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Creíamos que procrastinar era un problema de gestión del tiempo. La neurociencia ha demostrado que es instinto de supervivencia

Creíamos que procrastinar era un problema de gestión del tiempo. La neurociencia ha demostrado que es instinto de supervivencia
Artículo Completo 854 palabras
Casi todos hemos estado en la situación de estar ante una tarea que hay que hacer sí o sí, como estudiar un examen o entregar una tarea. Sabemos que es algo importante, y que se debe comenzar a abordar desde ya, pero de repente estamos haciendo algo totalmente diferente e insignificante como reorganizar el cajón o viendo un vídeo en YouTube. Esto que parece tan común es lo que denominamos procrastinación, y cada vez entendemos más por qué lo hacemos.  El contexto. Durante décadas, la cultura popular nos ha dicho que procrastinar es un problema de gestión del tiempo o, peor aún, simple pereza. Sin embargo, la neurociencia tiene un mensaje muy diferente al apuntar que la procrastinación no es un fallo de organización, es una crisis de regulación emocional. El cerebro. Para entender la procrastinación, primero hay que mirar a la anatomía de nuestro cerebro, que a menudo funciona como un gran campo de batalla dividido en dos bandos. Por un lado tenemos el sistema límbico, que es una de las partes más primitivas del cerebro y cuya función es simplemente mantenernos vivos, alejados del dolor y buscando el placer inmediato.  Por otro lado, tenemos la corteza prefrontal, que es la zona evolutivamente más 'moderna', situada justo en la frente. Aquí es donde tenemos el pensamiento racional, la planificación a largo plazo y la lógica. En Xataka Procrastinación del sueño por venganza: si no programas tiempo de descanso durante el día, tu cerebro se vengará por la noche Lo que se sabe. Ya una revisión de 2021 apuntaba a que estas zonas se activan en el momento que hay que hacer una tarea que genera ansiedad, aburrimiento o inseguridad, como es estudiar un examen. Y no es para menos, porque el sistema límbico detecta esta situación como una "amenaza", y automáticamente secuestra a la corteza prefrontal para priorizar el alivio emocional inmediato mirando Instagram frente al beneficio a largo plazo que es empezar a estudiar para aprobar.  Sabemos más. Ahora, este mismo año, un nuevo estudio ha dado un nuevo paso para entender este sistema cerebral, al identificar en primates un circuito neuronal específico que funciona como "freno" para la motivación, y que conecta dos partes del cerebro: el núcleo estriado ventral (VS) con el pálido ventral (VP).  Los investigadores descubrieron que cuando nos enfrentamos a tareas asociadas a la incomodidad o a la posibilidad de fracaso, este circuito VS-VP se activa, inhibiendo la acción, como si fuera un mecanismo de protección emocional llevado al extremo. Lo más impactante del estudio es que, al interrumpir este circuito en el laboratorio, los sujetos restauraban su motivación inmediatamente, "soltando el freno" y abordando la tarea difícil. No es pereza. Esta nueva línea de investigación concuerda con la investigación anterior que asociaba la procrastinación con el estrés, el miedo al fracaso y la ansiedad. De esta manera, cuando se ve un documento en blanco o una hoja de Excel muy compleja, la amígdala activa una respuesta de huida. De hecho, se ha podido ver que los procrastinadores crónicos suelen tener una peor conectividad entre la amígdala. la corteza cingulada anterior, lo que les hace tener menos capacidad para filtrar las emociones negativas y las distracciones.  En resumen, el cerebro va a procrastinar para protegerse del malestar psicológico que produce una tarea.  En Xataka El sencillo hábito que aporta un sorprendente impacto en la productividad: ordenar el espacio de trabajo antes de empezar Hackeando. Viendo lo complejo que es todo esto, culparse a uno mismo o llamarse "vago" no sirve de nada. Pero sí es cierto que hay que seguir una estrategia para poder hackear nuestra percepción del estrés y la recompensa, pasando a trocear el trabajo, haciendo que, en lugar de proponerse "escribir el trabajo entero" se deba optar por un "escribir solo el título y el primer párrafo durante cinco minutos" para engañar a la amígdala.  También es posible bloquear las fuentes de dopamina fácil con un sistema de bloqueo en el ordenador o el móvil que haga que sea difícil acceder a Instagram o a YouTube a ver un vídeo. De esta manera, si la recompensa inmediata necesita un esfuerzo como ir a por el teléfono a la habitación de al lado, la corteza prefrontal tiene tiempo para intervenir y ponernos en modo concentración.  Imágenes | Ashkan Forouzani En Xataka | Procrastinar es una trampa mortal para tu cerebro en forma de ansiedad. El problema es que no sabemos evitarlo - La noticia Creíamos que procrastinar era un problema de gestión del tiempo. La neurociencia ha demostrado que es instinto de supervivencia fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
Creíamos que procrastinar era un problema de gestión del tiempo. La neurociencia ha demostrado que es instinto de supervivencia

