- JAVIER MATEO
Nos embarcamos en el exclusivo MSC Yacht Club de MSC Poesia para recorrer Alaska en un crucero de siete noches con salida desde Seattle. Una nueva ruta de la naviera italiana por algunos de los paisajes más espectaculares de Norteamérica, con escalas en Ketchikan, Juneau, Icy Strait Point y Victoria, en Canadá.
Din don. La megafonía vuelve a sonar. Esta vez no anuncia la llegada a puerto ni el inicio de un espectáculo. "Orcas a estribor". Apenas unos minutos después, una nueva llamada rompe el silencio: "Oso negro avistado a babor". Más tarde serán decenas de delfines saltando junto a la proa y, antes de que termine el día, un grupo de ballenas jorobadas emerge frente a un glaciar mientras se alimenta en las aguas heladas.
En Alaska, la naturaleza rige el programa diario. Y pocas formas hay más cómodas que desde la cubierta de MSC Poesia (disponible de mayo a septiembre), especialmente si se tiene en cuenta la inaccesibilidad de muchas zonas, como Juneau, la capital, a la que solo se puede acceder por mar o aire. Además, la experiencia tiene además una ventaja difícil de igualar en cualquier otro viaje: la maleta solo se deshace una vez.
MSC Poesia navegando por AlaskaMSC CRUCEROSMientras el barco avanza por el Inside Passage, uno de los corredores marítimos más espectaculares del planeta, se contemplan montañas cubiertas de bosques sin fin, glaciares que descienden hasta el mar, águilas calvas (el ave nacional y uno de los emblemas de EE.UU.) sobrevolando las costas y pequeños pueblos de pescadores y leñadores que sobreviven entre la niebla y el hielo. La fauna salvaje es uno de los grandes atractivos de estos itinerarios, con frecuentes avistamientos de ballenas, delfines, orcas, leones marinos y osos pardos.
Seattle, la puerta de entrada al gran norte
Antes incluso de avistar el primer glaciar, merece la pena visitar Seattle. La ciudad más importante del estado de Washington, rodeada por las aguas de Puget Sound y enmarcada por las montañas Olympic y Cascade, tiene una marcada personalidad cultural, casi bohemia e indie. La ciudad, dominada por la silueta nevada del Monte Rainier elevándose sobre el horizonte, creció gracias a la fiebre del oro de finales del siglo XIX y posteriormente se convirtió en uno de los motores económicos de la región gracias a gigantes como Boeing, Microsoft o Amazon.
Skyline de Seattle con el Space Needle y el Monte Rainier de fondoUna visita imprescindible es Pike Place Market, el mercado más antiguo de Estados Unidos que sigue funcionando de manera ininterrumpida. Entre puestos de pescado, flores y productos artesanales, se puede descubrir la esencia más auténtica de la ciudad, realizar un curso de cocina en Atrium Kitchen, probar el yogur helado de Hellenika Cultured Creamery o ver el lanzamiento de salmón en Pike Place Fish Co., una tradición desde los años 80. Muy cerca se encuentra la primera cafetería de Starbucks, convertida hoy en lugar de peregrinación para los amantes del café.
Otro de los iconos locales es sin duda la Space Needle, la futurista torre construida para la Exposición Universal de 1962. Desde su mirador giratorio se obtienen las mejores vistas de la ciudad, la bahía y las montañas que la rodean. Merece la pena combinar la visita con el cercano Chihuly Garden and Glass, con las espectaculares esculturas de vidrio del artista Dale Chihuly.
Pike Place Market en SeattleLos aficionados a la música pueden recorrer el Museum of Pop Culture, diseñado por Frank Gehry, mientras que quienes prefieran disfrutar del ambiente local encontrarán barrios llenos de personalidad como Capitol Hill, Fremont o Pioneer Square, considerado el casco histórico de la ciudad. Todo ello está disponible en City Pass Seattle, la tarjeta turística que permite ahorrar hasta un 47% en el precio combinado de las entradas a las cinco principales atracciones.
Antes de irte, pasea por el waterfront, embarca en alguno de sus ferris, contemplar los hidroaviones aterrizando en la bahía o cena marisco fresco en Driftwood Alki Beach frente al océano.
Ketchikan, tótems centenarios y leñadores de película
Tras un día de navegación en el que poder recorrer cada rincón del barco y descubrir sus piscinas, su renovado spa, tiendas, bares y restaurantes de especialidad, llegamos a la primera parada del viaje, Ketchikan, considerada la puerta de entrada al sureste de Alaska. Rodeada por bosques lluviosos y salpicada de hidroaviones que despegan continuamente sobre el agua, la ciudad ofrece una inmersión perfecta en la historia y las tradiciones de los pueblos indígenas de la región.
