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Donna Leon, bajo la mirada de Brunetti

Donna Leon, bajo la mirada de Brunetti
Artículo Completo 909 palabras
Intensa y absolutamente absorbente. Así valoró 'The Observer' la que, a mi juicio, es la mejor novela de Donna Leon , 'Un mar de problemas'. La escritora estadounidense, nacida en New Jersey en 1942, se ha hecho mundialmente famosa por la serie que protagoniza el comisario Guido Brunetti. La primera de ellas, 'Muerte en la Fenice', apareció en 1992. Desde entonces, ha sumado otros 32 títulos.No he leído todas sus entregas, pero sí la gran mayoría. 'Un mar de problemas', publicada en 2001, es no sólo una novela con una trama sólidamente construida, sino que, además y por encima de todo, es una elegía sobre una Venecia que lucha por sobrevivir a la contaminación y la sobreexplotación de sus recursos.Noticia relacionada No No Venecia se ahoga en un mar de turistas «que no gastan» Ángel Gómez FuentesTodas sus ficciones se desarrollan en la ciudad adriática, en la que Brunetti es comisario. No en vano Donna Leon se instaló en Venecia en 1981, donde ha echado raíces y vive de forma anónima . Sus libros están escritos en inglés y se han traducido a más de 20 idiomas. Pero ella se ha negado a consentir su traducción al italiano para preservar su intimidad. La paradoja es que se trata de una autora reconocida en muchos países europeos e ignorada en Italia.'Un mar de problemas' comienza cuando aparecen los cadáveres de dos pescadores en Pellestrina, un islote arenoso cercano a Venecia. Han sido asesinados brutalmente, pero la pequeña población del lugar se niega a colaborar con Brunetti, encargado de la investigación. Una de sus colaboradoras, la señorita Elettra, se ofrece a pasar de incógnito unos días de vacaciones en Pellestrina, donde tiene familia, para intentar averiguar algo sobre el crimen.Es obvio que Donna Leon recurre al comisario para diseccionar los entresijos de la ciudad en la que vive desde hace 45 añosLa indagación policial no avanza, el silencio se hace cada día más espeso y Brunetti se siente desalentado. Pero aparece un tercer cadáver , el de una mujer que ha sido prostituta y que conoce los secretos de la isla. Las sospechas se centran en una vendetta personal contra las dos víctimas en un entorno donde se practica la pesca prohibida. Los habitantes de Pellestrina no quieren que la Policía indague porque todos viven de un negocio ilegal.La novela va avanzando hasta un final virtuoso en medio de una tormenta que arrasa la laguna de Venecia y pone en peligro la vida de los pescadores. A lo largo de la narración, Donna Leon reconstruye las costumbres, la mentalidad y los rincones de las islas que rodean la bellísima y decadente urbe adriática, una ciudad que se hunde literalmente no en la laguna, sino en los vicios heredados del pasado. Corrupción y arribismoBrunetti es un comisario íntegro y austero, sin más aspiraciones que hacer bien su trabajo. Está casado felizmente con Paola, una condesa de rancio abolengo veneciano que enseña literatura inglesa en la universidad. Tienen dos hijos, viven en una casa confortable y aman los buenos vinos y la gastronomía. Donna Leon les presenta como una familia casi perfecta frente a la corrupción y el arribismo que dominan en los círculos de poder de la ciudad. El jefe de Brunetti se llama Patta, un personaje incompetente y ambicioso, que obstaculiza sus investigaciones y cuyo único objetivo es ascender a un alto cargo en Roma.Brunetti no tiene especiales dotes para su oficio ni presenta un perfil heroico. Pero le sobra sentido común y empatía con sus subordinados. Es su gran capacidad para trabajar en equipo lo que le ayuda a desentrañar los difíciles casos que le encargan. Y, sobre todo, conoce perfectamente la mentalidad de los venecianos.Es obvio que Donna Leon recurre al comisario para diseccionar los entresijos de la ciudad en la que vive desde hace 45 años. Estudió en Sienna y en Perusa y luego encontró trabajo de traductora en Roma. También se ganó la vida como profesora. Viajera impenitente en los años 70 , decidió instalarse para siempre en Venecia, deslumbrada por su historia y su belleza.Donna Leon leyó a Henry James, Jane Austen y Charles Dickens, autores que son una referencia permanente en sus novelas, siempre entretenidas y ensambladas con maestría. Sólo se me ocurre el calificativo de «honesta» para definir una obra que ha hecho las delicias de los aficionados al género.

