Secreto desplegados en el Hilton hicieron "un trabajo excelente". No en vano, el tirador "apenas cruzó el perímetro".
"No estoy preocupado. Entiendo la vida. Vivimos en un mundo loco", declaró el mandatario republicano desde la Casa Blanca. Su jefa de gabinete, Susie Wiles, no comparte su despreocupación, y por eso convocará esta semana una reunión para revisar las prácticas de protección del presidente.
La mano derecha de Trump quiere blindar su seguridad en los grandes eventos previstos en los próximos meses, como la celebración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.