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Del idilio de los 100.000 millones de dólares al divorcio silencioso: la relación de NVIDIA y OpenAI se está desintegrando

Del idilio de los 100.000 millones de dólares al divorcio silencioso: la relación de NVIDIA y OpenAI se está desintegrando
Artículo Completo 1,003 palabras
Tenemos que hablar. No eres tú, soy yo. Se nos rompió el amor. Eso es justo lo que parece estar pasando entre NVIDIA y OpenAI, que hace apenas cuatro meses vivían un momento idílico. La primera anunciaba una inversión mastodóntica de 100.000 millones de dólares en la segunda y todo apuntaba a que podíamos tener ante nosotros un nuevo gran imperio tecnológico. Era el matrimonio más ambicioso de la historia de la tecnología, pero ahora ese matrimonio hace aguas. Una década de amor. Era agosto de 2016 y todo el mundo conocía a NVIDIA pero casi nadie conocía a OpenAI. Jensen Huang, CEO de NVIDIA, vio claro que la empresa tenía potencial, así que le regaló a Elon Musk un servidor DGX-1, su primer "supercomputador de escritorio" para IA. OpenAI fue utilizando más y más GPUs avanzadas de NVIDIA para desarrollar su trabajo, y con la explosión de ChatGPT en 2022, OpenAI pasó a ser uno de los mayores clientes de GPUs de NVIDIA, que a su vez fue comprando participaciones de OpenAI. Comenzaba el quid pro quo. Agosto de 2016. El idilio comenzaba. Jensen Huang le entregaba un DGX-1 al cofundador y aún miembro de la directiva de OpenAI por entonces, Elon Musk. Del donde dije digo... En septiembre de 2025 NVIDIA anunciaba una "inversión estratégica" de hasta 100.000 millones de dólares en OpenAI. Era un gigantesco caso más de financiación circular que aparentemente hacía más fuertes a estas dos empresas y más débiles a las demás. Desde hace unos días se habla de que ese anuncio se está difuminando y el acuerdo según The Wall Street Journal está congelado. Allí indican que según Huang dicho acuerdo no era vinculante y criticó en privado que OpenAI tenía falta de disciplina en su estrategia empresarial. ... al donde digo Diego. En un encuentro con periodistas en Taipei el sábado indicó que NVIDIA "se involucrará absolutamente" en la nueva ronda de financiación que OpenAI está llevando a cabo. De hecho aseguró que "invertiremos una gran cantidad de dinero, probablemente la mayor inversión que hemos hecho jamás", pero cuando le preguntaron que esa inversión estaría por encima de los 100.000 millones de dólares, dijo "No, no, nada parecido a eso". Además, como se muestra en el vídeo del tuit incluido, aclaró que la inversión "nunca dijimos que íbamos a invertir 100.000 millones de dólares en una única ronda" y destacó que "nunca hubo un compromiso". "Nos invitaron a invertir hasta 100.000 millones de dólares y nos sentimos honrados", explicó, pero añadió que "consideraremos cada ronda de financiación por separado". Choque narrativo. Las declaraciones de Huang hicieron que Sam Altman rápidamente quisiera quitarle hierro al asunto diciendo que "esperamos  ser un cliente gigantesco [de NVIDIA] durante muchísimo tiempo" y añadiendo que "no sé de dónde viene toda esta locura". Sin embargo las declaraciones de uno y de otro sugieren que hay diferencias de criterio y una tensión latente en ese hipotético compromiso al que habían llegado y que quizás no se comunicó o aclaró de forma adecuada en septiembre. OpenAI tiene sus propias quejas de NVIDIA. En Reuters señalan que OpenAI está "insatisfecha" con algunos de los chips de IA de NVIDIA porque aunque son extraordinarios para tareas de entrenamiento de modelos —su preparación antes de que los usemos—, no lo son tanto para inferencia. Se habla de que OpenAI está buscando alternativas a chips de inferencia y está manteniendo conversaciones con Cerebras y Groq para que les proporcionen chips avanzados de inferencia. Aquí hay un capítulo extra: NVIDIA llegó a un acuerdo con Groq para licenciar ("pseudo-adquirir") la tecnología de la compañía por 20.000 millones de dólares, lo que ha bloqueado las conversaciones de OpenAI con Groq. En Xataka Vivimos en la "economía de la creencia": las valoraciones de los gigantes IA se sostienen porque queremos creer en ellas Y busca otras novias. A Sam Altman no le tiembla el pulso cuando se trata de buscar alternativas para prosperar. Lo hizo cuando se rompió la relación con Microsoft y buscó a otras novias como SoftBank, Oracle o la propia NVIDIA. Pero en realidad juega a varias banda, porque se ha convertido en accionista de AMD, uno de los mayores rivales de NVIDIA. Pero es que hay más. Mucho más.  Poliamor. Por no hablar de que Amazon está en conversaciones con Sam Atlman para cerrar una inversión de hasta 50.000 millones de dólares en OpenAI. O de que Altman mantiene también negociaciones con Softbank que podrían resultar en una inversión de 30.000 millones adicionales por parte de la empresa nipona, que ya había prometido una inversión de 40.000 millones de dólares hace un año. Las cantidades son mareantes, pero OpenAI las maneja como si nada. Dependencias y "lock-in" inverso. Normalmente, las empresas temen quedar atrapadas en su dependencia por un proveedor como NVIDIA. Aquí NVIDIA parece estar sufriendo justo lo contrario: quedar atrapada por un cliente (OpenAI). Si NVIDIA invierte 100.000 millones, se vuelve demasiado dependiente del éxito de OpenAI. Si la empresa de Altman falla o cambia de rumbo, el agujero en el balance de NVIDIA sería catastrófico. Es una "destrucción mutua aegurada". Imagen | Hillel Steinberg | Village Global En Xataka | Las filtraciones van dando forma al dispositivo físico de OpenAI: unos auriculares que se colocan detrás de las orejas - La noticia Del idilio de los 100.000 millones de dólares al divorcio silencioso: la relación de NVIDIA y OpenAI se está desintegrando fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .
Del idilio de los 100.000 millones de dólares al divorcio silencioso: la relación de NVIDIA y OpenAI se está desintegrando

