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¿Debe el Rey ir a Ceuta?

¿Debe el Rey ir a Ceuta?
Artículo Completo 980 palabras
Es seguro que Don Felipe se vería rodeado de una enfervorecida muchedumbre nada más poner pie en la ciudad autónoma. Leer
Ensayos liberales¿Debe el Rey ir a Ceuta?
  • TOM BURNS MARAÑÓN
Actualizado 7 SEP. 2026 - 00:00El Rey Felipe VI junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado agosto en Palma de Mallorca.Europa PressEXPANSIONSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Es seguro que Don Felipe se vería rodeado de una enfervorecida muchedumbre nada más poner pie en la ciudad autónoma.

El sábado uno de agosto, a las cuarenta ocho horas de la avalancha humana que entró ilegalmente en Ceuta, un comunicado de la Casa Real daba cuenta de la "gran preocupación e indignación" que sentía Felipe VI por la agresión que había sufrido una parte integral de España. Tras reunirse con el Rey en Mallorca el jueves de la semana siguiente, seis de agosto, Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, dijo que Don Felipe estaba deseoso de acudir a la ciudad autónoma.

Para entonces ya se murmuraba que el Gobierno vetaba una visita real a Ceuta y el tono del runrún era perfectamente predecible. La prohibición del viaje de Don Felipe se debía a que casi dos años después de la dana, a Sánchez le sigue escociendo la imagen de sus conductas en Paiporta, pueblo arrasado por las aguas en la comarca de l'Horta Sud de Valencia, y la del Rey.

Sánchez no tolera que Don Felipe le haga sombra. En tres palabras, el jefe del Gobierno le tiene celos al jefe del Estado. Se abuchea al político, se jalea al Rey.

Entrevistado por la Cadena SER el pasado lunes, último día de agosto, el inquilino del Palacio de la Moncloa dijo que el ocupante del de la Zarzuela iría a Ceuta "en cuanto se den las condiciones". Pero Pedro Sánchez no deja nunca puntada sin hilo. Aprovechó la entrevista para barrer para casa y para hacer una envenenada pregunta retórica.

Sánchez manifestó que como jefe del Gobierno había estado cuatro veces en Ceuta. La última fue el 31 de julio, cuando reiteró que se emplearían "todos los recursos del Estado" para garantizar la seguridad en Ceuta, condenó la "violación y el ataque a la integridad territorial" de España y agradeció la voluntad de cooperación de Marruecos "para que se materialice cuanto antes la repatriación" de las personas que habían entrado irregularmente en la ciudad.

Habiendo sacado pecho en la entrevista de su rápida visita a Ceuta, Sánchez se refirió a continuación a la que desea hacer el jefe de Estado: "Lleva [Don Felipe] reinando más de veinte (sic.) años. ¿Cuántas veces ha ido el Rey a Ceuta?"

Es muy grave que se exprese con tal desfachatez hacia el soberano el jefe de Gobierno de un Estado cuya forma política es, constitucionalmente, la de una Monarquía Parlamentaria. Además, parte de lo dicho no se atiene a la veracidad, cosa que suele ser habitual en Sánchez. El reinado de Don Felipe comenzó en 2014, tras la abdicación de su padre Juan Carlos I.

La venenosa pregunta retórica ha desatado más murmuraciones y una interrogación clave: ¿Puede el monarca visitar cuando quiera una ciudad española si así lo desea? Por el contrario, ¿han de ser refrendadas por el Gobierno todas las iniciativas que quisiera emprender la Corona? Doctores tiene la Iglesia Constitucional y el mecanismo de refrendo de los actos del Rey permite distintas interpretaciones.

En cuanto a los deseos del Rey, es posible, por ejemplo, que Don Felipe haya sugerido la celebración de un Consejo de Ministros presidido por él en Ceuta y que Pedro Sánchez lo haya descartado de inmediato. Si fuese así, lo sensato es reconocer que la Casa Real puede proponer cuantas iniciativas considere apropiadas y que la dirección política de la Nación no está obligada a asumirlas.

Quizás el juicio más equilibrado que circula en este debate sea el que subraya que Don Felipe ha de estar informado por su Gobierno, que puede y que debe aconsejar, alentar y advertir a su primer ministro, y que ahí empiezan y acaban sus derechos y sus obligaciones constitucionales.

La Corona, símbolo de la unidad y permanencia de España, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones y asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales. Eso es mucho soft power y nulo poder hard y efectivo. Don Felipe reina, Sánchez gobierna y se ha de evitar un enfrentamiento directo entre Moncloa y Zarzuela. Solamente el presidente del Gobierno decide si es prudente que el Rey visite Ceuta.

Dicho lo cual, un sinfín de ministros sanchistas, de políticos y de activistas de distinto pelaje han visitado Ceuta en las últimas semanas pero no ha aparecido el visitante que más esperan los ceutíes. Es seguro que Don Felipe se vería rodeado de una enfervorecida muchedumbre nada más poner pie en la Ciudad Autónoma.

Los gritos de Viva España y Viva el Rey se oirían en Tánger, Bruselas y Washington. Y la multitud oiría por boca del Rey lo que quiere escuchar: Ceuta forma parte de la indisoluble unidad de la Nación española.

¿Una pronta visita real a Ceuta enrevesaría, más de lo que ya lo están, las relaciones entre Marruecos y Madrid? Puede que se requiera un muy claro y contundente acto de firmeza.

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Fuente original: Leer en Expansión
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