Calles de Ketchikan, AlaskaMSC CRUCEROSUna de las excursiones más completas combina cultura y entretenimiento. El recorrido comienza en Totem Bight State Park, un bosque costero donde se levantan imponentes tótems tlingit. Cada figura tallada cuenta historias de clanes familiares, animales sagrados y leyendas transmitidas durante generaciones. Junto a ellos se encuentra una Clan House tradicional que permite comprender cómo vivían las comunidades indígenas del sureste de Alaska antes de la llegada de los colonos europeos.
Tras la tranquilidad del bosque, el ambiente cambia por completo en el Great Alaskan Lumberjack Show. El espectáculo recrea el espíritu de los antiguos campamentos madereros que impulsaron la economía local durante décadas. Leñadores compiten en pruebas de fuerza y habilidad: corte con hacha, escalada de troncos de más de 20 metros, manejo de motosierras y los siempre espectaculares duelos sobre troncos flotantes. La energía es contagiosa y el público termina animando como si asistiéramos a una final deportiva.
Famoso restaurante de fish & chips en Ketchikan (Alaska)MSC CRUCEROSJunto a la cabaña de los leñadores, Fish House ofrece auténtica comida local, desde fish & chips y hamburguesas hasta tacos, y todo puede prepararse con bacalao, salmón plateado o fletán. También en Ketchikan Crab & Go, donde predomina el cangrejo real, aunque también se puede probar otro receta típica, el clam chowder, una sopa espesa de almejas.
Juneau, remando entre icebergs frente al glaciar Mendenhall
La capital de Alaska, Juneau, no se parece a ninguna otra de Estados Unidos. No existe ninguna carretera que la conecte con el resto del país. Rodeada de montañas, bosques y glaciares, solo puede alcanzarse por mar o por aire, una singularidad que ha contribuido a preservar su carácter aislado y su estrecha relación con la naturaleza.
Excursión en canoa para ver el glaciar MendehallLIQUID ALASKA MENDEHALL GLACIER ICE ADVENTUREAntes incluso de llegar a puerto, el viaje regala uno de los momentos más espectaculares de la ruta. MSC Poesia se adentra en Endicott Arm, uno de los fiordos más impresionantes de Alaska, rodeado por los bosques del Tongass National Forest. A lo largo de casi 50 kilómetros de navegación entre paredes de roca, cascadas y montañas cubiertas de nieve, aparecen focas descansando sobre bloques de hielo, águilas sobrevolando los acantilados y, con algo de suerte, ballenas emergiendo en la distancia. Al final del fiordo espera el glaciar Dawes, un gigante de hielo de intenso color azul que avanza hasta el mar y ofrece un paisaje difícil de olvidar, incluso contemplado desde la comodidad del camarote.
Tras desembarcar en Juneau, las opciones para explorar los alrededores son innumerables. Desde excursiones de avistamiento de ballenas hasta sobrevolar en helicóptero los inmensos campos de hielo. Sin embargo, una de las experiencias más memorables consiste en acercarse al glaciar Mendenhall desde el agua. La excursión, de unas cinco horas de duración, comienza con un traslado hasta el lago, donde, a bordo de una canoa, navegas entre pequeños icebergs desprendidos del glaciar. A medida que se avanza por sus aguas, la pared de hielo va ganando protagonismo hasta revelar toda la escala de uno de los glaciares más accesibles y espectaculares del estado.
Avistamiento de oso pardo en AlaskaICY STRAIT POINTTras la travesía, se desembarca en una pequeña playa situada frente a la enorme pared azulada del glaciar. Desde allí comienza una caminata junto a un guía naturalista que explica la evolución del glaciar, la fauna local y los cambios que experimenta este ecosistema extremo.
Icy Strait Point, entre salmón, cangrejo y osos
Si hay una escala capaz de resumir la esencia de Alaska, esa es Icy Strait Point. El siguiente punto de desembarco no ofrece una gran ciudad ni complejos turísticos. Lo que hay aquí es naturaleza en estado puro y una estrecha conexión con las tradiciones de los pueblos nativos de la región. El recorrido suele comenzar en el histórico Hoonah Cannery, una antigua fábrica conservera transformada en centro de interpretación que ayuda a comprender cómo la pesca ha marcado durante generaciones la vida de las comunidades locales. Desde allí se visita Ocean Landing y Wilderness Landing, dos áreas que sirven de puerta de entrada a algunas de las experiencias más espectaculares de la zona.
Uno de los momentos más impresionantes llega con el ascenso en la SkyPeak Gondola. A medida que la telecabina gana altura, las vistas sobre los bosques, el océano y las montañas nevadas se vuelven cada vez más espectaculares. Los más aventureros pueden regresar mediante la famosa ZipRider, una de las tirolinas más largas del mundo.
