Una acertada selección de valores, con el foco en 'utilities', alimentación y tecnología, los bonos de corta duración y la inversión en metales como el oro conforman una buena estrategia. Preservar el capital es clave si la guerra en Oriente Próximo presiona durante tiempo los precios.
El mercado contempla ya la posibilidad de un repunte relevante y prolongado de la inflación, derivado de la falta de solución para el conflicto armado en Oriente Próximo, lo que supondría, en el mejor de los casos, que el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, fuese mínimo.
El peor escenario contempla el shock energético: la combinación de un alza de los precios de la energía, que incrementa la inflación y merma el crecimiento económico. Al cóctel se puede añadir la estanflación, que suma el incremento del desempleo.
Los inversores profesionales, por el momento, descartan el peor de los escenarios, pero sí consideran que el aumento de la inflación puede erosionar significativamente el poder adquisitivo de los inversores, tanto a nivel monetario, como patrimonial y, por extensión, de sus carteras.
La diversificación, una vez más, a su juicio, se antoja clave para construir carteras frente a la inflación. El lado más positivo, explican, es que el telón de fondo para los mercados, tanto públicos como privados, es positivo, por lo que el abanico de posibilidades es amplio en Bolsa, renta fija o inversiones alternativas.
"En materia de inflación, el traspaso de los costes energéticos generará volatilidad en los próximos meses. Es probable que la inflación sea más alta y el crecimiento real más bajo y los inversores se preparan para ello porque no se vislumbra un final para la guerra", explica Nabil El Asmar Delgado, director de Iberia de Vontobel. El Asmar señala que, la perspectiva alcista que hay para los mercados como telón de fondo no debe ignorar los riesgos existentes, pero que ninguno de ellos, incluido la inflación, "parece una amenaza significativa a corto plazo", por lo que los inversores deberían mostrarse abiertos a tener exposición a los activos.
Roher Rüegg, responsable de multiactivos de la gestora Swisscanto, resume así la inversión ahora: "Una cartera bien diversificada que combine clases de activos resistentes a la inflación y estilos resilientes dentro de esas clases, históricamente siempre ha funcionado".
El papel de los activos alternativos
Las inversiones alternativas y los mercados privados deben jugar un papel relevante en las carteras de los inversores esta primavera marcada por la inflación. "Con los riesgos multiplicándose y las coberturas tradicionales siendo menos fiables, buscamos limitar la exposición direccional al mercado", explica BlackRock. Su estrategia se desglosa en tres pilares: alternativos líquidos, con hedge fund; mercados privados, con deuda de empresas vinculadas a la IA, y diversificadores, con oro (ver información adjunta). De este modo, considera que es el momento de apostar por los mercados privados como la mejor vía para mejorar la designación de activos y lograr un mayor potencial. Mira al crédito privado de alta calidad, préstamos directos europeos y deuda para infraestructuras. "Hay que buscar la eficiencia y estabilidad que dan los hedge fund y las obligaciones de préstamos colateralizados (CLO) de máxima calificación en euros, que tienen un historial de cero impagos",
Vontobel también cree que la clave está en los CLO europeos. "A principios de este año habíamos reducido nuestra exposición a los tramos de CLO con calificaciones más bajas en favor de los títulos con calificación AAA, pero ahora que los diferenciales de los tramos BB se han ampliado hasta niveles más atractivos, estamos observando algunas oportunidades interesantes en este ámbito", señala la gestora. Por su parte, Wellington Management cree que el crédito de alta calidad " con fundamentales sólidos, puede soportar unos costes de financiación más elevados sin un deterioro significativo de la calidad crediticia".
Oportunidad: los metales preciosos piden más espacio en las carteras
Las firmas de inversión consideran que la caída de precio de los metales durante la guerra, con el oro en el epicentro, ofrece ahora una oportunidad de compra con descuento. "El oro, hasta ahora, no ha funcionado como refugio por lo bien que lo había hecho en los últimos tres años. Esto había provocado un exceso de posicionamiento, que se ha traducido en ventas de ETF y de algunos bancos centrales, como Turquía", señala Ibercaja Gestión, que considera que sí que servirá ahora como refugio.
La caída del metal amarillo durante el conflicto estuvo amplificada por el ascenso del dólar, moneda a la que está referenciado, pero la divisa estadounidense ya ha borrado lo ganado con la guerra. "Esperamos que el dólar se debilite, que el euro avance hasta los 1,2 dólares y somos positivos con el oro, para el que elevamos nuestro pronóstico a 12 meses hasta los 5.400 dólares", señala Lombard Odier.
