El secretario de la Fuerza Aérea, Tony Meink, asegura que pueden repeler «acciones hostiles» mientras Rusia y China rechazan que el entorno exterior se convierta en un «campo de batalla»
Regala esta noticia Añádenos en Google Lanzamiento de un cohete comercial para poner en órbita un satélite. (AFP)M. P.
15/09/2026 a las 15:52h.Estados Unidos ha reconocido por primera vez que tiene armas en el espacio. En una declaración absolutamente inusual, el secretario de la Fuerza Aérea, Tony ... Meink, reveló este lunes que su país «ahora cuenta con armas de control espacial en órbita capaces de defender a la fuerza conjunta contra acciones hostiles de adversarios». La reacción de China y Rusia ha sido inmediata. El Kremlin ha reclamado este martes que el espacio «esté libre de armas» mientras Pekín ha exigido a Washington que no expanda su despliegue militar al entorno exterior con el fin de mantener la «estabilidad estratégica global».
Meink no aportó detalles de este misterioro arma que parece orbitar ya sobre el planeta, salvo que es «importante desde una perspectiva de disuasión». Eso sí, Meink recurrió al argumentario clásico de la Administración Trump para proceder a fondo en esta carrera por el dominio militar del espacio: «Debemos aumentar nuestro poder de combate e innovar más rápido que cualquier otro, de manera asequible», señaló.
Si el espacio exterior más inmediato se ha tenido desde la Guerra Fría como un elemento científico de primer orden para el desarrollo de la Humanidad, también lo ha sido como principal amenaza para su extinción. El secretario de la Fuerza Aéres incidió en este punto al explicar que es un entorno importante para garantizar la seguridad militar y económica de EE UU y que, por tanto, este país debe afianzar la posibilidad de «operar libremente» en él, según explica 'Financial Times'' en un informe periodístico que ha tenido una amplia repercusión internacional.
A la asociación le comunicó que ya existe «equipo listo para el vuelo» dentro del proyecto de la Casa Blanca de construir un escudo antimisiles que proteja Estados Unidos. En un reflejo de la 'Cúpula de hierro' israelí, la 'Cúpula dorada' contendrá interceptores en órbita para detener misiles espaciales enemigos. La infraestructura que impulsa la Administración de Trump responde a la inquietud cada vez mayor por las nuevas generaciones de proyectiles balísticos intercontinales que fabrican Rusia y China, cuyas capacidades de combate nada tienen que ver con la Guerra Fría ni con la tecnología de hace siquiera quince años.
Nada de esto es de hoy. La idea de tomar el control más allá de la Tierra surge desde el lanzamiento del Sputnik en 1957. La lógica era la de la Guerra Fría. Si Rusia es capaz de mandar un satélite al espacio, lo mismo puede hacer con un artilugio destructivo. La psicosis llegó a tal extremo que una década más tarde las principales potencias firmaron el Tratado del Espacio Ultraterrestre, que prohíbe la fabricación de armas de destrucción masiva en órbita.
Sin embargo, se da por hecho que EE UU, Rusia, China y también la India han continuado desarrollado proyectos en este sentido, que cobran mucha mayor verosimilitud con el desarrollo de las nuevas tecnologías, la Inteligencia Artificial y la proliferación de agencias de investigación aeroespacial. Ahora lo que se debate, según sugiere el 'Financial Times', no es tanto discernir cómo se lleva un arsenal a las estrellas, sino qué debe incorporar el armero.
Estados Unidos no es proclive, al parecer, a la destrucción de satélites y naves en vuelo debido a la enorme cantidad de basura especial que generaría, la suficiente para entorpecer la investigación y los vuelos civiles. Pero quizá desde allí arriba se pueden destruir instalaciones satelitales y de datos en suelo terrestre o crear las interferencias necesarias en sistemas de defensa o ataque.
La oposición acérrima de Rusia y China no inquieta a EE UU. El Pentágono y la Casa Blanca son conscientes de que los dos países están entregados a la misma carrera por el desarrollo de capacidades aeroespaciales, pese a lo que este martes dicen sus portavoces. «Creemos que el espacio debe estar libre de cualquier arma», ha dicho Dmitri Peskov, quien ha añadido que el consenso mundial apunta a la «completa desmilitarización del espacio». Pekín también ha criticado una posible «militarización del espacio sideral, convirtiéndolo en un campo de batalla»
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