Jueves, 09 de abril de 2026 Jue 09/04/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Cultura

Comer piedras, crucificarte y otras locuras que se hacen por vivir sin dolor

Comer piedras, crucificarte y otras locuras que se hacen por vivir sin dolor
Artículo Completo 562 palabras
Cada vez que me duele una muela pienso en aquello de Camus: «Maté en una playa de Orán a un hombre al que no conocía porque hacía calor». El dolor, así de primeras, desquicia, amarga, impide y hasta mata, primero en vida y luego en la muerte. La humanidad en su conjunto tiene una opinión muy clara sobre el dolor: los analgésicos. Cada año gastamos miles de millones de euros para apagar resacas y migrañas y lumbalgias y traumatismos y tantas otras cosas, y sin embargo el dolor siempre se abre camino, como las malas hierbas. La vida sin dolor no es posible, y lo peor es que quizás ni sea deseable. Andrés Barba ha publicado un cuadernito de Anagrama sobre el primer caso de analgesia total congénita: o sea, sobre un hombre que jamás sintió dolor. Se llamaba Edward H. Gibson y su historia la registró el doctor George Van Ness Deaborn en el 'Jorunal of Nervous and Mental Disease': Barba nos la cuenta rellenando los huecos en blanco de su biografía con suposiciones, como que Gibson fue un niño sin llanto, y que por tanto sobrevivió de milagro a la infancia, o que siempre fue un raro y un incomprendido hasta que descubrió su condición de 'freak', y se metió al negocio del vodevil, que consiste en convertir la vergüenza en orgullo, y por tanto en dinero. En este punto, el escritor nos lo compara con el artista del hambre, de Kafka, ese pobre ser que convirtió su ayuno en un espectáculo, hasta que se olvidaron de él. El número estrella de Gibson iba a ser su crucifixión, una crucifixión con clavos dorados, pero ni eso le salió bien. Da igual: aquí lo que importa no es el desenlace, sino la prosa limpia y transparente de Barba, que ya había ejercido de biógrafo de curiosades en 'Guastavino y Guastavino', y que aquí divaga con esa elegancia tan suya, tan grata.

Cada vez que me duele una muela pienso en aquello de Camus: «Maté en una playa de Orán a un hombre al que no conocía porque hacía calor». El dolor, así de primeras, desquicia, amarga, impide y hasta mata, primero en vida y luego en ... la muerte.

La humanidad en su conjunto tiene una opinión muy clara sobre el dolor: los analgésicos. Cada año gastamos miles de millones de euros para apagar resacas y migrañas y lumbalgias y traumatismos y tantas otras cosas, y sin embargo el dolor siempre se abre camino, como las malas hierbas. La vida sin dolor no es posible, y lo peor es que quizás ni sea deseable.

Andrés Barba ha publicado un cuadernito de Anagrama sobre el primer caso de analgesia total congénita: o sea, sobre un hombre que jamás sintió dolor. Se llamaba Edward H. Gibson y su historia la registró el doctor George Van Ness Deaborn en el 'Jorunal of Nervous and Mental Disease': Barba nos la cuenta rellenando los huecos en blanco de su biografía con suposiciones, como que Gibson fue un niño sin llanto, y que por tanto sobrevivió de milagro a la infancia, o que siempre fue un raro y un incomprendido hasta que descubrió su condición de 'freak', y se metió al negocio del vodevil, que consiste en convertir la vergüenza en orgullo, y por tanto en dinero.

En este punto, el escritor nos lo compara con el artista del hambre, de Kafka, ese pobre ser que convirtió su ayuno en un espectáculo, hasta que se olvidaron de él. El número estrella de Gibson iba a ser su crucifixión, una crucifixión con clavos dorados, pero ni eso le salió bien. Da igual: aquí lo que importa no es el desenlace, sino la prosa limpia y transparente de Barba, que ya había ejercido de biógrafo de curiosades en 'Guastavino y Guastavino', y que aquí divaga con esa elegancia tan suya, tan grata.

Lo que todo comercio debería controlar para no perder dinero

Cierran una planta de un hospital de León por picaduras de chinches a pacientes

Hacienda obliga a los beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital y a todos los miembros de la unidad de convivencia a presentar la Declaración de la Renta

Huelva acoge el mayor festival de food trucks de España con tres días de música y gastronomía internacional

Condenan a una médica a 3 años y medio de prisión por mirar el historial de una compañera que se encontraba de baja

El aeropuerto de Jerez estrena el primer vuelo directo con la ciudad suiza de Berna

Ni bajar impuestos ni abaratar precios: un país de la UE tiene un plan diferente para la subida de la gasolina

La fiebre Cosori no para: estas freidoras de aire cambian cocinas por menos de lo que imaginas

La opinión de Nacho Abad tras escuchar que Sánchez va a durar muchos años más en el Gobierno

Un asesor fiscal alerta a los españoles que aún no han hecho la declaración de la renta

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Comer piedras, crucificarte y otras locuras que se hacen por vivir sin dolor

Comer piedras, crucificarte y otras locuras que se hacen por vivir sin dolor

Fuente original: Leer en ABC - Cultura
Compartir