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Condenan a dos años de prisión al empresario y a un trabajador del escape room en Granada por abrasar a una mujer

Condenan a dos años de prisión al empresario y a un trabajador del escape room en Granada por abrasar a una mujer
Artículo Completo 694 palabras
Las instalaciones carecían de licencia y funcionaban con «una ausencia absoluta» de medidas de seguridad
Condenan a dos años de prisión al empresario y a un trabajador del escape room en Granada por abrasar a una mujer

Las instalaciones carecían de licencia y funcionaban con «una ausencia absoluta» de medidas de seguridad

Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de la casa del escape room. (Ramón L. Pérez)

Pilar García-Trevijano y Carlos Morán

Granada

27/07/2026 a las 13:17h.

La plaza 5 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Granada condena a dos años de prisión a un trabajador y al dueño ... del escape room de Villa Amparo en la localidad granadina de Cájar por un delito de lesiones por imprudencia grave, con la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y otros dos años de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión, oficio o cargo público. Asimismo, se les impone el pago de las dos terceras partes de las costas del procedimiento. La jueza considera que ambos son responsables de quemar a una mujer de 42 años que en junio de 2022 acudió con unos amigos a disfrutar de la actividad de terror.

La sentencia, dictada hoy 27 de julio, considera probado que las instalaciones carecían de cualquier tipo de licencia de apertura o proyecto de obra, y funcionaban con una ausencia total de medidas de seguridad, luces de emergencia, extintores adecuados o protocolos de prevención y evacuación. A los participantes tampoco se les informó de los riesgos reales del juego ni firmaron un consentimiento.

Durante la actividad, los actores separaron a los clientes. Uno de los trabajadores llevó a la víctima al salón, la sentó en una silla, la ató y le roció un líquido por encima utilizando una garrafa blanca. Aunque dicho líquido era gasolina y la víctima advirtió reiteradamente del fuerte olor a combustible, el empleado ignoró la advertencia e hizo uso de un mechero cerca de ella hasta en tres ocasiones, provocando una llamarada que envolvió a la mujer. Como resultado de esta grave negligencia, la víctima sufrió quemaduras que requirieron múltiples cirugías y le dejaron graves secuelas físicas, psicológicas y estéticas que constituyen «una grave deformidad».

Infracción del deber de cuidado

El tribunal determina que existió una infracción gravísima del deber de cuidado. El propietario es considerado responsable por crear y permitir un riesgo extremo al autorizar el uso de gasolina y fuego en un espacio cerrado sin supervisión, sin formación para sus empleados y sin informar a los usuarios. El empleado, en cambio, actuó con «desidia» al verter el líquido y encender el mechero repetidamente sin hacer la comprobación de que no prendía.

Durante el juicio, celebrado a finales de junio, se supo que algunos de los trabajadores del escape room no estaban regularizados. El empresario admitió ante la jueza que, cuando abrió en 2017, contrató a una empresa de riesgos laborales que mantuvo «solo un año o dos». El fiscal calificó las instalaciones de «ratonera», mientras que otro de los amigos de la afectada relató que se encontraba en la misma habitación que ella cuando se produjeron los hechos. Fue separado del grupo y esposado en el interior de un baúl. Desde allí escuchó cómo la subían a la silla y a su amiga protestar por el olor de la gasolina. Al escuchar los clics del mechero y el fogonazo posterior, se asomó y vio a la mujer en llamas. Como los trabajadores auxiliaron a la víctima, el hombre continuó encerrado en el baúl: «Me quedaba sin aire y había mucho humo. Grité y di patadas hasta que pude salir con ayuda de mis amigos», declaró.

Una vez que resuelto este procedimiento penal, quedará pendiente la vía civil, en la que la víctima, representada por el despacho HispaColex, reclama una indemnización de cerca de dos millones de euros por las secuelas físicas y psicológicas.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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