El registro sonoro se ha hecho viral a través de las redes; lo ocurrido ha dado lugar a la reorganización de las clases para «evitar el contacto directo» entre la docente y los estudiantes
Regala esta noticia Añádenos en Google Delegación de Educación de la Junta en Málaga. (SUR) 25/09/2026 Actualizado a las 15:05h.La Delegación Territorial de Educación en Málaga ha dado orden de reorganizar las clases en un instituto de la provincia, es decir ha decretado el ... cambio de profesores y alumnos en algunas aulas, para «evitar el contacto directo» de una profesora con un grupo de estudiantes. Del mismo modo, esta docente es objeto de una investigación.
Sin consentimiento
El diálogo es recogido sin que ella lo sepa, aparentemente, y, además, sin consentimiento de la protagonista, difundido a través de las redes sociales. La charla es previa al comienzo de la actividad escolar, de ahí el cambio en los grupos del centro, y hay dos versiones sobre quien enciende la grabadora, o bien la hija de la educadora o bien una amiga de esta.
En cualquier caso, una vez que ha transcedido, la Administración educativa en Málaga explica que, sin perjuicio de que pudiera acabar teniendo conocimiento de alguna denuncia presentada contra la profesora, ya ha dado instrucciones al servicio de Inspección Educativa para que ponga en marcha los trámites correspondientes para determinar si la conducta pudiera «representar alguna responsabilidad disciplinaria», tal y como confirman desde la Delegación.
Los comentarios, en su inmensa mayoría, no son positivos, con alusiones como «coñazo», «capullo asqueroso» y «gilipollas»
La Inspección Educativa será la responsable de determinar si la conducta pudiera «representar alguna responsabilidad disciplinaria»
En la grabación se alude al número de estudiantes, 28, y muchos son citados con sus nombres y apellidos concretos. Sobre algunos, la docente, pregunta por su comportamiento y forma de ser. Con respecto a otros, la mayor parte, es ella directamente la que emite sus propios juicios de valor, algunos reforzados por su interlocutora.
Los comentarios, en su inmensa mayoría, no son positivos, con alusiones como «coñazo», «capullo asqueroso» y «gilipollas». En una de estas frases, además, se habla de un trastorno que se atribuye a un estudiante.