Intensa y absolutamente absorbente. Así valoró 'The Observer' la que, a mi juicio, es la mejor novela de Donna Leon, 'Un mar de problemas'. La escritora estadounidense, nacida en New Jersey en 1942, se ha hecho mundialmente famosa por la serie que protagoniza el ... comisario Guido Brunetti. La primera de ellas, 'Muerte en la Fenice', apareció en 1992. Desde entonces, ha sumado otros 32 títulos.

No he leído todas sus entregas, pero sí la gran mayoría. 'Un mar de problemas', publicada en 2001, es no sólo una novela con una trama sólidamente construida, sino que, además y por encima de todo, es una elegía sobre una Venecia que lucha por sobrevivir a la contaminación y la sobreexplotación de sus recursos.

Venecia se ahoga en un mar de turistas «que no gastan»

Todas sus ficciones se desarrollan en la ciudad adriática, en la que Brunetti es comisario. No en vano Donna Leon se instaló en Venecia en 1981, donde ha echado raíces y vive de forma anónima. Sus libros están escritos en inglés y se han traducido a más de 20 idiomas. Pero ella se ha negado a consentir su traducción al italiano para preservar su intimidad. La paradoja es que se trata de una autora reconocida en muchos países europeos e ignorada en Italia.

'Un mar de problemas' comienza cuando aparecen los cadáveres de dos pescadores en Pellestrina, un islote arenoso cercano a Venecia. Han sido asesinados brutalmente, pero la pequeña población del lugar se niega a colaborar con Brunetti, encargado de la investigación. Una de sus colaboradoras, la señorita Elettra, se ofrece a pasar de incógnito unos días de vacaciones en Pellestrina, donde tiene familia, para intentar averiguar algo sobre el crimen.

Es obvio que Donna Leon recurre al comisario para diseccionar los entresijos de la ciudad en la que vive desde hace 45 años

La indagación policial no avanza, el silencio se hace cada día más espeso y Brunetti se siente desalentado. Pero aparece un tercer cadáver, el de una mujer que ha sido prostituta y que conoce los secretos de la isla. Las sospechas se centran en una vendetta personal contra las dos víctimas en un entorno donde se practica la pesca prohibida. Los habitantes de Pellestrina no quieren que la Policía indague porque todos viven de un negocio ilegal.

La novela va avanzando hasta un final virtuoso en medio de una tormenta que arrasa la laguna de Venecia y pone en peligro la vida de los pescadores. A lo largo de la narración, Donna Leon reconstruye las costumbres, la mentalidad y los rincones de las islas que rodean la bellísima y decadente urbe adriática, una ciudad que se hunde literalmente no en la laguna, sino en los vicios heredados del pasado.

Brunetti es un comisario íntegro y austero, sin más aspiraciones que hacer bien su trabajo. Está casado felizmente con Paola, una condesa de rancio abolengo veneciano que enseña literatura inglesa en la universidad. Tienen dos hijos, viven en una casa confortable y aman los buenos vinos y la gastronomía. Donna Leon les presenta como una familia casi perfecta frente a la corrupción y el arribismo que dominan en los círculos de poder de la ciudad. El jefe de Brunetti se llama Patta, un personaje incompetente y ambicioso, que obstaculiza sus investigaciones y cuyo único objetivo es ascender a un alto cargo en Roma.

Brunetti no tiene especiales dotes para su oficio ni presenta un perfil heroico. Pero le sobra sentido común y empatía con sus subordinados. Es su gran capacidad para trabajar en equipo lo que le ayuda a desentrañar los difíciles casos que le encargan. Y, sobre todo, conoce perfectamente la mentalidad de los venecianos.

Es obvio que Donna Leon recurre al comisario para diseccionar los entresijos de la ciudad en la que vive desde hace 45 años. Estudió en Sienna y en Perusa y luego encontró trabajo de traductora en Roma. También se ganó la vida como profesora. Viajera impenitente en los años 70, decidió instalarse para siempre en Venecia, deslumbrada por su historia y su belleza.

Donna Leon leyó a Henry James, Jane Austen y Charles Dickens, autores que son una referencia permanente en sus novelas, siempre entretenidas y ensambladas con maestría. Sólo se me ocurre el calificativo de «honesta» para definir una obra que ha hecho las delicias de los aficionados al género.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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