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De la España de Luis Aragonés a la familia de Don Luis de la Fuente

De la España de Luis Aragonés a la familia de Don Luis de la Fuente
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En esta época de egos desmedidos, los jóvenes admiran cada vez más las hazañas colectivas. Leer
Radar MóvilDe la España de Luis Aragonés a la familia de Don Luis de la FuenteActualizado 21 JUL. 2026 - 21:38El seleccionador de España, Luis de la Fuente, celebra con sus jugadores, trofeo en mano, la consecución del Mundial de la FIFA 2026, tras vencer a Argentina en la final celebrada en el estadio MetLife de Nueva Jersey, Estados Unidos.Angel ColmenaresEFE

En esta época de egos desmedidos, los jóvenes admiran cada vez más las hazañas colectivas.

La victoria de la selección española de fútbol en el Mundial ha sido como un bálsamo para una sociedad asaeteada por los escándalos que rodean a Pedro Sánchez y la desafección hacia una clase política incapaz de dar respuesta a los principales problemas del país: la falta de vivienda, el colapso de la sanidad y el deterioro del resto de los servicios públicos. La alegría desbordada en las celebraciones, pero con un civismo ejemplar, así lo refleja. También la admiración que generan los jugadores de esta generación, no sólo por su triunfo, sino sobre todo por la forma de conseguirlo.

Los chicos de Luis de la Fuente no han negociado ningún esfuerzo pese al cansancio acumulado por tantos meses de competición continuada en sus clubes. Han dado una lección de compromiso colectivo, de gallardía, como les dijo Felipe VI, ejecutando la partitura diseñada por su director de orquesta con obediencia espartana, y asumiendo sin aspavientos el papel que éste les ha ido otorgando a cada uno de ellos. Por si fuera poco, el seleccionador ha tenido la suerte de que los héroes del equipo hayan sido varios de los suplentes, con Ferran Torres como paladín tras marcar el gol definitivo en la final, lo que ha reforzado la fe del grupo en su idea.

De la Fuente ha sabido combinar a sus jugadores y optimizar tiempos para lograr el mejor rendimiento posible de su armada futbolística. Y, según él mismo ha declarado, ha podido hacerlo al tener a su mando buena gente, buenas personas, con valores que defienden públicamente sin complejos, que jugaban por un objetivo común y no buscando el lucimiento personal, un mal que ha lastrado el rendimiento de otras selecciones en este torneo. Al seleccionador actual, discutido por algunos antes del inicio del Mundial aún su brillante palmarés, hay que reconocerle el mérito de haber formado una familia deportiva con principios tan sólidos en el campo y fuera como la solidaridad, el compañerismo, la deportividad, la humildad y la alegría.

Su éxito trae el recuerdo inevitable de Luis Aragonés, quien puso la semilla del estilo actual, defendiendo su idea de juego, a la que algunos llamaron despectivamente "La España de Luis" contra todo y contra todos, hasta el punto de que le costó el cargo pese a ganar la Eurocopa de 2008. Si el sabio de Hortaleza supo quitar a la selección el complejo de inferioridad respecto a las tradicionales potencias futbolísticas e introdujo un gen competitivo único (su famoso "ganar, ganar y ganar"), De la Fuente, que se ha ganado sobradamente el derecho a que se le llame de Don, ha sabido evolucionar el modelo perfeccionado por Vicente del Bosque en el Mundial de 2010, cuando se logró la primera estrella, en busca de la victoria con propósito.

Una evolución lógica, pero compleja, que ya se había dado en otros deportes, sobre todo en baloncesto de la mano de Pepu Hernández, primero, y después de Sergio Scariolo, que de nuevo se ha hecho partiendo desde la base, de las categorías inferiores que De la Fuente conocía al detalle antes de asumir el mando de la absoluta. Ahora otros países tratan de copiarlo para recuperar la competitividad de sus selecciones.

En esta era de egos desmedidos, no sólo en el campo deportivo, también en la política, la empresa y el mundo laboral, los jóvenes admiran cada vez más las hazañas colectivas. Algunos deben tomar nota, no sólo apuntarse a las celebraciones tras la victoria. Pasó también durante la visita a España de León XIV, que conquistó a la juventud con un mensaje auténtico, sin artificios.

La selección ha vuelto a mostrar que los españoles unidos somos invencibles, por mucho que haya quien se empeña en dividirnos con fines espurios.

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Fuente original: Leer en Expansión
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