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Conversaciones incómodas sobre sexo: ni en la cama ni con prisa

Conversaciones incómodas sobre sexo: ni en la cama ni con prisa
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Manual para no liarla cuando tienes que hablar con tu pareja

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Vivir | Relaciones humanas Conversaciones incómodas sobre sexo: ni en la cama ni con prisa

Manual para no liarla cuando tienes que hablar con tu pareja

Solange Vázquez

Viernes, 10 de abril 2026, 19:05

No sabemos qué proporción de gente va o ha ido al sexólogo, pero para los que (aún) no lo han hecho, ahí va un 'avisito': ... una de las palabras que más van a escuchar es 'comunicación'. ¿A que pensaban en términos más picantes? Parece ser la varita mágica para solucionar muchos problemas sexuales... «Y es algo que suele pasar desapercibido», indica Lucía Jiménez, psicóloga y sexóloga. Ahora bien, antes de comunicar, hay que ser consciente «sobre qué se siente, qué se necesita y qué se quiere pedir». Soltar la lengua sin más –sin planificación alguna– para tratar temas sexuales con la pareja es un deporte de riesgo.

Diversual.

¿Qué hacemos entonces? ¿Mejor nos echamos atrás y nos callamos? «Por hábito, aceptamos cosas que no nos satisfacen del todo porque no conocemos otras realidades ni otras formas de experimentar placer», argumenta. Pero conformarse –que muchas veces se parece mucho a resignarse–, no es una opción si queremos mejorar nuestra vida sexual. Hay que hablar, sí, pero de la manera correcta. Vamos con ella.

  1. ¿Cómo arrancar? En la cama, no

El cuándo y dónde es esencial porque las emociones que experimentamos pueden quedar asociadas a los lugares donde se vivieron. «Por ello, aunque la cama del dormitorio pueda parecer el sitio ideal, sería más neutral hacerlo en otro espacio –indica la experta–. En terapia sexual se suele recomendar que los problemas de la cama se hablen fuera de la cama. Y es que, con una taza de café de por medio, todo puede ser más ameno». Tal y como señala Jiménez, estas conversaciones pueden alargarse. Así que no conviene abrir temas que no puedan ser cerrados con el cuidado que requieren. «Hay que dedicarle un tiempo en el que no existan otras interrupciones. Es básico», recalca.

  1. Preguntas abiertas

Una forma de arrancar, sobre todo si no tienes muy claro por dónde quieres que derive la conversación, es con preguntas abiertas. He aquí las clásicas: '¿cómo te sientes últimamente con nuestra vida sexual?', '¿hay algo que te gustaría que hiciéramos que no se está dando?', 'siento que en este aspecto, podríamos hacer las cosas diferente, ¿cómo lo ves?' 'te apetece que probemos algo nuevo?', 'qué necesitas para disfrutar más o estar más a gusto con lo que tenemos?', '¿hay algo que no te hayas atrevido a decirme y que te gustaría expresarme?'

  1. 'Yo siento que...'

Las inseguridades se disparan en el sexo, ya lo sabemos. Esto da lugar a que lo que puede ser un comentario neutral, por la otra parte puede tomarse como una crítica y activar respuestas defensivas. Es por ello que hablar desde lo que 'yo siento' previene señalar de manera indirecta lo que «tú tienes que cambiar», previene la sexóloga

  1. Manifestar las consecuencias

Cuando abordemos un tema deberíamos manifestar la situación de la forma más objetiva posible y expresar en primera persona lo que se siente. Asimismo, al hacer una petición, explicitemos también las consecuencias positivas que ese cambio tendría. Esta fórmula, por cierto, vale para todos los temas sobre los que nos cuesta hablar.

¿Qué temas son los que más corte nos da abordar?

1. La frecuencia de relaciones sexuales y las diferencias en el deseo sexual.

2. La dificultad para llegar al orgasmo durante la penetración. Las mujeres llegan a él en pareja un 65,9% de las veces, mientras que a solas lo hacen en el 81,3% de las ocasiones. Ellos llegan el 86,1% de las veces en pareja, mientras que a solas lo hacen en el 88,9%, según el Estudio de Hábitos Sexuales 2025 de Diversual.

3. Fantasías sexuales que querrían compartir con la otra persona, o incluso llevar a cabo. No las expresan por miedo a recibir un juicio de valor o por transmitir erróneamente a la pareja que hay algo que falta en sus relaciones sexuales. Un apunte: el 57,5% de las personas en España sueña con hacer un trío, según el mismo informe de Diversual.

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Sí a las indirectas y los whatsapp subiditos de tono

No hace falta que algo vaya mal para hablar de sexo en pareja. Al contrario, es muy positivo convertirlo en hábito, pues mantiene el erotismo activo, haciendo que la sexualidad de la pareja no se reduzca exclusivamente a las relaciones sexuales. Hablar de sexo hace que la pareja tenga su 'sensor' más activo. O sea, que sea más receptiva a situaciones, palabras, comportamientos que activen la excitación, o por lo menos la curiosidad. Un ejemplo: esas indirectas que caldean el ambiente durante todo el día o esos whatsapps subiditos de tono que son la antesala del encuentro físico son muy recomendables.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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