BlackRock también apunta que los inversores deben vigilar una posible debilidad del dólar. La gestora entiende que los "elevados riesgos geopolíticos y la persistente incertidumbre del mercado" sugieren que la volatilidad del dólar podría continuar, "lo que justifica potenciar la resiliencia de las carteras con una gestión del riesgo de tipo de cambio más flexible".
Todas las carteras modelo de BlackRock han mantenido una asignación al oro y resalta que sus clientes de la región EMEA han colocado al metal entre las tres principales exposiciones a las que planean asignar capital en cada una de las ocho encuestas realizadas desde el inicio del conflicto armado.
Las firmas de inversión comparten el análisis de que el oro puede registrar volatilidad y correcciones en el más corto plazo debido al propio entorno inflacionista, al estimarse subidas de los tipos de interés, pero el precio al que cotiza es una oportunidad, con la vista puesta tanto en su papel como activo refugio y de cobertura, como pieza estructural en las carteras para la rentabilidad más a largo plazo.
"Tras el shock, la demanda física a medio y largo plazo debería repuntar de nuevo a medida que baje el precio. Los factores impulsores del oro a largo plazo, como la desdolarización de la economía mundial, siguen vigentes. La guerra, los riesgos económicos y la posible inestabilidad financiera son factores que favorecen al oro y a los activos refugio" entiende Charlotte Peuron, gestora de renta variable temática de Crédit Mutuel Asset Management.
Por su parte, Swisscanto cree que hay que ampliar las compras al resto de metales preciosos porque "el aumento de la inflación puede erosionar significativamente el poder adquisitivo del patrimonio. Nuestra estrategia de activos reales puede ofrecer protección vía materias primas, especialmente metales preciosos, que han demostrado ser coberturas frente a la inflación, ya que tienden a beneficiarse del aumento de los precios".
El Ibex 35 tiene a favor su composición sectorial
Las firmas de inversión creen que las oportunidades en Bolsa son amplias con la inflación al alza porque el escenario global es positivo al apoyarse, por el momento, en las buenas perspectivas empresariales.
Ibercaja Gestión, con la guerra como telón de fondo, se inclinaría por aumentar la exposición a renta variable en los sectores que han funcionado mejor hasta la fecha: energía, servicios públicos y cotizadas con alto poder de fijación de precios o precios regulados, como las propias empresas de servicios públicos. Por geografías, "nos refugiaríamos en Estados Unidos, que es el menos afectado por el conflicto por su independencia energética y su ventaja competitiva en gas natural barato", comenta Óscar del Diego, director técnico y de análisis de la gestora de Ibercaja.
Con esta perspectiva, Javier Cabrera, de XTB, apuesta por valores como Iberdrola, "porque puede repercutir parte de la subida de precios en los clientes, mientras se blinda del alza desigual de la inflación en diferentes países por su diversificación geográfica y de generación de energía". Menciona a Solaria, por sus contratos a largo plazo.
Víctor Peiro, director de análisis de GVC Gaesco, enfoca la apuesta también a cotizadas con contratos a largo plazo y/o ligados a la inflación, como Cellnex, Ence, Sacyr, Vinci, Eiffage o Atlantia. Comenta como Ebro Foods ensanchó sus márgenes con la crisis de Ucrania y sin salir del sector de la alimentación encuentra atractiva a la portuguesa Jeronimo Martins.
Wellington Management sigue la misma línea: su director de inversiones, Marco Giordiano, comenta que las cotizadas ganadoras en caso de un incremento prolongado de los precios serán probablemente aquellas que cuenten tanto con poder de fijación de precios como de solidez en el balance, "ya que son capaces de trasladar el aumento de costes, generar flujos de caja estables, preservar la rentabilidad e invertir a lo largo del ciclo".
Por eso, Ignacio Cantos, director inversiones de atl Capital, cree que Inditex, por su liderazgo en el sector, está en posición de trasladar el incremento de costes a sus clientes, además de tener "un fuerte poder de fijación de precios".
