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Un equipo de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis ha descubierto en el yacimiento de La Tejería en El Castellar (Teruel) los restos del que podría ser el primer diplodocus encontrado fuera de Norteamérica.
Un equipo de investigadores describen 14 vértebras caudales de la cola excepcionalmente bien conservadas y varios cheurones (huesos de la cola) cuyas comparaciones y análisis "situaron de forma consistente al ejemplar dentro del género Diplodocus", explican en un estudio coordinado por Sergio Sánchez-Fenollosa, investigador de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis y estudiante de doctorado en Biodiversidad y Biología Evolutiva en la Universidad de Valencia (UV).
Los autores del estudio, que publican la investigación en Journal of Vertebrate Paleontology, realizan comparaciones detalladas del material con otros diplodócidos y realizan un análisis filogenético que lleva a identificar los fósiles hallados en Teruel como pertenecientes al género Diplodocus, lo que también aporta evidencia a la hipótesis de que estos grandes reptiles vivieron tanto Europa como en América, cuando abos continentes no estaban separados por mares profundos.
El ejemplar de posible diplodocus, que data de hace unos 150 millones de años, aportaría la primera evidencia intercontinental de este género y es una de las pruebas paleontológicas más sólidas de episodios de dispersión e intercambio faunístico entre los dos continentes a través del protoocéano Atlántico durante el Jurásico Superior, según concluyen expertos en paleontología de vertebrados consultados por SMC España.
El trabajo añade evidencia, asimismo, a la presencia de dinosaurios 'transatlánticos' o intercontinentales presentes tanto en la formación Morrison de Norteamérica como en yacimientos ibéricos (de Portugal y España) durante el Jurásico final.
"Se describe por primera vez la presencia de Diplodocus, uno de los dinosaurios más conocidos por el gran público, en un yacimiento europeo. La investigación está basada en el hallazgo en un yacimiento del Jurásico Superior de Teruel de una porción de columna vertebral, concretamente de 14 vértebras caudales y varios arcos hemales (región de la cola)", detalla Xabier Pereda Suberbiola, doctor investigador de Paleontología en el departamento de Geología de la EHU (Universidad del País Vasco). "Hasta la fecha, el material asignado a diplodócidos hallado en yacimientos ibéricos (y europeos en general) es bastante fragmentario (con excepción de Dinheirosaururs en Portugal). Por tanto, se trata de un descubrimiento relevante".
"Se trata de una buena aportación a la historia de los dinosaurios del final del Jurásico", explica José Ignacio Canudo, catedrático de Paleontología de la Universidad de Zaragoza. "Los fósiles están bien descritos y bien figurados. Toda investigación, y más en paleontología de dinosaurios que trabajamos con material fragmentario, tiene una parte de dato y otra de interpretación".
"Los restos estudiados son una parte de la cola que los colegas han interpretado como de Diplodocus, lo cual les sirve como prueba que había una conexión intercontinental entre Iberia y Norteamérica en el Jurásico Superior", continúa Canudo, también investigador del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón.
Si bien esta hipótesis no es nueva, lo novedoso ahora es que "por primera vez se ha encontrado con un saurópodo, cuando anteriormente se había hecho con otros dinosaurios como el carnívoro Allosaurus Personalmente, creo que el resto es demasiado fragmentario, son únicamente vértebras caudales, para asignarlo al género Diplodocus y la conclusión de la relación paleobiogeográfica entre los Europa y Norteamérica se hubiera podido proponer de igual manera sin descender a una clasificación tan precisa, que el tiempo dirá si es correcta o no".
La publicación de este nuevo ejemplar de dinosaurio saurópodo es tambiém de gran importancia para comprender mejor los ecosistemas terrestres de la península ibérica durante el Jurásico Superior, hace aproximadamente 145 millones de años, añade Pedro Mocho, profesor auxiliar del departamento de Ciencias de la Tierra y de la Energía del Instituto Dom Luiz. Aunque el ejemplar encontrado en Teruel es fragmentario, conserva información suficiente para atribuirlo con bastante seguridad al género Diplodocus.
"Esta es la primera vez que podemos confirmar con un grado razonable de seguridad la presencia de Diplodocus en la península ibérica, un género conocido principalmente por aparecer en rocas de la misma edad en el otro lado del océano Atlántico", agrega este experto de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Lisboa (Portugal) y comisario invitado en el Museo Nacional de Historia Natural y de la Ciencia, MNHNC-ULisboa. "Este es, sin duda, uno de los aspectos más importantes de esta investigación".
"El hallazgo demuestra la presencia de un mismo género de dinosaurios saurópodos a ambos lados del Atlántico en un momento en el que la península ibérica y Norteamérica estaban geográficamente más próximas y separadas por mares menos profundos". El descubrimiento se suma a la lista de otros géneros de dinosaurios que sabemos que habitaron ambas regiones durante el Jurásico Superior, como los terópodos Allosaurus, Ceratosaurus y Torvosaurus, y el estegosaurioStegosaurus. Este último era un dinosaurio herbívoro caracterizado por las enormes placas óseas que recorrían su espalda y por las largas espinas situadas en la parte final de la cola".
