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Internacional

De Mussolini a Trump, la mano de la política en el fútbol es tan vieja como el Mundial

De Mussolini a Trump, la mano de la política en el fútbol es tan vieja como el Mundial
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La separación entre fútbol y política nunca ha sido real y los episodios de injerencias se remontan al comienzo del torneo. El de Trump y su llamada a Infantino para indultar a Balogun solo es el último de ellos
De Mussolini a Trump, la mano de la política en el fútbol es tan vieja como el Mundial

La separación entre fútbol y política nunca ha sido real y los episodios de injerencias se remontan al comienzo del torneo. El de Trump y su llamada a Infantino para indultar a Balogun solo es el último de ellos

Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen del Italia-España del Mundial 1934. (ABC)

Javier Ansorena

Corresponsal en Nueva York

07/07/2026 a las 10:20h.

Decía Donald Trump esta semana desde la Casa Blanca, en medio del escándalo que ha montado alrededor del Mundial y de sus presiones para levantar ... la sanción al estadounidense Folarin Balogun, que él no sabe lo que es una tarjeta roja. Será que el presidente de EE.UU., de 80 años recién cumplidos, no se acuerda. Porque Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, le regaló una hace unos años en el mismísimo Despacho Oval.

Allí Infantino le explicó qué es una tarjeta amarilla, qué es una tarjeta roja y ambos bromearon en que el presidente la podía utilizar para enseñársela a la prensa.

Quizá Trump entendió entonces que podía dar y quitar tarjetas rojas a su antojo, porque eso es algo cercano a lo que ha ocurrido: el presidente de EE.UU. presionó a Infantino para que la FIFA retirara la sanción al estadounidense Balogun por roja directa para que pudiera jugar este lunes contra Bélgica en dieciseisavos de final. La FIFA, a través de una excepción en su Código de Disciplina, cumplió con las exigencias del anfitrión. Balogun fue indultado, se vistió de corto y saltó al terreno de juego el lunes por la noche. Pero, en medio de la polémica, no evitó el baño de los belgas a los anfitriones (4-1).

El escándalo ha sido mayúsculo, ha provocado la indignación de buena parte del mundo del fútbol -incluidas las protestas formales de la UEFA y de la Federación de Bélgica- y ha entroncado a Trump con algunos episodios históricos de injerencia política en el fútbol y en los Mundiales.

Las acusaciones de que las autoridades de los países organizadores o la propia FIFA han abusado de su posición para beneficiar a equipos clave en el torneo existen desde su propia creación. Por ejemplo, para ayudar a los anfitriones: Joao Havelange, que fue presidente de FIFA, alegó que eso ocurrió en el Mundial de Inglaterra de 1966. O como el arbitraje simpático que España recibió en su Mundial, en 1982, para ganar a Yugoslavia por un penalti injusto que le permitió a España pasar de ronda. O el infame arbitraje de Al Ghandour, esta vez con España como víctima, que permitió a la anfitriona Corea del Sur ganar en cuartos de final al equipo que entonces dirigía José Antonio Camacho.

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Resumen y goles del Estados Unidos-Bélgica.

En el siguiente Mundial, en España, ocurrió otra interferencia, esta de menos impacto y más estrambótica. Fue en el partido entre Francia y Kuwait, en la fase de grupos, en Valladolid. El partido iba 3-1 a favor de los franceses cuando Giresse marcó el cuarto, a pase de Platini. Los jugadores de Kuwait protestaron al árbitro soviético Miroslav Stupar. Decían que alguien hizo sonar un silbato y que creyeron que el delantero galo estaba en fuera de juego. En el palco estaba el jeque Fahad Al-Ahmed Al-Jaber Al-Sabah, príncipe y hermano del Emir de Kuwait. Y presidente de la federación de fútbol del país. Bajó al terreno de juego, con el partido interrumpido por el escándalo, envuelto en una nube de agentes de la Guardia Civil. Exigió en persona al árbitro que cambiara su decisión. Para sorpresa de todos, así lo hizo.

El escándalo se saldó con una multa ridícula para Kuwait y con una inhabilitación de por vida para el árbitro: ya no pudo pitar más partidos internacionales.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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