NVIDIA se ha dado cuenta de que depender demasiado de OpenAI puede ser peligroso. OpenAI ya se había dado cuenta de lo mismo

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Javier Pastor

Editor Senior - Tech

Javier Pastor

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Tenemos que hablar. No eres tú, soy yo. Se nos rompió el amor. Eso es justo lo que parece estar pasando entre NVIDIA y OpenAI, que hace apenas cuatro meses vivían un momento idílico. La primera anunciaba una inversión mastodóntica de 100.000 millones de dólares en la segunda y todo apuntaba a que podíamos tener ante nosotros un nuevo gran imperio tecnológico. Era el matrimonio más ambicioso de la historia de la tecnología, pero ahora ese matrimonio hace aguas.

Una década de amor. Era agosto de 2016 y todo el mundo conocía a NVIDIA pero casi nadie conocía a OpenAI. Jensen Huang, CEO de NVIDIA, vio claro que la empresa tenía potencial, así que le regaló a Elon Musk un servidor DGX-1, su primer "supercomputador de escritorio" para IA. OpenAI fue utilizando más y más GPUs avanzadas de NVIDIA para desarrollar su trabajo, y con la explosión de ChatGPT en 2022, OpenAI pasó a ser uno de los mayores clientes de GPUs de NVIDIA, que a su vez fue comprando participaciones de OpenAI. Comenzaba el quid pro quo.

Agosto de 2016. El idilio comenzaba. Jensen Huang le entregaba un DGX-1 al cofundador y aún miembro de la directiva de OpenAI por entonces, Elon Musk.

Del donde dije digo... En septiembre de 2025 NVIDIA anunciaba una "inversión estratégica" de hasta 100.000 millones de dólares en OpenAI. Era un gigantesco caso más de financiación circular que aparentemente hacía más fuertes a estas dos empresas y más débiles a las demás. Desde hace unos días se habla de que ese anuncio se está difuminando y el acuerdo según The Wall Street Journal está congelado. Allí indican que según Huang dicho acuerdo no era vinculante y criticó en privado que OpenAI tenía falta de disciplina en su estrategia empresarial.

