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EE. UU. quiere vetar el coche chino, pero su proyecto también podría atrapar a Mercedes, Volvo, Aston Martin y Lotus

EE. UU. quiere vetar el coche chino, pero su proyecto también podría atrapar a Mercedes, Volvo, Aston Martin y Lotus
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Veto a China en Estados Unidos que afecta a marcas europeas El proyecto que busca cerrar definitivamente el mercado estadounidense a los coches chinos fija un límite del 15 % de propiedad procedente de China. El problema es que ese umbral también alcanza a grandes fabricantes europeos, poniéndolos en una situación grave. Estados Unidos lleva tiempo endureciendo las barreras contra el automóvil chino, pero el último proyecto que avanza en Washington ha abierto un problema inesperado. Su redacción no solo puede afectar a fabricantes de China, sino también a algunas marcas europeas con importantes accionistas procedentes del gigante asiático. La situación resulta todavía más llamativa después de que Donald Trump haya abierto la puerta a que las marcas chinas fabriquen y vendan coches en Estados Unidos si cumplen determinadas condiciones. Mientras la Casa Blanca deja esa posibilidad sobre la mesa, el Congreso trabaja en una legislación que podría complicar las cosas incluso a Mercedes-Benz, Volvo, Aston Martin y Lotus. El límite del 15 % pone a Mercedes en el foco El Connected Vehicle Security Act of 2026, identificado como S.4429, superó en julio el Comité de Comercio del Senado estadounidense. Su objetivo es endurecer las restricciones sobre vehículos conectados y tecnologías vinculadas a China y otros países considerados adversarios por Estados Unidos. La clave está en cómo define a las empresas que pueden quedar afectadas. El proyecto contempla un límite superior al 15 % de propiedad o control procedente de entidades chinas en determinadas compañías relacionadas con la fabricación de vehículos. Mercedes-Benz es una de las marcas afectadasAquí aparece Mercedes-Benz. La marca alemana no está controlada por una empresa china, pero dos de sus mayores accionistas sí proceden del país asiático. BAIC Group posee el 9,98 % de Mercedes-Benz Group, mientras que Li Shufu, fundador de Geely, controla otro 9,69 % mediante Tenaciou3 Prospect Investment Limited. Sumadas, ambas participaciones rondan el 20 %, claramente por encima de ese umbral del 15 %. Es precisamente uno de los efectos no deseados que ha provocado dudas alrededor del proyecto. Bernie Moreno, senador republicano y uno de sus impulsores junto a la demócrata Elissa Slotkin, ha reconocido que la intención no es impedir que Mercedes venda vehículos en Estados Unidos. También ha confirmado que se están negociando cambios o soluciones que eviten semejante resultado. Volvo, Aston Martin y Lotus tienen todavía más vínculos con China Mercedes no es el único fabricante europeo que aparece en esta complicada situación. El peso de China es mucho mayor en Volvo Cars, controlada mayoritariamente por Geely. No es precisamente una relación nueva. Geely compró Volvo a Ford en 2010 y desde entonces el grupo chino ha construido alrededor de ella una importante estructura automovilística internacional. De hecho, Geely quiere aprovechar las fábricas europeas de Volvo y otros fabricantes para seguir creciendo en Europa. Otra marca que se puede sufrir por el veto es VolvoBernie Moreno ha confirmado que también existen conversaciones para resolver el caso de Volvo. La redacción actual podría alcanzar igualmente a Aston Martin, donde Geely posee aproximadamente un 17 %, y a Lotus, controlada mayoritariamente por el grupo chino. Reuters identifica expresamente a las cuatro compañías entre las potencialmente afectadas por el proyecto. La presencia de Geely en Aston Martin es especialmente curiosa. El gigante asiático es uno de sus accionistas importantes, aunque eso no ha impedido que ambas compañías hayan terminado enfrentadas en los tribunales. Recientemente, Aston Martin perdió el primer asalto de su disputa contra Geely por el logotipo de LEVC. Todavía no es una prohibición aprobada Todo esto tiene un matiz fundamental: Mercedes-Benz, Volvo, Aston Martin y Lotus no están actualmente prohibidas en Estados Unidos por esta legislación. El proyecto tiene un respaldo político considerable, pero todavía debe completar su recorrido legislativo. A finales de septiembre contaba con el apoyo de 51 senadores y la versión equivalente de la Cámara de Representantes superaba los cien copatrocinadores. El intento de acelerar su tramitación encontró además la oposición del senador republicano Rand Paul, precisamente por el posible efecto sobre Mercedes. Aston Martin no se libra del veto de Estados UnidosEstados Unidos ya mantiene fuertes restricciones contra el automóvil chino, incluidos aranceles superiores al 100 % para determinados vehículos eléctricos y limitaciones relacionadas con el software y los sistemas conectados. El nuevo proyecto busca convertir parte de esas barreras en una protección legislativa más permanente. La cuestión ahora es cómo quedará redactado definitivamente. Los propios impulsores están negociando cambios para impedir que una normativa dirigida principalmente contra los fabricantes chinos termine bloqueando también a marcas europeas. El caso demuestra hasta qué punto la industria mundial del automóvil está interconectada. Basta con fijar un determinado porcentaje de capital chino para que una barrera pensada para detener a BYD, Geely o cualquier otro fabricante del país termine alcanzando también a nombres tan europeos como Mercedes-Benz, Volvo, Aston Martin o Lotus.
EE. UU. quiere vetar el coche chino, pero su proyecto también podría atrapar a Mercedes, Volvo, Aston Martin y Lotus

El proyecto que busca cerrar definitivamente el mercado estadounidense a los coches chinos fija un límite del 15 % de propiedad procedente de China. El problema es que ese umbral también alcanza a grandes fabricantes europeos, poniéndolos en una situación grave.

