Entender cómo giran las estrellas puede parecer un detalle técnico, pero en realidad es una pieza central para comprender su evolución. Durante 45 años, los modelos teóricos sostuvieron que las estrellas similares al Sol acabarían cambiando su forma de rotar a medida que envejecían. La idea era que, al perder velocidad con el paso de miles de millones de años, el patrón de giro se invertiría y los polos pasarían a rotar más rápido que el ecuador. Ahora, una nueva investigación de la Universidad de Nagoya sugiere que esa predicción podría no cumplirse.
Los hallazgos. El trabajo, publicado en Nature Astronomy, apunta a que las estrellas de tipo solar podrían mantener durante toda su vida el mismo patrón de rotación que observamos en el Sol actual. Es decir, el ecuador seguiría girando más rápido que las regiones polares incluso cuando la estrella se vuelve más lenta con la edad. Las simulaciones realizadas por el equipo indican que los campos magnéticos desempeñan un papel decisivo y podrían impedir ese cambio de régimen que durante décadas se dio por hecho en los modelos teóricos.
Cómo gira realmente una estrella como el Sol. A diferencia de la Tierra, que rota como un cuerpo sólido, el Sol está formado por plasma extremadamente caliente. Eso hace que distintas regiones giren a velocidades diferentes. En el caso del Sol, el ecuador completa una vuelta aproximadamente cada 25 días, mientras que las regiones cercanas a los polos tardan alrededor de 35 días. Este fenómeno se conoce como rotación diferencial de tipo solar.
Durante décadas, las simulaciones teóricas predijeron que ese patrón no sería permanente. A medida que las estrellas envejecen y su rotación global se ralentiza con el paso de miles de millones de años, los flujos de plasma en su interior deberían reorganizarse. Las predicciones señalan que llegaría un momento en el que el comportamiento se invertiría: el ecuador giraría más despacio y los polos pasarían a rotar más rápido, un régimen que los investigadores denominaron rotación diferencial anti-solar.
El papel inesperado del magnetismo. Las nuevas simulaciones sugieren que el escenario previsto por los modelos teóricos durante décadas podría no llegar a producirse. Según los resultados del estudio, las estrellas similares al Sol mantendrían el mismo tipo de rotación diferencial durante toda su vida. Aunque la estrella se vuelva más lenta con la edad, el ecuador seguiría girando más rápido que los polos, en lugar de invertirse el patrón como se había propuesto en simulaciones anteriores.
Un supercomputador en escena. Para llegar a esa conclusión, el equipo recurrió a Fugaku, el supercomputador más potente de Japón, instalado en el centro de investigación RIKEN, en Kobe, y operativo para uso compartido desde marzo de 2021. Con su ayuda, los investigadores realizaron una simulación extremadamente detallada del interior de estrellas de tipo solar. Cada estrella simulada se dividió en unos 5.400 millones de puntos de cálculo, una resolución muy superior a la utilizada en trabajos anteriores.
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Ese nivel de detalle resulta importante porque las simulaciones previas trabajaban con resoluciones mucho más bajas. En esas condiciones, los campos magnéticos tendían a desaparecer artificialmente dentro del modelo, lo que llevaba a subestimar su influencia en la dinámica interna de la estrella. En la nueva simulación, en cambio, los campos magnéticos se mantuvieron estables y mostraron un efecto claro: ayudan a impedir la inversión del patrón de rotación.
Las implicaciones. Comprender con mayor precisión cómo rotan las estrellas similares al Sol es clave para interpretar su actividad magnética a lo largo del tiempo. Ese aspecto está relacionado con fenómenos bien conocidos en nuestro propio astro, como el ciclo solar de aproximadamente 11 años que regula la aparición de manchas solares y episodios de actividad magnética. Una mejor comprensión de estos procesos también podría ayudar a mejorar los modelos de evolución estelar utilizados por los astrónomos para estudiar estrellas lejanas.
