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Diego Garrido, nunca la inteligencia artificial llegará a esto

Diego Garrido, nunca la inteligencia artificial llegará a esto
Artículo Completo 926 palabras
Diego Garrido nació en 1997, fecha que figura como subtítulo de una novela que adopta la forma de un diario escrito entre el 2 de junio y el 27 de agosto de 2023. Tenía el autor y protagonista del diario veintiséis años. La primera sorpresa que el lector obtiene es la sorprendente madurez de un narrador que maneja a la largo de las distintas entradas todos los registros posibles, entre ellos el de un humor inteligente, capaz de ir del sarcasmo a la ironía y sobre todo un humor que se aplica a sí mismo en primer término. Se ríe del ensimismamiento ególatra del escritor en Corte, es decir el oficio de quien piensa que puede hacer algo importante. Narrativa '¡Adelante Cronófobos!' Autor Diego Garrido Editorial Anagrama Año 2026 Páginas 232 Precio 18,90 euros Valoración ****Consigue un libro importante, pero como quien no quiere la cosa, es decir, con un tono de lúcido escepticismo . Hay un momento en que advierte que todo escritor (y todo poeta, que es género en el que todo escritor es más radical) se engaña pensando que lo que escribe importa a alguien más que a él mismo. Quien lee lo hace pensando también en sí mismo, no hay que engañarse. La espuma de los días de ese verano trae anotaciones familiares, amorosas (el desengaño de haber sido abandonado por Patricia, su novia, que muere poco después) y evocación de su gato Lucky, también muerto tras catorce años de unión. Menudencias que sin embargo conforman ese magma que llamamos vida. Pareciendo distinta y exclusiva es de todos por ser eso, vulgar cotidianidad. Noticia relacionada general No No Libros Manuel Jabois, enajenación, familia y secretos José María Pozuelo YvancosPero junto a los avatares pequeños de habitación propia está que el narrador es lector. Nada sería este libro sin ser un comentario a lecturas de quien siendo traductor de Joyce, ha descubierto luego a Giacomo Leopardi , que junto a Ralph W. Emerson y Josep Pla, configuran el trío de escritores que le suministran el mayor número de reflexiones. Hay muchos más, Clarice Lispector, Quevedo, Borges o bien el crítico humanista Carlyle, corresponsal de Emerson. Breves píldoras de citas comentadas . Son de enorme sagacidad en su origen, pero lo sorprendente es que la glosa que Garrido desarrolla en torno a ellas, apenas una página o dos para cada una, no solo no desmerecen, sin que acrecientan su eficacia comunicativa, muchas veces por haber sido capaz de ofrecerlas con aparente desapego o ironía. Lo mejor es el tono conseguido que, alejado de la grandilocuencia , permite la comunicación de vivos (los lectores) y muertos (los difuntos); de forma que, como quería Quevedo , se parezca a una conversación presente. El tema más habitual de la conversación suele ser el tiempo, ese 'Zeit' heiddegeriano que cobra en las manos de Garrido agudeza insólita por haberse visto deconstruido, esto es desmenuzado en consecuencias vitales de este héroe sin atributos. Lo mejor es el tono conseguido que permite la comunicación de vivos (los lectores) y muertos (los difuntos)Es un héroe de veintiséis años, tan precario quizá como los propios lectores, y no duda en transmitir un mundo formado en consolas en juegos de internet, en películas, series y canciones de su generación. Está ' El señor de los anillos' y está 'La guerra de las galaxias', apenas algo de Harry Potter y mucho del inevitable Holden Caulfield de 'El guardián entre el centeno'. Garrido proporciona la gran verdad de que la imaginación que ha nutrido las ficciones de la que llamamos baja cultura se uniforme con las de la alta. Valen igual los juegos de la consola que Tolkien ; no es menor una vivencia que otra y a menudo se transita entre ellas. De esa forma es una novela generacional, pero que sabe ir a explorar una herencia (la que va de Emerson al 'Zibaldone' de Leopardi) que la excede, y no la anula: le proporciona el sustrato de su supervivencia. Obviamente la novela es reflexiva, puesto que las fuentes con las que dialoga son textos diarísticos que van a pautar hondas reflexiones. Para muchos de sus lectores, ojalá los tenga a millares, este tapiz que va desde la Biblia a los estoicos, desde escritores americanos o rusos a españoles, servirá para la experiencia de un pensamiento nervioso , incapaz de ser reducido a tópico. Muestra ese lugar inexplicable, de asociaciones insólitas que ninguna inteligencia artificial sería capaz de prever o reproducir. Es un lugar precisamente poético. Desde hace meses, puesto que la IA es el tema de nuestro tiempo, vengo pensando sobre cada novela que leo si podría haber sido escrita por la IA. La de Garrido no. Dibuja ese lugar de la sorpresa y la ironía, aquellos recovecos imprevisibles que funcionan como primavera de nuestro contento.

