“Mantente fresco mientras calientas América Estados Unidos otra vez”. Con ese escueto mensaje, la Administración Trump ha declarado la guerra a la función Start & Stop que la mayoría de coches implementan desde hace unos años. Lo ha anunciado la Agencia de Protección Ambiental como una de las medidas para proteger el vehículo, agradar al consumidor y “arreglar una característica estúpida” que mata el coche poco a poco.
Por dónde empezamos.
El anuncio. Aquí lo tienes:
27 segundos de vídeo que dan para mandar un mensaje muy claro: el botón Start & Stop sobra en un coche potente, apaga tu aire acondicionado y es ‘woke’. También es curioso ver la cantidad de errores que hay en un vídeo de, apenas, 27 segundos. Y no nos referimos sólo al fallo de continuidad al colocar el coche rojo primero a la derecha y, después, a la izquierda.
En Xataka
Antivacunas, transgenofóbicos y negacionistas del cambio climático: lo que tienen en común (y lo que no)
“Universalmente odiado”. Más allá del vídeo, hay un comunicado en el que la EPA saca pecho por la decisión. En 2012, la propia EPA (bajo la Administración Obama), abogó por un sistema de recompensas y subvenciones para incentivar la adopción de los sistemas Start & Stop en los vehículos. El funcionamiento es “simple”: cuando un coche se detiene en el semáforo, el motor se apaga. Cuando está al ralentí, también, pero el sistema vuelve a ‘arrancar’ en cuanto queremos volver a emprender la marcha. La teoría dice que se reducen emisiones y consumo, pero Lee Zeldin, responsable de la EPA, no está de acuerdo.
“Mientras viajaba por los 50 estados el año pasado, innumerables estadounidenses me contaron que no sólo les disgustaba el sistema, sino que querían que fuera cosa del pasado. No sólo muchos lo encuentran molesto, sino que es algo que mata la batería y no tiene ningún beneficio para el medio ambiente. La elección del consumidor es una prioridad para la EPA de Trump, y estamos orgullosos de continuar repartiendo sentido común para el pueblo estadounidense”, afirma el administrador.
La importancia del lenguaje. Sean Duffy, Secretario del Departamento de Transporte, apunta que quitar los incentivos para que las marcas dejen de añadir la función hará “que los automóviles vuelvan a ser más asequibles al eliminar un estúpido requisito que es universalmente odiado”. El comunicado en su conjunto es muy interesante porque es complicado ver un documento oficial usando un lenguaje tan… apasionado.
Y demuestra la importancia del lenguaje para llegar justo a la población a la que quiere llegar. En apenas unos párrafos y en declaraciones externas en las que se habla de que “todo el mundo lo odia”, se lo ha bautizado como “interruptor Obama” (cuando está también en el resto del mundo) y se afirma que “mata la batería sin ningún beneficio significativo para el medio ambiente”, mandan un mensaje muy potente.
A veces hay una idea errónea de que estos sistemas son malos para el motor o el arranque, por lo que algunos conductores deshabilitan la funcionalidad” - Alex Knizek, director de desarrollo de pruebas de automóviles en Consumer Reports
Levantando una ceja. Pero por muy potente que resulte, no implica que sea cierto. El sistema no lo inventó Obama, sino que fue una respuesta a la crisis del petróleo de los años 80. Como otras muchas tecnologías, se aplicó en masa décadas más tarde, pero la idea es simple: si el motor se apaga cuando pueda apagarse, consumirá menos y emitirá menos CO₂. No lo decimos nosotros: lo dice… Estados Unidos. Bueno, el Departamento de Energía en un análisis.
En el estudio técnico, probaron cuatro vehículos con y sin Start & Stop en tres situaciones: ciclo urbano (FTP), ciclo agresivo (US06) y ciclo en Nueva York. El resultado fue que había mejoras de consumo de hasta un 7,27% en el ciclo FTP y de hasta un 26,4% en Nueva York, una ciudad en la que el 38% del trayecto lo pasas al ralentí (el motor sigue funcionando, contaminando y consumiendo). Canadá también midió mejoras en el consumo de entre el 4 y el 10% dependiendo de las condiciones.
