El nuevos presidente colombiano quiere poner en marcha la motosierra , como Milei, para reducir el gasto público y construir megacárceles al estilo salvadoreño para hacer frente a la inseguridad.
El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, quiere poner en marcha una motosierra y construir megaprisiones en el Amazonas. Quiere emular a los líderes más conocidos de la derecha en América Latina.
Como el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha prometido construir megacárceles para combatir el auge de la delincuencia. Y, al igual que el argentino Javier Milei, promete usar una motosierra para recortar drásticamente el tamaño del Estado colombiano. "Hoy comienza la Nación del Milagro", rugió De la Espriella —quien se hace llamar El Tigre— durante su discurso de victoria la noche del domingo en Barranquilla. "¡Colombia, aquí está tu tigre y aquí está tu presidente!", añadió.
Sin embargo, es probable que el multimillonario y exabogado se enfrente a obstáculos a cada paso. Su mandato es débil, sus planes no están claros y carece de experiencia de gobierno. De La Espriella, un neófito en política, ganó la elección más reñida de la historia moderna de Colombia, con una diferencia de unos 250.000 votos —un 0,9 % del total— frente al senador Iván Cepeda, el candidato de continuidad del presidente saliente de izquierdas, Gustavo Petro.
Las tensiones se agudizaron el domingo cuando manifestantes partidarios de Cepeda se enfrentaron a la policía en Bogotá, la capital, y en la ciudad de Cali (suroeste), lo que podría presagiar un descontento futuro. Petro alegó que hubo "irregularidades" en el recuento de votos, pero Cepeda reconoció formalmente su derrota el miércoles. La misión de observación de la UE en Colombia declaró el martes que "no hemos observado ninguna irregularidad" en el recuento.
Al no contar con el respaldo de un partido mayoritario en el Congreso —donde la coalición de Petro ostenta el mayor número de escaños pero carece de una mayoría clara-, De la Espriella tendrá que llegar a acuerdos con los partidos tradicionales del país. "Ante una oposición potencialmente obstruccionista, una cuestión clave será cómo De la Espriella construye y mantiene la gobernabilidad", señaló Nicholas Watson, director gerente de Teneo. "Aunque durante la campaña rechazó a los partidos tradicionales, necesitará su apoyo para sacar adelante la legislación".
Según los encuestadores, la seguridad fue una de las principales preocupaciones de los votantes en las elecciones. La violencia y la producción de cocaína se han disparado en las zonas rurales, diez años después de que el gobierno firmara un acuerdo de paz con el grupo rebelde de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
De la Espriella se ha comprometido a desplegar a las fuerzas armadas para combatir frontalmente a la guerrilla y al narcotráfico, revirtiendo así la política de Petro de buscar el desarme de los grupos armados mediante negociaciones. El presidente electo, ciudadano estadounidense, ha prometido estrechar los vínculos militares de Colombia con Washington e Israel, lo que supone otro rechazo a las políticas de Petro.
Megacárceles
Siguiendo el ejemplo de Bukele, ha anunciado que construirá megacárceles en la selva amazónica para combatir el aumento de la delincuencia. El hombre fuerte de El Salvador ha impulsado encarcelamientos masivos, recluyendo a cerca del 2% de la población adulta con el fin de reducir las tasas de homicidios a mínimos históricos.
En declaraciones a Financial Times (FT) a principios de este año, De la Espriella reconoció que garantizar la seguridad en Colombia —un país 50 veces mayor que El Salvador y con una población de más de 50 millones de habitantes— requeriría un enfoque complejo. "Bukele demuestra que cuando el Estado actúa, no pierde", dijo De la Espriella en su momento. "Quiero implementar esas cárceles en Colombia y entregarlas a operadores privados bajo concesiones a largo plazo, ubicadas en lo profundo de la selva, en medio de la nada", aseveró.
Sin embargo, muchos de los anuncios de políticas de De la Espriella carecen de detalles y son "inviables", según Óscar Naranjo, exvicepresidente y general retirado que dirigió la Policía Nacional de Colombia. "Ojalá el nuevo gobierno empiece a introducir una dosis de realidad en un asunto para el que no existe una solución mágica", dijo Naranjo.
De la Espriella también se enfrenta a desafíos económicos, al heredar un déficit fiscal que el año pasado se situó en el 6,4% del PIB, después de que Petro abandonara la regla fiscal del país, destinada a controlar la deuda. El gasto público también se disparó bajo la gestión de Petro, quien destinó cuantiosos recursos a programas sociales y aumentó el salario mínimo un 23% en enero. "Devolveremos a Colombia a su posición histórica de estabilidad macroeconómica, antes de que Petro la destrozara", declaró a FT José Manuel Restrepo —compañero de fórmula de De la Espriella y exministro de Hacienda— antes de la segunda vuelta del domingo.
Siguiendo el ejemplo de Milei en Argentina —que ha recortado drásticamente los subsidios desde que ganó las elecciones en 2023—, De la Espriella ha declarado que reducirá el tamaño del Estado en un 40% mediante la fusión de ministerios, la eliminación gradual de organismos redundantes y una reestructuración de la nómina gubernamental.
La adopción del apodo El Tigre por parte de De la Espriella también parece ser un homenaje a Milei, quien se hace llamar El León. Marcela Meléndez, directora ejecutiva del centro de estudios económicos Fedesarrollo, afirmó que, si bien "es positivo que el nuevo gobierno tenga claro que debe haber un ajuste fiscal, el desafío es enorme, ya que el gasto público en Colombia es increíblemente rígido (...) Si alguien piensa que hay cosas superfluas que simplemente se pueden recortar, eso no funcionará", dijo Meléndez.
Es probable que De la Espriella también se enfrente a una férrea resistencia por parte de la base de apoyo de Petro, que abarca zonas rurales empobrecidas y barrios obreros de las grandes ciudades. Petro se consolidó como una figura clave de las protestas nacionales de 2021 y, durante su mandato, instaba habitualmente a sus seguidores a salir a las calles cuando sus reformas encontraban oposición en el Congreso.
"Estaremos aquí y listos para defender los logros sociales que hemos alcanzado hasta ahora", declaró Héctor Marino Carabalí, un líder afrocolombiano de la provincia del Cauca (suroeste del país) que hizo campaña a favor de Cepeda. "Haremos lo que tengamos que hacer".
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