Tener que hacer una tarea urgente, pero decidir pasar una hora en Instagram, no es culpa de ser vago

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José A. Lizana

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José A. Lizana

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Casi todos hemos estado en la situación de estar ante una tarea que hay que hacer sí o sí, como estudiar un examen o entregar una tarea. Sabemos que es algo importante, y que se debe comenzar a abordar desde ya, pero de repente estamos haciendo algo totalmente diferente e insignificante como reorganizar el cajón o viendo un vídeo en YouTube. Esto que parece tan común es lo que denominamos procrastinación, y cada vez entendemos más por qué lo hacemos

El contexto. Durante décadas, la cultura popular nos ha dicho que procrastinar es un problema de gestión del tiempo o, peor aún, simple pereza. Sin embargo, la neurociencia tiene un mensaje muy diferente al apuntar que la procrastinación no es un fallo de organización, es una crisis de regulación emocional.

El cerebro. Para entender la procrastinación, primero hay que mirar a la anatomía de nuestro cerebro, que a menudo funciona como un gran campo de batalla dividido en dos bandos. Por un lado tenemos el sistema límbico, que es una de las partes más primitivas del cerebro y cuya función es simplemente mantenernos vivos, alejados del dolor y buscando el placer inmediato. 

Por otro lado, tenemos la corteza prefrontal, que es la zona evolutivamente más 'moderna', situada justo en la frente. Aquí es donde tenemos el pensamiento racional, la planificación a largo plazo y la lógica.

En XatakaProcrastinación del sueño por venganza: si no programas tiempo de descanso durante el día, tu cerebro se vengará por la noche

Lo que se sabe. Ya una revisión de 2021 apuntaba a que estas zonas se activan en el momento que hay que hacer una tarea que genera ansiedad, aburrimiento o inseguridad, como es estudiar un examen. Y no es para menos, porque el sistema límbico detecta esta situación como una "amenaza", y automáticamente secuestra a la corteza prefrontal para priorizar el alivio emocional inmediato mirando Instagram frente al beneficio a largo plazo que es empezar a estudiar para aprobar. 

Sabemos más. Ahora, este mismo año, un nuevo estudio ha dado un nuevo paso para entender este sistema cerebral, al identificar en primates un circuito neuronal específico que funciona como "freno" para la motivación, y que conecta dos partes del cerebro: el núcleo estriado ventral (VS) con el pálido ventral (VP). 

Los investigadores descubrieron que cuando nos enfrentamos a tareas asociadas a la incomodidad o a la posibilidad de fracaso, este circuito VS-VP se activa, inhibiendo la acción, como si fuera un mecanismo de protección emocional llevado al extremo. Lo más impactante del estudio es que, al interrumpir este circuito en el laboratorio, los sujetos restauraban su motivación inmediatamente, "soltando el freno" y abordando la tarea difícil.

No es pereza. Esta nueva línea de investigación concuerda con la investigación anterior que asociaba la procrastinación con el estrés, el miedo al fracaso y la ansiedad. De esta manera, cuando se ve un documento en blanco o una hoja de Excel muy compleja, la amígdala activa una respuesta de huida. De hecho, se ha podido ver que los procrastinadores crónicos suelen tener una peor conectividad entre la amígdala. la corteza cingulada anterior, lo que les hace tener menos capacidad para filtrar las emociones negativas y las distracciones. 

En resumen, el cerebro va a procrastinar para protegerse del malestar psicológico que produce una tarea. 

En XatakaEl sencillo hábito que aporta un sorprendente impacto en la productividad: ordenar el espacio de trabajo antes de empezar

Hackeando. Viendo lo complejo que es todo esto, culparse a uno mismo o llamarse "vago" no sirve de nada. Pero sí es cierto que hay que seguir una estrategia para poder hackear nuestra percepción del estrés y la recompensa, pasando a trocear el trabajo, haciendo que, en lugar de proponerse "escribir el trabajo entero" se deba optar por un "escribir solo el título y el primer párrafo durante cinco minutos" para engañar a la amígdala. 

También es posible bloquear las fuentes de dopamina fácil con un sistema de bloqueo en el ordenador o el móvil que haga que sea difícil acceder a Instagram o a YouTube a ver un vídeo. De esta manera, si la recompensa inmediata necesita un esfuerzo como ir a por el teléfono a la habitación de al lado, la corteza prefrontal tiene tiempo para intervenir y ponernos en modo concentración. 

Imágenes | Ashkan Forouzani

En Xataka | Procrastinar es una trampa mortal para tu cerebro en forma de ansiedad. El problema es que no sabemos evitarlo

Fuente original: Leer en Xataka
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