Schrödinger propuso esta idea no para afirmar que un gato pueda volverse “cuántico” y estar al mismo tiempo vivo y muerto, sino para mostrar que los objetos macroscópicos no pueden seguir las reglas cuánticas sin caer en contradicciones o estados mutuamente excluyentes. En algún punto, los sistemas grandes pierden su capacidad de superposición y se comportan como objetos clásicos. La naturaleza les hace caer en decoherencia. La gran pregunta es: ¿dónde ocurre esa transición?
Nature reporta la superposición más masiva jamás observada: un cúmulo de 7,000 átomos de sodio. En este caso, la superposición cuántica se manifestó como una deslocalización. Es decir, el cúmulo estuvo en dos posiciones distintas separadas por una distancia mayor que su propio tamaño. Aunque el cúmulo medía apenas 10 nanómetros, su posición cuántica se extendió a lo largo de 133 nanómetros.Recibe en tu correo lo más relevante sobre innovación e inteligencia artificial con el newsletter de WIRED en español.ArrowPara lograrlo, el sodio se evaporó a 650-700 K en una mezcla fría de argón y helio a una temperatura de nitrógeno líquido de 77 K. A esa temperatura extremadamente baja (-196.15 °C), los átomos de sodio recién evaporados se enfrían rápidamente y comienzan a chocar y unirse, formando cúmulos. Luego, los investigadores enviaron estas nanopartículas a través de un circuito de pruebas diseñado para revelar si se comportaban como ondas o como partículas. El cúmulo pasó la prueba y estableció un nuevo récord mundial.
“La masa de nuestros cúmulos de sodio ya supera la de un viroide o la de una proteína como la inmunoglobulina G”, mencionaron los autores del experimento. También destacan que su plataforma experimental permite, por primera vez, trabajar con cúmulos metálicos en experimentos cuánticos.
Tras este avance, el equipo planea escalar aún más sus experimentos para acercarse a la frontera entre lo cuántico y lo clásico. Reconocen que el desafío crecerá, porque sus herramientas empiezan a tener dificultades para distinguir longitudes de onda tan pequeñas. Pero recuerdan que, hace apenas 15 años, lograr una superposición con 7,000 átomos parecía imposible.