En Motorpasión
No temas, el motor de arranque del sistema Start/Stop no se va romper: está diseñado para durar 50 años
O las dos. Aquí la lógica es aplastante: menos tiempo de motor funcionando, mayor ahorro de combustible y menores emisiones. Y aquí puedes estar pensando que es cierto que el sistema, a veces, es molesto, la batería sufre y el aire acondicionado deja de funcionar. Hay un asterisco en este asunto y todo depende de si el coche es de combustión, híbrido y hasta de cómo se ha conceptuado sistema.
En un coche de combustión, si se apaga el motor, se apaga el aire acondicionado. El ventilador sigue tirando aire y empujando aire fresco hasta que se acaba. En un semáforo es algo que apenas se nota. En un híbrido, lo más común es que el sistema de climatización esté regulado por el sistema eléctrico, por lo que no estaría ese problema (y el Prius del anuncio de más arriba es híbrido). La lógica nos dice que la batería sufre más al tener más trabajo y aumentar los ciclos, pero la industria y organizaciones de consumidores (como la estadounidense Consumer Reports) apuntan a sistemas eléctricos reforzados, precisamente, para aguantar la sobrecarga.
Y algo más importante: no hay evidencia sobre fallos masivos atribuidos a esta tecnología y los momentos en los que no se activa pueden ser porque, de forma consciente, el sistema está protegiendo una batería que puede estar a punto de morir o en malas condiciones.
Volantazo y “drill, baby, drill”. Pero da igual la evidencia porque Zeldin está orgulloso de haber firmado “la acción de desregulación más grande en la historia de Estados Unidos”. Es la continuación del volantazo en las políticas climáticas en las que la segunda presidencia de Trump se ha embarcado. Afirman que no hay evidencia científica de que el cambio climático ponga en peligro la salud o al medio ambiente y su batalla en los coches no es sólo contra el botón Start & Stop. También contra otras tecnologías como la reutilización del calor del motor para calentar el interior del coche, el uso de pintura reflectante para un mejor aislamiento pasivo o la investigación de carburantes más eficientes.
Dando cerrojazo a esto, y dejando de dar “créditos ambientales” a los fabricantes que adopten estas medidas, Estados Unidos continúa en esa senda de la negación climática. En esa política vemos estrategias como la del “drill, baby, drill” para potenciar las perforaciones buscando combustibles fósiles en lugar de seguir la senda renovable.
En Xataka
"El objetivo de los negacionistas del cambio climático no es ganar nada, es confundir a la gente": Laura Tenenbaum, ex-editora de la NASA y profesora
Afortunadamente… eso es en Estados Unidos y, pese al comunicado, no se está prohibiendo que los fabricantes instalen el Start & Stop. Sólo se está acabando con los incentivos para que lo hagan, lo que no implica que las marcas sigan implementando estas tecnologías en el resto del mundo. Porque EEUU puede detener esos incentivos, pero en otros países continúan las políticas que buscan reducir la huella de carbono y el cambio climático.
Imágenes | La Casa Blanca, Michael Lock
En Xataka | Sabíamos que el cambio climático había jugado un papel en la DANA de Valencia. Lo que no sabíamos era hasta qué punto
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La noticia
EEUU ha declarado la guerra al botón Start & Stop de los coches con un objetivo: calentar el planeta a gusto
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alejandro Alcolea
.
EEUU ha declarado la guerra al botón Start & Stop de los coches con un objetivo: calentar el planeta a gusto
Se estima que más del 60% de los coches nuevos de EEUU llegan con la función Start & Stop para ahorrar combustible y contaminar menos
La Administración Trump le ha declarado la guerra y ya no será necesario incluirlo para ganar "puntos climáticos"
“Mantente fresco mientras calientas América Estados Unidos otra vez”. Con ese escueto mensaje, la Administración Trump ha declarado la guerra a la función Start & Stop que la mayoría de coches implementan desde hace unos años. Lo ha anunciado la Agencia de Protección Ambiental como una de las medidas para proteger el vehículo, agradar al consumidor y “arreglar una característica estúpida” que mata el coche poco a poco.