... al donde digo Diego. En un encuentro con periodistas en Taipei el sábado indicó que NVIDIA "se involucrará absolutamente" en la nueva ronda de financiación que OpenAI está llevando a cabo. De hecho aseguró que "invertiremos una gran cantidad de dinero, probablemente la mayor inversión que hemos hecho jamás", pero cuando le preguntaron que esa inversión estaría por encima de los 100.000 millones de dólares, dijo "No, no, nada parecido a eso". Además, como se muestra en el vídeo del tuit incluido, aclaró que la inversión "nunca dijimos que íbamos a invertir 100.000 millones de dólares en una única ronda" y destacó que "nunca hubo un compromiso". "Nos invitaron a invertir hasta 100.000 millones de dólares y nos sentimos honrados", explicó, pero añadió que "consideraremos cada ronda de financiación por separado".

Choque narrativo. Las declaraciones de Huang hicieron que Sam Altman rápidamente quisiera quitarle hierro al asunto diciendo que "esperamos  ser un cliente gigantesco [de NVIDIA] durante muchísimo tiempo" y añadiendo que "no sé de dónde viene toda esta locura". Sin embargo las declaraciones de uno y de otro sugieren que hay diferencias de criterio y una tensión latente en ese hipotético compromiso al que habían llegado y que quizás no se comunicó o aclaró de forma adecuada en septiembre.

OpenAI tiene sus propias quejas de NVIDIA. En Reuters señalan que OpenAI está "insatisfecha" con algunos de los chips de IA de NVIDIA porque aunque son extraordinarios para tareas de entrenamiento de modelos —su preparación antes de que los usemos—, no lo son tanto para inferencia. Se habla de que OpenAI está buscando alternativas a chips de inferencia y está manteniendo conversaciones con Cerebras y Groq para que les proporcionen chips avanzados de inferencia. Aquí hay un capítulo extra: NVIDIA llegó a un acuerdo con Groq para licenciar ("pseudo-adquirir") la tecnología de la compañía por 20.000 millones de dólares, lo que ha bloqueado las conversaciones de OpenAI con Groq.

En XatakaVivimos en la "economía de la creencia": las valoraciones de los gigantes IA se sostienen porque queremos creer en ellas

Y busca otras novias. A Sam Altman no le tiembla el pulso cuando se trata de buscar alternativas para prosperar. Lo hizo cuando se rompió la relación con Microsoft y buscó a otras novias como SoftBank, Oracle o la propia NVIDIA. Pero en realidad juega a varias banda, porque se ha convertido en accionista de AMD, uno de los mayores rivales de NVIDIA. Pero es que hay más. Mucho más. 

Poliamor. Por no hablar de que Amazon está en conversaciones con Sam Atlman para cerrar una inversión de hasta 50.000 millones de dólares en OpenAI. O de que Altman mantiene también negociaciones con Softbank que podrían resultar en una inversión de 30.000 millones adicionales por parte de la empresa nipona, que ya había prometido una inversión de 40.000 millones de dólares hace un año. Las cantidades son mareantes, pero OpenAI las maneja como si nada.

Dependencias y "lock-in" inverso. Normalmente, las empresas temen quedar atrapadas en su dependencia por un proveedor como NVIDIA. Aquí NVIDIA parece estar sufriendo justo lo contrario: quedar atrapada por un cliente (OpenAI). Si NVIDIA invierte 100.000 millones, se vuelve demasiado dependiente del éxito de OpenAI. Si la empresa de Altman falla o cambia de rumbo, el agujero en el balance de NVIDIA sería catastrófico. Es una "destrucción mutua aegurada".

Imagen | Hillel SteinbergVillage Global

En Xataka | Las filtraciones van dando forma al dispositivo físico de OpenAI: unos auriculares que se colocan detrás de las orejas

Fuente original: Leer en Xataka
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