Veto a China en Estados Unidos que afecta a marcas europeasManuel Naranjo[email protected]

Publicado: 30/09/2026 08:00

6 min. lectura

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Estados Unidos lleva tiempo endureciendo las barreras contra el automóvil chino, pero el último proyecto que avanza en Washington ha abierto un problema inesperado. Su redacción no solo puede afectar a fabricantes de China, sino también a algunas marcas europeas con importantes accionistas procedentes del gigante asiático.

La situación resulta todavía más llamativa después de que Donald Trump haya abierto la puerta a que las marcas chinas fabriquen y vendan coches en Estados Unidos si cumplen determinadas condiciones. Mientras la Casa Blanca deja esa posibilidad sobre la mesa, el Congreso trabaja en una legislación que podría complicar las cosas incluso a Mercedes-Benz, Volvo, Aston Martin y Lotus.

El límite del 15 % pone a Mercedes en el foco

El Connected Vehicle Security Act of 2026, identificado como S.4429, superó en julio el Comité de Comercio del Senado estadounidense. Su objetivo es endurecer las restricciones sobre vehículos conectados y tecnologías vinculadas a China y otros países considerados adversarios por Estados Unidos.

La clave está en cómo define a las empresas que pueden quedar afectadas. El proyecto contempla un límite superior al 15 % de propiedad o control procedente de entidades chinas en determinadas compañías relacionadas con la fabricación de vehículos.

Mercedes-Benz es una de las marcas afectadas

Aquí aparece Mercedes-Benz. La marca alemana no está controlada por una empresa china, pero dos de sus mayores accionistas sí proceden del país asiático. BAIC Group posee el 9,98 % de Mercedes-Benz Group, mientras que Li Shufu, fundador de Geely, controla otro 9,69 % mediante Tenaciou3 Prospect Investment Limited.

Sumadas, ambas participaciones rondan el 20 %, claramente por encima de ese umbral del 15 %. Es precisamente uno de los efectos no deseados que ha provocado dudas alrededor del proyecto.

Bernie Moreno, senador republicano y uno de sus impulsores junto a la demócrata Elissa Slotkin, ha reconocido que la intención no es impedir que Mercedes venda vehículos en Estados Unidos. También ha confirmado que se están negociando cambios o soluciones que eviten semejante resultado.

Volvo, Aston Martin y Lotus tienen todavía más vínculos con China

Mercedes no es el único fabricante europeo que aparece en esta complicada situación. El peso de China es mucho mayor en Volvo Cars, controlada mayoritariamente por Geely.

No es precisamente una relación nueva. Geely compró Volvo a Ford en 2010 y desde entonces el grupo chino ha construido alrededor de ella una importante estructura automovilística internacional. De hecho, Geely quiere aprovechar las fábricas europeas de Volvo y otros fabricantes para seguir creciendo en Europa.

Otra marca que se puede sufrir por el veto es Volvo

Bernie Moreno ha confirmado que también existen conversaciones para resolver el caso de Volvo. La redacción actual podría alcanzar igualmente a Aston Martin, donde Geely posee aproximadamente un 17 %, y a Lotus, controlada mayoritariamente por el grupo chino. Reuters identifica expresamente a las cuatro compañías entre las potencialmente afectadas por el proyecto.

La presencia de Geely en Aston Martin es especialmente curiosa. El gigante asiático es uno de sus accionistas importantes, aunque eso no ha impedido que ambas compañías hayan terminado enfrentadas en los tribunales. Recientemente, Aston Martin perdió el primer asalto de su disputa contra Geely por el logotipo de LEVC.

Todavía no es una prohibición aprobada

Todo esto tiene un matiz fundamental: Mercedes-Benz, Volvo, Aston Martin y Lotus no están actualmente prohibidas en Estados Unidos por esta legislación.

El proyecto tiene un respaldo político considerable, pero todavía debe completar su recorrido legislativo. A finales de septiembre contaba con el apoyo de 51 senadores y la versión equivalente de la Cámara de Representantes superaba los cien copatrocinadores. El intento de acelerar su tramitación encontró además la oposición del senador republicano Rand Paul, precisamente por el posible efecto sobre Mercedes.

Aston Martin no se libra del veto de Estados Unidos

Estados Unidos ya mantiene fuertes restricciones contra el automóvil chino, incluidos aranceles superiores al 100 % para determinados vehículos eléctricos y limitaciones relacionadas con el software y los sistemas conectados. El nuevo proyecto busca convertir parte de esas barreras en una protección legislativa más permanente.

La cuestión ahora es cómo quedará redactado definitivamente. Los propios impulsores están negociando cambios para impedir que una normativa dirigida principalmente contra los fabricantes chinos termine bloqueando también a marcas europeas.

El caso demuestra hasta qué punto la industria mundial del automóvil está interconectada. Basta con fijar un determinado porcentaje de capital chino para que una barrera pensada para detener a BYD, Geely o cualquier otro fabricante del país termine alcanzando también a nombres tan europeos como Mercedes-Benz, Volvo, Aston Martin o Lotus.

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