La presencia de Diplodocus en Teruel también respalda las sospechas planteadas recientemente por otros investigadores sobre la existencia de un saurópodo muy próximo a este género, Diplodocus, en las rocas del Jurásico Superior de Portugal. "Nos permite comprender que las faunas de saurópodos del Jurásico Superior de la península ibérica eran mucho más parecidas a las que habitaban Norteamérica de lo que hasta ahora podíamos imaginar".
En particular, "presentan importantes semejanzas con las faunas de saurópodos de la formación Morrison, una de las formaciones geológicas más conocidas del Jurásico Superior de Norteamérica".
"Es una gran satisfacción comprobar que nuevos hallazgos, como este ejemplar de Teruel, nos están proporcionando la información necesaria para reconstruir la historia y las conexiones entre las faunas de dinosaurios que vivieron en ambos lados del Atlántico hace unos 145 millones de años".
"La primera implicación es la presencia de Diplodocus en Europa, algo de por sí ya novedoso. Permite añadir un nuevo género a la lista de dinosaurios intercontinentales conocidos tanto en Norteamérica como en Europa. Además, incrementa la diversidad de dinosaurios en el Jurásico Superior de Iberia", añade.
El paleonlólogo Sergio Sánchez-Fenollosa en un trabajo de una pospección en Teruel.Fundación Dinópolis"La semejanza entre las faunas de dinosaurios del Jurásico de Portugal y de Estados Unidos se viene señalando desde los años 50 del siglo pasado. Es más, la presencia del propio Diplodocus en Portugal ha sido apuntada en varias ocasiones, aunque nunca publicada formalmente, coincide Fabien Knoll, investigador del departamento de Paleobiología en el Museo Nacional de Ciencias Naturales - CSIC.
"No resulta sorprendente que una especie de Diplodocus, o de un género próximo, habitara el actual territorio español a finales del Jurásico Superior", aunque recalca que el material recogidono basta, por el momento, para afirmar con certeza que pertenezca a Diplodocus, algo que facilitarían nuevas prospecciones de campo, tanto en España como en Portugal, así como la publicación formal de fósiles ya descubiertos para confirma que el saurópodo de El Castellar es Diplodocus, y no Supersaurus/Dinheirosaurus, otro género ya conocido o incluso uno nuevo".
El Jurásico Superior de la península ibérica, bien representado en la costa portuguesa y en Teruel, tiene enormes semejanzas con el Jurásico Superior de Estados Unidos y, por lo tanto, enlazan muy bien con las faunas icónicas de la formación Morrison. De hecho, se lleva algunos años analizando las relaciones transatlánticas de las faunas jurásicas portuguesas y se han reconocido algunos de los taxones mejor conocidos de esa formación, como Stegosaurus o el carnívoro Allosaurus, agrega Francisco Ortega, catedrático de Paleontología de la UNED y responsable del Grupo de Biología Evolutiva.
"También se habían identificado hasta ahora algunos saurópodos, con relaciones cercanas a ambos lados del Atlántico. Por ejemplo, Allosaurus fragilis, el terópodo más emblemático de la formación Morrison, está representado en Portugal. Con el tiempo estas semejanzas se están extendiendo cada vez más al registro turolense y comenzamos a entender que las faunas portuguesas aparecen en Teruel (y viceversa) y que ambos comparten la semejanza con sus vecinos (en el Jurásico) norteamericano. Y así, algunos carnívoros de gran tamaño, como Torvosaurus parecen estar compartidos por los tres registros".
"En el caso de los saurópodos, la situación parece que tiende a ser la misma; hace años que se sospecha que Supersaurus sería un género de dinosaurios saurópodos del Jurásico Superior compartido entre la península ibérica y Estados Unidos e incluso conocemos restos de diplodócidos con representantes muy semejantes a ambos lados del Atlántico".
El hallazgo de Diplodocus en Teruel es un importante 'ladrillo' más en nuestra comprensión del proceso de la apertura del Atlántico Norte. "El Atlántico en ese momento era mucho más estrecho que el actual y hasta hacía muy poco había contactos entre la costa norteamericana y la costa europea. Los grupos de dinosaurios habían podido desplazarse ocasionalmente entre ambos continentes y ahora, aunque estuviesen aislados a ambos lados, la deriva genética no ha diferenciado suficientemente algunas especies como para que podamos diferenciarlas por sus huesos", señala Ortega.
En cualquier caso, "encontrar en el registro ibérico a Diplodocus, que es uno de los dinosaurios más conocidos y con mayor implantación cultural, pone de manifiesto de forma especialmente llamativa este proceso. Desde el punto de vista biogeográfico y de registro, es un nuevo 'ladrillo' relevante de algo que estamos entendiendo cada vez mejor a medida que avanzan los estudios. Con la incorporación de Diplodocus a los ya conocidos Allosaurus y Stegosaurus, estamos haciendo la 'colección completa de los cromos' de dinosaurios de los años 40 de Estados Unidos en la península ibérica".
Journal of Vertebrate Paleontologyhttps://www.tandfonline.com/doi/10.1080/02724634.2026.2718423
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