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Arrow“La idea de que Betelgeuse tuviera un compañero no detectado ha ido ganando popularidad en los últimos años, pero sin evidencia directa, era una teoría no probada. Con esta nueva evidencia directa, Betelgeuse nos da un asiento en primera fila para ver cómo cambia una estrella gigante con el tiempo”, agregó Dupree en un comunicado de prensa.
En cualquier caso, Betelgeuse probablemente termine explotando. Posee todas las características necesarias para convertirse en una supernova de tipo II: es supermasiva y, según las observaciones, ya consumió casi todo su combustible. El hallazgo de su compañera aporta información clave sobre la evolución de las estrellas en su fase final y respalda que la explosión ocurra pronto en términos cósmicos. También permitirá comprender mejor a otras gigantes rojas visibles.
Betelgeuse se encuentra a 650 años luz de la Tierra. En comparación, el radio seguro ante una supernova se sitúa en unos 30 años luz. Incluso si la estrella explotara “mañana”, veríamos el evento dentro de seis siglos y no representaría ningún riesgo para el planeta. También es posible que ya lo haya hecho, piensan los científicos. La confirmación de Siwarha no solo resuelve un misterio, sino que abre una ventana privilegiada para estudiar cómo envejecen las estrellas más masivas.