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La noticia
Durante 45 años creímos entender cómo giran las estrellas como nuestro Sol. Un superordenador japonés acaba de ponerlo en duda
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
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Durante 45 años creímos entender cómo giran las estrellas como nuestro Sol. Un superordenador japonés acaba de ponerlo en duda
Un estudio sugiere que las estrellas como el Sol podrían no invertir su patrón de rotación al envejecer
Simulaciones de alta resolución apuntan al magnetismo como la clave que faltaba en los modelos
Entender cómo giran las estrellas puede parecer un detalle técnico, pero en realidad es una pieza central para comprender su evolución. Durante 45 años, los modelos teóricos sostuvieron que las estrellas similares al Sol acabarían cambiando su forma de rotar a medida que envejecían. La idea era que, al perder velocidad con el paso de miles de millones de años, el patrón de giro se invertiría y los polos pasarían a rotar más rápido que el ecuador. Ahora, una nueva investigación de la Universidad de Nagoya sugiere que esa predicción podría no cumplirse.
Los hallazgos. El trabajo, publicado en Nature Astronomy, apunta a que las estrellas de tipo solar podrían mantener durante toda su vida el mismo patrón de rotación que observamos en el Sol actual. Es decir, el ecuador seguiría girando más rápido que las regiones polares incluso cuando la estrella se vuelve más lenta con la edad. Las simulaciones realizadas por el equipo indican que los campos magnéticos desempeñan un papel decisivo y podrían impedir ese cambio de régimen que durante décadas se dio por hecho en los modelos teóricos.
Cómo gira realmente una estrella como el Sol. A diferencia de la Tierra, que rota como un cuerpo sólido, el Sol está formado por plasma extremadamente caliente. Eso hace que distintas regiones giren a velocidades diferentes. En el caso del Sol, el ecuador completa una vuelta aproximadamente cada 25 días, mientras que las regiones cercanas a los polos tardan alrededor de 35 días. Este fenómeno se conoce como rotación diferencial de tipo solar.
Durante décadas, las simulaciones teóricas predijeron que ese patrón no sería permanente. A medida que las estrellas envejecen y su rotación global se ralentiza con el paso de miles de millones de años, los flujos de plasma en su interior deberían reorganizarse. Las predicciones señalan que llegaría un momento en el que el comportamiento se invertiría: el ecuador giraría más despacio y los polos pasarían a rotar más rápido, un régimen que los investigadores denominaron rotación diferencial anti-solar.
El papel inesperado del magnetismo. Las nuevas simulaciones sugieren que el escenario previsto por los modelos teóricos durante décadas podría no llegar a producirse. Según los resultados del estudio, las estrellas similares al Sol mantendrían el mismo tipo de rotación diferencial durante toda su vida. Aunque la estrella se vuelva más lenta con la edad, el ecuador seguiría girando más rápido que los polos, en lugar de invertirse el patrón como se había propuesto en simulaciones anteriores.
Un supercomputador en escena. Para llegar a esa conclusión, el equipo recurrió a Fugaku, el supercomputador más potente de Japón, instalado en el centro de investigación RIKEN, en Kobe, y operativo para uso compartido desde marzo de 2021. Con su ayuda, los investigadores realizaron una simulación extremadamente detallada del interior de estrellas de tipo solar. Cada estrella simulada se dividió en unos 5.400 millones de puntos de cálculo, una resolución muy superior a la utilizada en trabajos anteriores.
Ese nivel de detalle resulta importante porque las simulaciones previas trabajaban con resoluciones mucho más bajas. En esas condiciones, los campos magnéticos tendían a desaparecer artificialmente dentro del modelo, lo que llevaba a subestimar su influencia en la dinámica interna de la estrella. En la nueva simulación, en cambio, los campos magnéticos se mantuvieron estables y mostraron un efecto claro: ayudan a impedir la inversión del patrón de rotación.
Las implicaciones. Comprender con mayor precisión cómo rotan las estrellas similares al Sol es clave para interpretar su actividad magnética a lo largo del tiempo. Ese aspecto está relacionado con fenómenos bien conocidos en nuestro propio astro, como el ciclo solar de aproximadamente 11 años que regula la aparición de manchas solares y episodios de actividad magnética. Una mejor comprensión de estos procesos también podría ayudar a mejorar los modelos de evolución estelar utilizados por los astrónomos para estudiar estrellas lejanas.