El teniente coronel Alfonso Armada (derecha) en Madrid, el 23 de julio de 1969, tras el discurso de aceptación como sucesor a la Jefatura del Estado del príncipe Juan Carlos de Borbón, en una ceremonia que se celebró en el palacio de La Zarzuela. EFE
Política LOS PAPELES DEL 23-F De la pistola apuntando a Suárez al avión para que Tejero escapara: 9 bulos del 23-F sobre la implicación de Juan Carlos IUn documento desclasificado del Ministerio del Interior muestra la campaña contra el rey Emérito en relación al golpe de Estado.
Más información:El CESID detectó la "participación activa" de varios de sus mandos en el golpe del 23-F y gestiones para encubrirlo.
Fernando GareaI. P. NovaJosé Ismael MartínezDavid PouMaría Peral Publicada 25 febrero 2026 14:49h Actualizada 25 febrero 2026 14:57hLas claves nuevo Generado con IA
Enviar a sus hijos a Inglaterra, tener un avión preparado para Antonio Tejero por si el golpe salía mal o haber permitido que los militares encañonaran a Adolfo Suárez para forzar su dimisión. Estos son solo algunos de los 'bulos' sobre la implicación del rey Juan Carlos I en el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.
Así consta en el informe interno del Ministerio del Interior titulado 'Campaña contra S. M. el Rey en relación con el 23-F', desclasificado este mismo miércoles.
En el documento se enumeran casi una decena de bulos de los que el Gobierno tuvo constancia y que, siempre según el informe, fueron difundidos por abogados defensores, grupos políticos y círculos simpatizantes de los golpistas.
El primero de ellos sostenía que el Rey se puso de acuerdo con el general Alfonso Armada en Baqueira, durante las vacaciones de Navidad. Allí habrían ultimado los detalles de la caída de Adolfo Suárez y Armada le habría trasladado el punto de vista del PSOE —que habría conocido tras una comida en Lérida— antes de viajar a Valencia para concretar "la forma de hacerlo" con Jaime Milans del Bosch.
En esa primera versión se asegura que fue Armada quien redactó en Baqueira el manifiesto que el Rey debía leer en RTVE el día del pronunciamiento y que el texto fue firmado por Juan Carlos I. La fecha inicialmente prevista para el golpe, siempre según ese rumor, habría sido el 20 de marzo.
La orden a los militares que asaltaron Televisión Española en el golpe del 23-F: "El primer tiro al aire y el segundo a matar"En el segundo bulo, el Ministerio recoge la existencia de un rumor según el cual el Rey, junto a algunos generales, forzó la dimisión de Suárez y preparó el golpe en connivencia con Milans y Armada.
Añade que, al no obtener el visto bueno de Valéry Giscard d’Estaing ni de Helmut Schmidt, habría "traicionado" a sus generales para salvar su trono, y que el hecho de que Tejero no aceptara el avión ofrecido habría complicado la situación.
Sobre esta supuesta versión existe además una variante que apunta a que fue don Juan de Borbón quien convenció a su hijo para que "diera marcha atrás".
Los rumores difundidos por simpatizantes del golpe no solo implicaban directamente al Rey, sino que sostenían que conocía el plan desde el inicio y que intentó utilizarlo para consolidar su figura como "salvador de la Constitución y de la democracia".
También llegó a difundirse que el Rey visitó el País Vasco sabiendo que se producirían incidentes —incluso insinuando que pudieron estar "preparados"— para disponer del argumento necesario con el que justificar su apoyo al golpe.
El Rey trasladó al CESID su preocupación por el Ejército ante el juicio del 23-F: "Estaba acostumbrado al mayor respeto"Dentro de esa serie de bulos que apuntan a que conocía lo que iba a ocurrir figura el envío de sus hijos a Inglaterra y la preparación de "un avión para salir de España si los hechos no salían bien".
Estos rumores alcanzan también al desarrollo mismo del 23-F. Entre otros extremos, se sostiene que, cuando Juan Carlos I tuvo conocimiento del asalto al Congreso, "lo primero que preguntó fue si se había movido la División Acorazada", lo que, según esa versión, demostraría que esperaba su intervención.
La actuación del Rey cuando el golpe ya había fracasado también ha sido utilizada —siempre según el documento del Ministerio del Interior— para vincularle con los militares sublevados.
Entre las informaciones citadas destaca la interpretación de la frase del telegrama al general Milans del Bosch, "ya no puedo volverme atrás", presentada como la prueba de que el Rey rectificaba y abandonaba a sus generales. Del mismo modo, se habría tergiversado la expresión dirigida a Armada de que lo que hiciera sería "a título personal", para convertirla en una maniobra de encubrimiento.
Por último, el informe señala que el retraso de la vista oral del proceso del 23-F —e incluso la posibilidad de que no llegara a celebrarse— se atribuyó a supuestas presiones del Rey, a quien no interesaría que se esclarecieran los hechos.
El documento adjunta, además, fotocopias de panfletos que habrían originado estos bulos.
En ese material figuran relatos especialmente llamativos, como el que sostiene que el teniente general Pedro Merry Gordon, para forzar la dimisión de Adolfo Suárez, sacó una pistola, la colocó sobre la mesa y le dijo que la razón para que abandonara la Presidencia era "esta", todo ello mientras el Rey se ausentaba "oportunamente" para atender una llamada.
Uno de los documentos que asegura que el Rey fuerza, junto con los militares, la dimisión de Suarez. EE
La dimensión del 23-F trascendía las fronteras españolas. En los documentos recopilados se asegura que el Rey llamó a Valéry Giscard d’Estaing y a Helmut Schmidt para comunicarles el "éxito" del golpe. Según ese mismo relato, ambos mandatarios se habrían indignado y le habrían exigido que lo paralizara para evitar un efecto contagio en otras democracias europeas.
La supuesta vinculación entre el Rey y la División Acorazada Brunete aparece de forma reiterada en el documento del Ministerio de Defensa. En él se describe una reunión de generales de esta unidad para "sacar tanques a la calle" y ocupar TVE, y se narra cómo el Rey, a través del capitán general de Madrid, ordena su retirada, lo que habría generado entre los mandos la sensación de "traición a la palabra empeñada".
40 años después del 23-F, los papeles secretos del golpe siguen ocultos: ¿a quién le interesa?Aunque los textos recopilados son anónimos, comparten un elemento común: presentan a Armada como un aristócrata de lealtad absoluta al Rey, situado en un "puesto clave" —la 2ª Jefatura del Estado Mayor— que le permitía mantener contacto directo con capitanes generales y jefes de divisiones de élite.
Por ello, en varias de las versiones difundidas se sostiene que Armada hablaba en nombre del Rey ante Milans del Bosch y le trasladaba el mensaje de que "el Rey lo quiere así", argumento que, según esos relatos, habría sido determinante para convencerle.
Algunas de estas versiones van más allá y aseguran que, tras el fracaso del golpe, el Rey ofreció a Tejero un plan de huida que incluía un avión y 30 millones.
Resulta también llamativo que uno de los "panfletos", como los califica el Ministerio del Interior, describa la actuación del monarca como una "magistral operación" y señale a una autoridad internacional como la 'mano que mece la cuna': Constantino de Grecia, quien le habría asesorado para abortar "un pronunciamiento que habría puesto en peligro su Corona sacrificando a generales leales".