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Delphine de Vigan, el mundo como plató

Delphine de Vigan, el mundo como plató
Artículo Completo 986 palabras
Recientemente llegó a las tablas en España 'Las gratitudes', adaptación de la emocionante novela de Delphine de Vigan de título homónimo. Ahora la escritora francesa (Boulogne-Billancourt, 1966) debuta en la literatura dramática con 'Los figurantes'. La pieza ha subido a escena en Francia, y merecería que sucediera lo mismo en nuestro país . De momento, podemos disfrutar del libro, pues, recordemos, el teatro también se lee .A través del prólogo y los cuatro actos que forman 'Los figurantes' se nos sumerge en un plató donde se está rodando una película protagonizada por dos rutilantes estrellas cinematográficas. Teatro 'Los figurantes' Autora Delphine de Vigan Editorial Anagrama Año 2026 Páginas 112 Precio 18,90 euros Valoración ****Pero no son estas las que nos presenta ni atraen la atención de Delphine de Vigan. El foco, como indica su propio título, se centra en quienes desempeñan un necesario papel, pero no obtienen apenas reconocimiento, se les trata con condescendencia : «Ya sabes como son, necesitan hacerse ilusiones» y, en buena medida, se les utiliza sin apenas miramientos. Cinco extras, Cécile, Orso, Bruno, Joyce y Nora , el Superayudante, la jefa de Figuración y la Figurinista componen el elenco de personajes, junto al Gran Director, el Sonidista, el Operador de cámara, el Auxiliar de cámara, el Técnico y la Gran Actriz y el Gran Actor, los que no aparecen y solo escuchamos sus voces en off. A los figurantes se les somete a jornadas maratonianas y a largas esperas en una precariedad laboral.  Noticia relacionada general No No Crítica de teatro 'Las gratitudes', un retablo humano memorable Diego DoncelEn dichas esperas entre toma y toma, los cinco conversan y vamos descubriendo sus vidas, sus frustraciones y expectativas , sus miedos como la amenaza de la Inteligencia Artificial que podrá proporcionar extras virtuales, sus motivaciones…, mientras aguardan las instrucciones del Superayudante. Así, Cécile, uno de los personajes más logrados, quien confiesa que trabajó como enfermera en urgencias durante quince años y está muy cansada: «Ya no podía más. ¿Sabes qué? Que cuando volvía a casa, día tras día, seguía oyendo a la gente. Me llevaba conmigo a toda aquella gente hacinada en boxes minúsculos o en camillas en los pasillos. Los oía por las noches al acostarme, «ayúdeme», «ayúdeme». Sin parar. Tenía miedo de equivocarme, de hacer las cosas mal, de que se me pasara algo por alto». Frente a esa experiencia, se presentó a un anuncio donde buscaban enfermeras para una serie, y exclama: «Me convertí en una falsa enfermera y eso me resultó relajante». O Bruno, que intenta escapar de la soledad integrándose en un grupo, o la más rebelde y combativa Nora, que les dice a sus compañeros que son «el proletariado de la industria cinematográfica», y les insta a la solidaridad: «Uno solo no cuenta. Hay que apoyarse. Apoyarse mutuamente[…]. Voy a deciros cuál es mi sueño: que nos unamos como en 'Ben-Hur' y bajemos a la arena». Sin embargo, tras una suerte de arenga, afirma: «Pero no tengo ni idea cómo hacerlo».De Vigan maneja varios recursos y consigue nuestra empatía con sus criaturasDe Vigan maneja varios recursos y consigue nuestra empatía con sus criaturas. Aunque hay en la obra crítica social sobre los que están en primer y segundo plano en la sociedad —nos hace pensar en una obra teatral de José Sanchis Sinisterra , de igual título que la de la autora gala, donde los figurantes de una función de teatro clásico se rebelan—, va más allá . Nos evoca la gran y fascinante metáfora del mundo como teatro: «El mundo entero es un escenario, y todos los hombres y mujeres meros actores. Tienen sus entradas y sus salidas; y un hombre, a lo largo de su vida, representa muchos papeles...», nos dice Shakespeare. O un solo papel asignado, según Calderón de la Barca en 'El gran teatro del mundo'. Pero De Vigan da un giro , y hace del mundo un plató, el cine pronto se convirtió en el arte más emblemático y popular, y nos sitúa en un panorama más inquietante , pues, en el fondo, puede que todos no seamos actores, sino solo figurantes, Así, en una acotación al comienzo el Superayudante se dirige a los espectadores como si fueran tales.Tras ser uno de los nombres más aclamados de la narrativa europea de hoy, con títulos como 'Nada se opone a la noche', 'Basada en hechos reales' —llevada al cine por Polanski—, 'Las lealtades' y 'Los reyes de la casa', entre otros, y haber obtenido numerosos galardones, su estreno como dramaturga ha resultado radiante. Esperemos que repita en la literatura dramática.

