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Su sencillez no ha restado ni un ápice de éxito a esta receta convertida en un icono de los restaurantes y bares madrileños. ¿El secreto del mejor bocadillo de calamares? La clave está en la materia prima y en lograr un rebozado perfecto.
Si hay algo que ha demostrado la gastronomía española es que no hay receta menor por sencilla que resulte de elaborar. El bocadillo de calamares es un ejemplo de ello. Aunque ya se ha extendido por toda España y no es difícil localizarlo en bares y restaurantes (desde las tabernas más tradicionales hasta establecimientos reconocidos por la Guía Repsol), Madrid es uno de los grandes responsables de haber convertido este bocado en un auténtico emblema gastronómico.
Su elaboración apenas necesita ingredientes: pan, calamares frescos y una fritura impecable. Sin embargo, lograr el equilibrio perfecto entre un rebozado ligero, una textura tierna y un pan crujiente es todo un arte. Uno de los más populares de la capital de España está en pleno centro y no necesita estrellas Michelin para convocar cada día a miles de comensales a su barra.
Dónde comer el mejor bocadillo de calamares
A escasos metros de la Plaza Mayor se encuentra Bar La Campana, un establecimiento convertido en una institución para quienes buscan probar uno de los bocadillos de calamares más famosos de España. Desde hace décadas, este pequeño bar recibe largas colas de clientes que esperan pacientemente su turno para degustar una receta que apenas ha cambiado con el paso del tiempo.
Bocadillo de calamares.La Campana/CedidaAunque muchos piensan que se trata de un establecimiento centenario, la cervecería abrió con su formato actual en 1997, cuando comenzó a especializarse en este producto. Su éxito reside precisamente en esa fidelidad a la tradición. Se autodefinen como "especialistas en bocadillos de calamares" y en sus creaciones la sencillez es la base: nada de versiones reinventadas ni ingredientes añadidos.
El protagonista absoluto son los calamares, cortados en anillas, rebozados y fritos al momento hasta conseguir una cobertura dorada y crujiente que protege un interior tierno y jugoso. El conjunto se sirve en un pan de corteza fina y miga ligera, capaz de soportar el relleno sin restarle protagonismo. Muchos clientes optan por acompañarlo simplemente con unas gotas de limón, mientras que otros prefieren añadir mayonesa o alioli, aunque los más puristas defienden que no necesita ningún complemento.
Así lo confirman muchas de las reseñas que los usuarios han plasmado en sus redes sociales y en Google: a fecha de 30 de junio de 2026, el local de calle de Botoneras ha reunido un total de 19.985 reseñas con una valoración media de 4,5.
¿Por qué el bocadillo de calamares es un clásico en Madrid?
Una mujer comiendo un bocadillo en la Plaza Mayor (Madrid).ShutterstockParadójicamente, el bocadillo más famoso de una ciudad situada en el centro de la península tiene como protagonista un producto del mar. Y su éxito no responde a la casualidad.
Según explica el portal oficial de turismo del Ayuntamiento de Madrid, la llegada del ferrocarril durante el siglo XIX facilitó el transporte de pescado fresco desde los puertos hasta la capital. A ello se unió la influencia de las tabernas y freidurías de inspiración andaluza, que popularizaron el consumo de pescado frito y terminaron dando forma a una receta que hoy es inseparable de su paisaje gastronómico.
Otros bares donde probar el bocadillo de calamares, según los expertos
Más allá de las preferencias del paladar de cada uno, Madrid (y otras ciudades del país) cuentan con un amplio abanico de establecimientos que, de manera tradicional o aportando dosis de originalidad, apuestan por hincarle el diente a este bocadillo que ha cobrado una relevancia especial.
Junto con los más conocidos a nivel popular, como El Brillante, los expertos de la Guía Repsol destacan más opciones dentro de las fronteras madrileñas. Hermanos Vinagre, ubicado en el entorno de Chamberí, es uno de ellos. Sus creadores hablan de una elaboración hecha a base de "calamares de mediano tamaño, que se rebozan y fríen al estilo clásico y se sirven en pan de brioche con una mayonesa ligeramente picante y lima rallada".
Otro de los que ha cobrado fuerza en la ciudad en los últimos años es el Café Comercial, también reconocido por la guía. Forma parte de su selección de Entrepanes, responde a la receta tradicional y convive con otras opciones como el de cordero. Al igual que el restaurante Casa Alberto, reconocido con un Sol y situado en el Barrio de las Letras, en cuya carta brilla especialmente el bocatín de calamares con alioli.
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Aunque parezca difícil, Madrid no es ni de lejos la única ciudad en la que probar el bocadillo de calamares y ser reconocido por ello. En el Central Bar de Valencia, capitaneado por el prestigioso chef Ricard Camarena, es posible probar una versión de sepia y alioli.
También lo es en El Calamar Bravo (Zaragoza), un sencillo local centrado en los frutos de mar, y en Tragatá (Ronda); detrás de este último está el biestrellado Benito Gómez (gracias a su restaurante Bardal), que plantea una reinterpretación del clásico madrileño, servido en un tierno pan brioche relleno de pequeños chipirones, acompañado de alioli cítrico y salsa brava.
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