Diego Garrido nació en 1997, fecha que figura como subtítulo de una novela que adopta la forma de un diario escrito entre el 2 de junio y el 27 de agosto de 2023. Tenía el autor y protagonista del diario veintiséis años.

La primera sorpresa ... que el lector obtiene es la sorprendente madurez de un narrador que maneja a la largo de las distintas entradas todos los registros posibles, entre ellos el de un humor inteligente, capaz de ir del sarcasmo a la ironía y sobre todo un humor que se aplica a sí mismo en primer término. Se ríe del ensimismamiento ególatra del escritor en Corte, es decir el oficio de quien piensa que puede hacer algo importante.

Consigue un libro importante, pero como quien no quiere la cosa, es decir, con un tono de lúcido escepticismo. Hay un momento en que advierte que todo escritor (y todo poeta, que es género en el que todo escritor es más radical) se engaña pensando que lo que escribe importa a alguien más que a él mismo. Quien lee lo hace pensando también en sí mismo, no hay que engañarse.

La espuma de los días de ese verano trae anotaciones familiares, amorosas (el desengaño de haber sido abandonado por Patricia, su novia, que muere poco después) y evocación de su gato Lucky, también muerto tras catorce años de unión. Menudencias que sin embargo conforman ese magma que llamamos vida. Pareciendo distinta y exclusiva es de todos por ser eso, vulgar cotidianidad.

Manuel Jabois, enajenación, familia y secretos

Pero junto a los avatares pequeños de habitación propia está que el narrador es lector. Nada sería este libro sin ser un comentario a lecturas de quien siendo traductor de Joyce, ha descubierto luego a Giacomo Leopardi, que junto a Ralph W. Emerson y Josep Pla, configuran el trío de escritores que le suministran el mayor número de reflexiones.

Hay muchos más, Clarice Lispector, Quevedo, Borges o bien el crítico humanista Carlyle, corresponsal de Emerson. Breves píldoras de citas comentadas. Son de enorme sagacidad en su origen, pero lo sorprendente es que la glosa que Garrido desarrolla en torno a ellas, apenas una página o dos para cada una, no solo no desmerecen, sin que acrecientan su eficacia comunicativa, muchas veces por haber sido capaz de ofrecerlas con aparente desapego o ironía.

Lo mejor es el tono conseguido que, alejado de la grandilocuencia, permite la comunicación de vivos (los lectores) y muertos (los difuntos); de forma que, como quería Quevedo, se parezca a una conversación presente. El tema más habitual de la conversación suele ser el tiempo, ese 'Zeit' heiddegeriano que cobra en las manos de Garrido agudeza insólita por haberse visto deconstruido, esto es desmenuzado en consecuencias vitales de este héroe sin atributos.

Lo mejor es el tono conseguido que permite la comunicación de vivos (los lectores) y muertos (los difuntos)

Es un héroe de veintiséis años, tan precario quizá como los propios lectores, y no duda en transmitir un mundo formado en consolas en juegos de internet, en películas, series y canciones de su generación. Está 'El señor de los anillos' y está 'La guerra de las galaxias', apenas algo de Harry Potter y mucho del inevitable Holden Caulfield de 'El guardián entre el centeno'. Garrido proporciona la gran verdad de que la imaginación que ha nutrido las ficciones de la que llamamos baja cultura se uniforme con las de la alta.

Valen igual los juegos de la consola que Tolkien; no es menor una vivencia que otra y a menudo se transita entre ellas. De esa forma es una novela generacional, pero que sabe ir a explorar una herencia (la que va de Emerson al 'Zibaldone' de Leopardi) que la excede, y no la anula: le proporciona el sustrato de su supervivencia. Obviamente la novela es reflexiva, puesto que las fuentes con las que dialoga son textos diarísticos que van a pautar hondas reflexiones.

Para muchos de sus lectores, ojalá los tenga a millares, este tapiz que va desde la Biblia a los estoicos, desde escritores americanos o rusos a españoles, servirá para la experiencia de un pensamiento nervioso, incapaz de ser reducido a tópico. Muestra ese lugar inexplicable, de asociaciones insólitas que ninguna inteligencia artificial sería capaz de prever o reproducir. Es un lugar precisamente poético. Desde hace meses, puesto que la IA es el tema de nuestro tiempo, vengo pensando sobre cada novela que leo si podría haber sido escrita por la IA. La de Garrido no. Dibuja ese lugar de la sorpresa y la ironía, aquellos recovecos imprevisibles que funcionan como primavera de nuestro contento.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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