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Economía

¿Cuánto petróleo tiene Venezuela y cuánto vale realmente?

¿Cuánto petróleo tiene Venezuela y cuánto vale realmente?
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Al cierre de 2023, Venezuela concentraba 303,008 millones de barriles de reservas probadas de petróleo, lo que lo convierte en una pieza clave dentro del tablero geopolítico.
Fernanda GonzálezPolitica5 de enero de 2026amenaza para la estabilidad política, económica y social no solo de Venezuela, sino de América Latina en su conjunto. Pese a ello, Trump ha defendido que el objetivo de su administración es recuperar los derechos energéticos de los que —según su versión— varias empresas estadounidenses fueron despojadas durante el proceso de expropiaciones impulsado por el gobierno venezolano en 2007, bajo la presidencia de Hugo Chávez.

La postura del mandatario estadounidense ha reavivado el debate sobre el verdadero trasfondo de la intervención. ¿Qué es lo que realmente está en juego? ¿Cuánto podría ganar Estados Unidos si logra ejercer control sobre la industria petrolera venezolana?

Boletín Estadístico Anual 2024 de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) —el más reciente con datos específicos sobre Venezuela—, al cierre de 2023 Venezuela concentraba 303,008 millones de barriles de reservas probadas de crudo. Esta cifra equivale a poco más del 19% de las reservas mundiales, lo que posiciona al país sudamericano como la nación con mayores reservas certificadas a nivel global.

Sin embargo, la capacidad productiva de Venezuela se ha deteriorado de manera sostenida durante la última década. En el sector petrolero, la producción se ha reducido de forma considerable como resultado de una combinación de factores, entre ellos políticas internas que han limitado la inversión, la pérdida de capital humano especializado, el deterioro de la infraestructura energética y, en años recientes, las restricciones asociadas a las sanciones internacionales. A ello se suma que una parte considerable del petróleo aún no explotado se encuentra en yacimientos marítimos o en formaciones subterráneas profundas y corresponde, en su mayoría, a crudo pesado y extrapesado, cuya extracción resulta técnicamente compleja y financieramente gravoso para las empresas locales.

principales productores del mundo y concentraba más del 7% de la producción global de petróleo.

A pesar de estas limitaciones estructurales, el comercio exterior de Venezuela continúa dependiendo en gran medida del sector energético. En 2023, la venta de bienes venezolanos al extranjero alcanzó un valor total de 16,910 millones de dólares. De ese monto, las exportaciones petroleras aportaron más del 80% de los ingresos, con un total estimado de 13,682 millones de dólares, lo que confirma el carácter altamente dependiente de la economía venezolana respecto al crudo.

Infraestructura débil y obsoleta

No obstante, las importaciones, valuadas en 18,033 millones de dólares durante el mismo año, revelan una balanza comercial deficitaria y sugieren que el país depende en gran medida del intercambio con otras naciones para garantizar el suministro de bienes esenciales, incluidos combustibles, productos refinados y derivados del petróleo. Esta situación refleja una paradoja estructural: pese a contar con enormes reservas de crudo, Venezuela carece de la capacidad necesaria para transformarlo en productos finales suficientes para el consumo interno.

La brecha se explica, en gran medida, por la limitada capacidad de refinación. Venezuela dispone de una capacidad instalada cercana a 1.23 millones de barriles diarios; sin embargo, hasta hace dos años solo lograba procesar alrededor de 466,000 barriles por día. Esto implica que el país utiliza menos del 40% de su potencial para producir combustibles y otros derivados, obligándolo a importar parte de los productos que podría generar localmente.

La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) señala que Venezuela contaba, hasta hace dos años, con 25 oleoductos operativos, con una capacidad total de 8.9 millones de barriles de petróleo equivalente por día y una extensión aproximada de 3,439 kilómetros. No obstante, gran parte de esta red resulta ineficaz para transportar crudo desde los pozos hasta las refinerías debido a la falta de mantenimiento, al deterioro estructural y a que muchos de los conductos superan los 50 años de antigüedad. Según la EIA, la modernización de esta infraestructura requeriría una inversión cercana a los 8,000 millones de dólares para que la producción petrolera pueda regresar a los niveles que alcanzó a finales de la década de 1990.

para reconstruir la infraestructura petrolera venezolana, así como para recuperar el petróleo que, de acuerdo con el mandatario, fue “robado” a Estados Unidos en décadas pasadas. “Venezuela se apoderó y robó unilateralmente petróleo, activos y plataformas estadounidenses. El negocio petrolero en Venezuela ha sido un fracaso durante mucho tiempo. Ahora vamos a permitir que nuestras grandes compañías energéticas entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen una infraestructura profundamente dañada y comiencen a generar ganancias”, aseguró.

Hasta hace cinco o seis años, Estados Unidos era el principal comprador del crudo venezolano. Sin embargo, China desplazó a Washington gracias a una serie de acuerdos financieros respaldados por petróleo, mediante los cuales se estima que el país asiático otorgó préstamos por alrededor de 50,000 millones de dólares a Venezuela durante la última década. Para 2023, China concentraba el 68% de las exportaciones petroleras venezolanas, seguida de Estados Unidos con 23%, España y Cuba con 4% cada uno, y Singapur con 1%.

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Esta reconfiguración del mercado energético ha convertido a Venezuela en una pieza clave dentro del tablero geopolítico. Luz Mely Reyes, periodista venezolana y directora general del medio digital Efecto Cocuyo, sostiene que las recientes sanciones impuestas por Estados Unidos no estaban diseñadas para apropiarse directamente de los recursos energéticos venezolanos. “Estados Unidos no busca el petróleo venezolano. Lo que pretende es impedir que Venezuela venda ese petróleo a China y a sus aliados así como a otros países que el gobierno de Trump identifica como enemigos”, explica en entrevista con WIRED en Español.

El comercio petrolero entre Caracas y Washington se interrumpió en 2019, cuando Donald Trump, durante su primer mandato, impuso sanciones a la petrolera estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), responsable de operar y administrar los recursos energéticos y la infraestructura petrolera del país, incluidas las cinco refinerías existentes, de acuerdo con la EIA. Analistas del sector prevén que, tras la intervención estadounidense, dichas sanciones podrían flexibilizarse, lo que facilitaría la entrada de capital extranjero y permitiría un repunte gradual de la producción hasta niveles de entre 1.3 y 1.4 millones de barriles diarios en los próximos dos años.

No obstante, como señala la consultora Capital Economics, “si bien un repunte en la producción petrolera venezolana a entre 1.5 y 2 millones de barriles por día parece factible en los próximos dos años aproximadamente, esto todavía sería solo la mitad del nivel observado en el apogeo de la producción petrolera”.

Fuente original: Leer en Wired - Negocios
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