- MIGUEL Á. PATIÑO
El CSN prepara el envío de un informe favorable sobre la central al Gobierno, que antes de dos meses dará el sí.
El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) tiene previsto reunir a su pleno en las próximas semanas. Es previsible que este organismo, que vela por la seguridad operativa de las centrales nucleares y otras instalaciones atómicas en España, aproveche ese encuentro antes de las vacaciones de agosto para emitir el informe definitivo sobre la continuidad o no de la central de Almaraz (Cáceres).
Fuentes del sector indican que, al margen de algún voto particular dentro del consejo del CSN, la mayoría del mismo se decantará por emitir un informe favorable a la continuidad de Almaraz en los términos que ha sido solicitada por sus accionistas (Iberdrola, Endesa y Naturgy).
El informe del CSN será remitido luego al Ministerio de Transición Ecológica, que será el que tenga la última palabra sobre la prórroga.
Los plazos importan
Por como van corriendo los plazos legales, y teniendo en cuenta que la solicitud de extensión de la vida operativa de Almaraz se realizó por lo que se conoce como régimen común, una vez que el Gobierno reciba el informe favorable del CSN tendrá dos meses de plazo para pronunciarse. De lo contrario, la petición decaería y se consideraría nula.
Todas las fuentes apuntan a que, a no ser que se produzca un contratiempo de última hora, el Gobierno dará su beneplácito a la continuidad de la central extremeña. Sólo el hecho de que haga lo posible por no agotar los plazos legales, para que no decaiga la petición, es un indicativo de su predisposición a validar la prórroga de la vida operativa de esa instalación.
A pesar de su negativa inicial y rotunda a ampliar la vida de las nucleares, a lo largo de los últimos meses el Gobierno ha ido flexibilizando su postura. Entre otras cosas, por razones sociopolíticas y de estrategia energética. Políticamente, el PSOE extremeño se ha alineado con la idea de la extensión de actividad de la central, consciente de los votos que se juega en la comarca, con miles de empleos directos e indirectos dependientes de esa instalación.
Energéticamente, además, las nucleares están demostrando que contribuyen a la no dependencia de los hidrocarburos, cuyos precios están cada vez más sometidos a los vaivenes geopolíticos.
Tres líneas rojas
En los últimos meses, la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, se mostró dispuesta a ampliar Almaraz siempre que se cumplieran tres requisitos: que eso no supusiera un coste extra para los ciudadanos, que contribuyera a la seguridad de suministro y que no representara una amenaza para la seguridad de la población. Eran sus "tres líneas rojas".
Las dos primeras se están cumpliendo sin duda. Quedaba la tercera, de ahí la importancia del informe del CSN.
Almaraz, primera prueba
Almaraz es la primera de las centrales que, si no se prorroga, tendría que cerrar dentro del calendario pactado por el Gobierno y las eléctricas en 2019. Su reactor número 1 debería clausurarse en 2027; y el número 2, en 2028. Las eléctricas han pedido extender ambos al menos hasta 2030.
Almaraz será una prueba de fuego, a modo de primer test, para ver si se amplía también el resto del parque nuclear en España. Según el calendario de cierres, las siguientes centrales en clausurarse serán la de Ascó, propiedad de Endesa e Iberdrola, y Cofrentes, propiedad de Iberdrola, en 2030.
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