Recientemente llegó a las tablas en España 'Las gratitudes', adaptación de la emocionante novela de Delphine de Vigan de título homónimo. Ahora la escritora francesa (Boulogne-Billancourt, 1966) debuta en la literatura dramática con 'Los figurantes'. La pieza ha subido a escena en Francia, y ... merecería que sucediera lo mismo en nuestro país. De momento, podemos disfrutar del libro, pues, recordemos, el teatro también se lee.

A través del prólogo y los cuatro actos que forman 'Los figurantes' se nos sumerge en un plató donde se está rodando una película protagonizada por dos rutilantes estrellas cinematográficas.

Pero no son estas las que nos presenta ni atraen la atención de Delphine de Vigan. El foco, como indica su propio título, se centra en quienes desempeñan un necesario papel, pero no obtienen apenas reconocimiento, se les trata con condescendencia: «Ya sabes como son, necesitan hacerse ilusiones» y, en buena medida, se les utiliza sin apenas miramientos.

Cinco extras, Cécile, Orso, Bruno, Joyce y Nora, el Superayudante, la jefa de Figuración y la Figurinista componen el elenco de personajes, junto al Gran Director, el Sonidista, el Operador de cámara, el Auxiliar de cámara, el Técnico y la Gran Actriz y el Gran Actor, los que no aparecen y solo escuchamos sus voces en off. A los figurantes se les somete a jornadas maratonianas y a largas esperas en una precariedad laboral. 

'Las gratitudes', un retablo humano memorable

En dichas esperas entre toma y toma, los cinco conversan y vamos descubriendo sus vidas, sus frustraciones y expectativas, sus miedos como la amenaza de la Inteligencia Artificial que podrá proporcionar extras virtuales, sus motivaciones…, mientras aguardan las instrucciones del Superayudante.

Así, Cécile, uno de los personajes más logrados, quien confiesa que trabajó como enfermera en urgencias durante quince años y está muy cansada: «Ya no podía más. ¿Sabes qué? Que cuando volvía a casa, día tras día, seguía oyendo a la gente. Me llevaba conmigo a toda aquella gente hacinada en boxes minúsculos o en camillas en los pasillos. Los oía por las noches al acostarme, «ayúdeme», «ayúdeme». Sin parar. Tenía miedo de equivocarme, de hacer las cosas mal, de que se me pasara algo por alto». Frente a esa experiencia, se presentó a un anuncio donde buscaban enfermeras para una serie, y exclama: «Me convertí en una falsa enfermera y eso me resultó relajante».

O Bruno, que intenta escapar de la soledad integrándose en un grupo, o la más rebelde y combativa Nora, que les dice a sus compañeros que son «el proletariado de la industria cinematográfica», y les insta a la solidaridad: «Uno solo no cuenta. Hay que apoyarse. Apoyarse mutuamente[…]. Voy a deciros cuál es mi sueño: que nos unamos como en 'Ben-Hur' y bajemos a la arena». Sin embargo, tras una suerte de arenga, afirma: «Pero no tengo ni idea cómo hacerlo».

De Vigan maneja varios recursos y consigue nuestra empatía con sus criaturas

De Vigan maneja varios recursos y consigue nuestra empatía con sus criaturas. Aunque hay en la obra crítica social sobre los que están en primer y segundo plano en la sociedad —nos hace pensar en una obra teatral de José Sanchis Sinisterra, de igual título que la de la autora gala, donde los figurantes de una función de teatro clásico se rebelan—, va más allá.

Nos evoca la gran y fascinante metáfora del mundo como teatro: «El mundo entero es un escenario, y todos los hombres y mujeres meros actores. Tienen sus entradas y sus salidas; y un hombre, a lo largo de su vida, representa muchos papeles...», nos dice Shakespeare. O un solo papel asignado, según Calderón de la Barca en 'El gran teatro del mundo'.

Pero De Vigan da un giro, y hace del mundo un plató, el cine pronto se convirtió en el arte más emblemático y popular, y nos sitúa en un panorama más inquietante, pues, en el fondo, puede que todos no seamos actores, sino solo figurantes, Así, en una acotación al comienzo el Superayudante se dirige a los espectadores como si fueran tales.

Tras ser uno de los nombres más aclamados de la narrativa europea de hoy, con títulos como 'Nada se opone a la noche', 'Basada en hechos reales' —llevada al cine por Polanski—, 'Las lealtades' y 'Los reyes de la casa', entre otros, y haber obtenido numerosos galardones, su estreno como dramaturga ha resultado radiante. Esperemos que repita en la literatura dramática.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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