ZipRider, una de las tirolinas más largas del mundo en AlaskaICY STRAIT POINTPero Alaska también se descubre a través de la gastronomía. Aquí es casi obligatorio probar en The Crab House el célebre Bloody Mary elaborado con cangrejo local y degustar sus enormes patas recién cocidas. Durante nuestra visita compartimos mesa junto a una hoguera con un guía que ha vivido en la zona desde su infancia, mientras degustamos en Duck Point Smokehouse una reconfortante sopa de salmón y una hamburguesa de búfalo.
La tarde permite elegir entre distintas actividades. Excursiones para observar osos y ballenas, experiencias culturales vinculadas al pueblo tlingit o rutas de aventura por la naturaleza.
Nativo de AlaskaICY STRAIT POINTVictoria, una despedida sobre dos ruedas
Después de varios días navegando entre glaciares y bosques salvajes, Victoria ofrece un cambio de escenario inesperado. La capital de la Columbia Británica despliega una elegancia muy británica, con edificios históricos, jardines impecables y un animado frente marítimo.
Una de las mejores formas de descubrirla es mediante una ruta guiada en bicicleta eléctrica. Tras una breve sesión de seguridad, el recorrido atraviesa algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad. La ruta sigue Dallas Road, bordeando la costa con magníficas vistas al estrecho de Juan de Fuca, para continuar hacia el puerto interior, corazón histórico de Victoria.
Boat taxi turístico navegando por Victoria, en CanadáEl itinerario también permite descubrir el barrio chino, uno de los más antiguos de Norteamérica, cruzar el icónico puente Johnson Street y recorrer el canal de Songhees, desde donde se obtienen algunas de las mejores panorámicas del skyline local.
Un hotel flotante frente a los glaciares
En cada parada comprendemos que la verdadera magia de un crucero reside en el contraste entre la inmensidad salvaje del exterior y el confort de regresar a bordo. Cada mañana comienza con una vista distinta desde el camarote, mientras el barco continúa avanzando entre montañas, fiordos y bosques. Un día invita a tomar el sol junto a la piscina; otro, las cortinas revelan un bosque cubierto de niebla; y al siguiente, una copa de champagne frente a un glaciar que parece derramarse sobre el océano. Así, cada tramo de navegación se convierte en una parte esencial del viaje.
Ese equilibrio entre aventura y comodidad se ha reforzado además tras la reciente renovación de MSC Poesia. El barco incorpora ahora el exclusivo MSC Yacht Club, el concepto premium de la compañía con suites, servicio de mayordomo y espacios privados; un renovado MSC Aurea Spa con vistas al océano, ideal para relajarse en alguna de sus salas de tratamiento, en su jacuzzi, la sauna seca y húmeda o sus zonas de relajación; y una oferta gastronómica ampliada que incluye propuestas tan populares como Butcher's Cut, especializado en carnes, y Kaito Sushi Bar, para los amantes de la cocina japonesa.
A bordo, la vida transcurre con el ritmo relajado de un resort flotante. Restaurantes para todos los gustos, bares donde prolongar la sobremesa con un cóctel, música en directo, espectáculos nocturnos, jacuzzis exteriores desde los que contemplar el paisaje incluso cuando la temperatura obliga a ponerse una chaqueta o un gimnasio con vistas al océano.
Top Sail Lounge de MSC Yacht Club en MSC PoesiaMSC CRUCEROSSin embargo, en Alaska ocurre algo poco habitual, ya que lo mejor no siempre sucede durante las escalas. A veces ocurre desde una tumbona observando cómo un glaciar desprende enormes bloques de hielo. O mientras un grupo de orcas aparece inesperadamente junto al barco. O en uno de esos momentos de silencio absoluto en los que solo se escucha el viento y el crujido del hielo.
Por eso, un crucero por Alaska no es únicamente una forma de desplazarse entre destinos. Es una manera de convertir la navegación en el propio viaje. La sensación es la de recorrer uno de los territorios más remotos del planeta sin renunciar a ninguna comodidad, mientras glaciares, bosques y montañas desfilan al otro lado de los ventanales.
Excursión por AlaskaICY STRAIT POINTY cuando la megafonía vuelve a sonar anunciando una nueva ballena a la vista, nadie tarda demasiado en abandonar el cóctel, la piscina o el restaurante para correr hacia cubierta. Porque en Alaska el mejor espectáculo nunca aparece en el programa del día.
Breguet presenta nuevos modelos de Tradition, sus modernos relojes del pasadoJosé Ángel Mañas: "Siempre digo que no he trabajado nunca, me jacto de ello"Uno de los mejores y míticos resort de Mallorca estrena temporada renovado