- JOHN BURN-MURDOCH
Los reveladores cambios que se están registrando en la velocidad y el volumen de trabajo no se están traduciendo en todos los casos en productividad genuina.
El debate sobre la utilidad de la inteligencia artificial (IA) ha madurado considerablemente durante el último año. La negación rotunda de sus capacidades ha disminuido a medida que más personas han comprobado por sí mismas su impacto en su trabajo. El debate ahora gira en torno al valor exacto que aporta.
Un punto de tensión particular entre los defensores y los detractores de la IA ha sido la discrepancia entre la mejora declarada en la productividad de los programadores y la aparente falta de un auge correspondiente en la creación de productos o valor. Un nuevo estudio permite a ambas partes sentirse reivindicadas.
El estudio, realizado por Mert Demirer del MIT y sus coautores, analizó el trabajo de los desarrolladores de software antes y después de adoptar herramientas de IA. Es importante destacar que lo midieron en diferentes niveles, desde la cantidad de código escrito y el número de archivos editados, hasta el número de proyectos o funcionalidades desarrolladas y las versiones de software nuevo.
Observaron un aumento espectacular en la parte superior de esta curva —los programadores crearon o editaron casi un 300% más de archivos—, pero ese incremento se redujo a la mitad, hasta el 150%, cuando se analizó el número de tareas concretas enviadas para su revisión, cifra que a su vez se dividió por cinco, quedándose en un aumento aproximado del 30% en el número de versiones completas de software.
Un aumento del 30% en la producción del producto principal de una empresa es significativo, pero los hallazgos demuestran que las percepciones, e incluso algunas mediciones directas del impacto de la IA en la productividad, pueden estar muy alejadas del valor que realmente aporta en última instancia. Lo que se percibe —y de hecho se puede medir— como un impulso explosivo para una tarea en particular, a menudo se traduce en una ganancia mucho más modesta una vez que ese trabajo ha superado todos los cuellos de botella humanos asociados a la revisión y publicación de material listo para producción.
Además, cuando los investigadores analizaron si los aumentos en la producción de software asistidos por IA habían llevado a un mayor consumo, encontraron escasas evidencias. El notable aumento en el lanzamiento de aplicaciones móviles durante el último año no se ha visto acompañado por un incremento en las descargas: la mayoría de las nuevas aplicaciones no logran captar ni siquiera una audiencia modesta.
Cabe destacar que el hallazgo de que la mejora de la productividad y la creación de valor han sido mucho menores de lo que algunos asumían se produjo cuando el CEO de Uber, Dara Khosrowshahi, reveló que la compañía había agotado todo su presupuesto de IA para 2026 en un solo trimestre, y que planeaba cambiar gran parte de su uso de IA a modelos de menor coste, reservando las herramientas de vanguardia para casos especiales. Posteriormente, se publicó una nueva investigación sobre el uso de la IA en el ámbito legal, que descubrió que combinar agentes de IA de código abierto de bajo coste con modelos de alta gama que actúan como "asesores" esporádicos ofrecía mejores resultados a un coste mucho menor.
No sería descabellado interpretar todo esto como evidencia de que la capacidad de la IA para generar valor real se ha sobreestimado enormemente, o al menos que derrochar en los últimos modelos suele ser innecesario. Sin embargo, Demirer y sus coautores consideran que la explicación más probable es que las estructuras organizativas y los mercados actuales no están diseñados para aprovechar las ventajas subyacentes reales. Esta opinión se ve respaldada por la experiencia de revoluciones tecnológicas pasadas, donde los verdaderos aumentos de productividad y la consiguiente pérdida de empleos provinieron de nuevas empresas y procesos, en lugar de que las empresas ya establecidas adaptaran nuevas tecnologías a sus flujos de trabajo existentes.
En el caso de la electricidad a finales del siglo XIX y principios del XX, las ganancias de productividad fueron modestas, ya que las fábricas se limitaron a reemplazar las enormes máquinas de vapor por grandes motores eléctricos, manteniendo el resto de la maquinaria y la distribución sin cambios. El boom llegó décadas después, cuando los ingenieros equiparon los puestos de trabajo individuales con sus propios pequeños motores.
El hecho de que las empresas de software y de servicios de conocimiento ya establecidas sólo obtengan modestas mejoras de productividad al incorporar la IA a sus flujos de trabajo y estructuras organizativas existentes, mientras que el uso, los ingresos y la productividad se disparan enAnthropic y OpenAI —empresas construidas en torno a la IA, con productos desarrollados y revisados por ésta— es quizás una señal temprana de que la misma dinámica se está desarrollando aquí, solo que mucho más rápido.
Sospecho que ambas posturas son correctas. Gran parte del uso y la inversión en IA por parte de las empresas hoy en día es ineficiente. Pero las mejoras de productividad que se están logrando reflejan la interacción de nuevas y potentes herramientas con estructuras y procesos poco adecuados. Estas fricciones y cuellos de botella sólo se reducirán con el tiempo.
© The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribución, copia o modificación. EXPANSIÓN es el único responsable de esta traducción y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.
Guía para los que se sienten desconcertados por la IALa ronda de financiación de 80.000 millones de dólares de Google acrecienta el gigantesco ruido de succión de la IAAsí sería la vida sin la tecnología estadounidense Comentar ÚLTIMA HORA-
17:23
Una propuesta para agilizar el contencioso sancionador
-
16:42
¿Cuánto valor está creando realmente la IA?
-
16:36
Bizkaia muestra su atractivo ante los empresarios franceses
-
16:36
SpaceX ofrecerá a inversores minoristas la cuarta parte de las acciones que saldrán a Bolsa
-
16:21
Omoda & Jaecoo espera duplicar ventas en 2026 y llegar a las 40.000 unidades en España