Los inversores no pierden la vista de las posibles subidas de los tipos de interés, mayores o antes de lo previsto, por la inflación. Swisscanto ha detectado que las acciones de valor estadounidenses superaron a las de crecimiento en un 0,8% anualizado durante los periodos de subidas de los tipos de interés. "Centrarse en acciones de valor y calidad tiende a ofrecer la cobertura más eficaz frente a entornos de alta inflación", explica Roger Rüegg, responsable de multiactivos en la gestora de Swisscanto.
Vontobel cree que hay que insistir en la tendencia de la inteligencia artificial: "Sobreponderamos semiconductores y tecnología de IA, electrificación e infraestructura energética y una exposición selectiva a bienes de capital e industriales vinculados a centros de datos y cadenas de suministros críticas", comenta Nabil El Asmar Delgado, director de Iberia de Vontobel. Mantienen además una sobreponderación en mercados emergentes, especialmente en Asia y América Latina, que consideran que están favorecidos por los temas estructurales de la IA, electrificación y soberanía energética. Más allá, encuentran oportunidades en el sector sanitario y el financiero.
Cabrera cree que Meta juega aquí un papel relevante por su fortaleza y liderazgo en publicidad. "Aunque las empresas puedan reducir la inversión en publicidad por el aumento de precios, se enfocarían más hacia Meta porque sus inversiones en IA han demostrado que la está aplicando adecuadamente a la publicidad, siendo la compañía que ofrece la mayor rentabilidad por anuncio a sus clientes", dice.
Por su parte, Cantos también encuentra oportunidades en el sector bancario en caso de que se apliquen subidas de los tipos de interés, sobre todo las entidades españolas más domésticas, como Unicaja y Banco Sabadell.
Buscar ingresos y evitar la duración con los bonos
"Los temores inflacionistas se han intensificado considerablemente, lo que se refleja claramente en los mercados de deuda pública, donde el aumento de las y rentabilidades indica que los recortes de los tipos de interés quedan descartados y que, por el contrario, se están descontando cada vez más las subidas", explica Nabil El Asmar director de Iberia de Vontobel.
Los expertos recuerdan, eso sí, que no estamos en la situación de 2022 tras el estallido de la guerra en Ucrania, cuando los tipos de interés requerían de un ajuste elevado tras cuatro años de políticas monetarias restrictivas, lo que reduce el impacto del petróleo en los mercados y, por extensión, el impacto de la inflación debería ser también limitado.
Vontobel destaca la resistencia que está mostrando la deuda pública emergente ante esta crisis, gracias a que los mercados emergentes con monedas fuertes cuentan con mayores reservas de seguridad que durante la crisis del petróleo de 2022. "No hay motivos para creer que la credibilidad de los objetivos de inflación de los bancos centrales emergentes se vea socavada por esta crisis; al contrario, han ganado credibilidad frente a los mercados desarrollados en los últimos cuatro años".
"Al invertir en activos nominales como los bonos, priorizamos los bonos ligados a la inflación y, además, así cubrimos los riesgos de la duración", señala Roger Rüegg, responsable de multiactivos de la gestora de Swisscanto.
Wellington Management considera que los inversores en renta fija, ante las perspectivas de inflación actual, deben partir de la basa de que los rendimientos de los bonos no parten de mínimos de varias décadas, como sí ocurrió en 2022.
La rentabilidad del bono estadounidense a 10 años, la principal referencia para el mercado, se encuentra por encima del 4,3% y, aunque es un nivel superior al 3,9% previo al estallido de la guerra, es similar al de agosto del año pasado. En Europa, el interés que ofrece el bono alemán al mismo plazo, la referencia de solvencia para Europa, sí se sitúa en los niveles máximos registrados en 2023 tras dispararse por la invasión de Ucrania en 2022, sobre el 3%. "Por eso la renta fija gestionada de forma activa ahora ofrece tanto ingresos como un mayor margen para la selección por la dispersión entre regiones y curvas de tipos", explica Marco Giordiano, director de inversiones de Wellington Management.
BlackRock considera que las inversiones en renta fija en el segundo trimestre deben buscar "ingresos y no duración", porque la duración es menos fiable en el marco internacional actual, asegura la gestora. Para aquilatar riesgos, la firma se decanta por el grado de inversión, en deuda pública o empresarial, así como en crédito, sobre todo estadounidense.
La industria de los ETF es inmune a Oriente Próximo con captaciones récord¿Qué oportunidades reales de inversión ve en la renta variable europea?'Value', energía y Latinoamérica: los fondos españoles más rentables Comentar ÚLTIMA HORA