Los autores de este trabajo apuntan que la causa de la Gran Mortandad la podemos encontrar en la fisiología de los organismos, es decir, en la forma en que sus cuerpos respondían al aumento de la temperatura y a la disminución del oxígeno en el agua. Según el trabajo, publicado este mes en PNAS, esas diferencia metabólicas fueron determinantes para definir qué linajes desaparecieron y cuáles prosperaron, lo que resultó en una transformación permanente de los ecosistemas marinos.
“Este estudio es la prueba definitiva de lo que causó la extinción masiva del Pérmico-Triásico”, dijo Erik Anders Sperling, autor senior del estudio y profesor de ciencias de la Tierra y planetarias en la Escuela de Sostenibilidad Doerr de Stanford. “La mayor extinción masiva de todos los tiempos comenzó en un mundo muy similar al actual, con un océano relativamente frío y bien oxigenado, y luego se produjo una enorme inyección de dióxido de carbono en el sistema terrestre. Comprender cómo respondieron la Tierra y su biota en aquel entonces podría darnos pistas sobre lo que está por venir”.
Los experimentos revelaron que los representantes de la antigua fauna paleozoica podían sobrevivir en aguas con muy poco oxígeno, condiciones que resultarían letales para muchos animales marinos modernos. Sin embargo, esa ventaja desaparecía cuando aumentaba la temperatura.
A medida que el agua se calentaba, el metabolismo de estos organismos incrementaba rápidamente su demanda de oxígeno, pero sus características anatómicas y fisiológicas les impedían satisfacer esa necesidad. En cambio, los grupos que hoy dominan los océanos, aunque requieren más oxígeno en condiciones normales debido a su mayor actividad, estaban mejor preparados para responder a ese incremento en la demanda gracias a estructuras corporales más eficientes y a una mayor capacidad de movimiento muscular, como para arrastrarse y escarbar. “Por eso comemos sopa de almejas y no sopa de braquiópodos”, dijo Sperling. “Los braquiópodos casi no tienen carne”.
actualmente experimenta el planeta debido a las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano.Aunque el calentamiento del final del Pérmico se desarrolló durante miles de años, mientras que el actual ocurre en apenas un par de siglos, ambos procesos comparten los mismos mecanismos fundamentales: temperaturas en ascenso, océanos cada vez más cálidos y una progresiva reducción del oxígeno disponible para la vida marina.
“La mala noticia es que, según las proyecciones del peor escenario, vamos camino de alcanzar niveles de calentamiento similares a los del Pérmico-Triásico”, dijo Sperling. "Pero la buena noticia es que aún estamos en un punto en el que podemos cambiar las cosas y hacer algo al respecto".
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