Por dónde empezamos.
El anuncio. Aquí lo tienes:
27 segundos de vídeo que dan para mandar un mensaje muy claro: el botón Start & Stop sobra en un coche potente, apaga tu aire acondicionado y es ‘woke’. También es curioso ver la cantidad de errores que hay en un vídeo de, apenas, 27 segundos. Y no nos referimos sólo al fallo de continuidad al colocar el coche rojo primero a la derecha y, después, a la izquierda.
“Universalmente odiado”. Más allá del vídeo, hay un comunicado en el que la EPA saca pecho por la decisión. En 2012, la propia EPA (bajo la Administración Obama), abogó por un sistema de recompensas y subvenciones para incentivar la adopción de los sistemas Start & Stop en los vehículos. El funcionamiento es “simple”: cuando un coche se detiene en el semáforo, el motor se apaga. Cuando está al ralentí, también, pero el sistema vuelve a ‘arrancar’ en cuanto queremos volver a emprender la marcha. La teoría dice que se reducen emisiones y consumo, pero Lee Zeldin, responsable de la EPA, no está de acuerdo.
“Mientras viajaba por los 50 estados el año pasado, innumerables estadounidenses me contaron que no sólo les disgustaba el sistema, sino que querían que fuera cosa del pasado. No sólo muchos lo encuentran molesto, sino que es algo que mata la batería y no tiene ningún beneficio para el medio ambiente. La elección del consumidor es una prioridad para la EPA de Trump, y estamos orgullosos de continuar repartiendo sentido común para el pueblo estadounidense”, afirma el administrador.
La importancia del lenguaje. Sean Duffy, Secretario del Departamento de Transporte, apunta que quitar los incentivos para que las marcas dejen de añadir la función hará “que los automóviles vuelvan a ser más asequibles al eliminar un estúpido requisito que es universalmente odiado”. El comunicado en su conjunto es muy interesante porque es complicado ver un documento oficial usando un lenguaje tan… apasionado.
Y demuestra la importancia del lenguaje para llegar justo a la población a la que quiere llegar. En apenas unos párrafos y en declaraciones externas en las que se habla de que “todo el mundo lo odia”, se lo ha bautizado como “interruptor Obama” (cuando está también en el resto del mundo) y se afirma que “mata la batería sin ningún beneficio significativo para el medio ambiente”, mandan un mensaje muy potente.
A veces hay una idea errónea de que estos sistemas son malos para el motor o el arranque, por lo que algunos conductores deshabilitan la funcionalidad” - Alex Knizek, director de desarrollo de pruebas de automóviles en Consumer Reports
Levantando una ceja. Pero por muy potente que resulte, no implica que sea cierto. El sistema no lo inventó Obama, sino que fue una respuesta a la crisis del petróleo de los años 80. Como otras muchas tecnologías, se aplicó en masa décadas más tarde, pero la idea es simple: si el motor se apaga cuando pueda apagarse, consumirá menos y emitirá menos CO₂. No lo decimos nosotros: lo dice… Estados Unidos. Bueno, el Departamento de Energía en un análisis.
En el estudio técnico, probaron cuatro vehículos con y sin Start & Stop en tres situaciones: ciclo urbano (FTP), ciclo agresivo (US06) y ciclo en Nueva York. El resultado fue que había mejoras de consumo de hasta un 7,27% en el ciclo FTP y de hasta un 26,4% en Nueva York, una ciudad en la que el 38% del trayecto lo pasas al ralentí (el motor sigue funcionando, contaminando y consumiendo). Canadá también midió mejoras en el consumo de entre el 4 y el 10% dependiendo de las condiciones.
O las dos. Aquí la lógica es aplastante: menos tiempo de motor funcionando, mayor ahorro de combustible y menores emisiones. Y aquí puedes estar pensando que es cierto que el sistema, a veces, es molesto, la batería sufre y el aire acondicionado deja de funcionar. Hay un asterisco en este asunto y todo depende de si el coche es de combustión, híbrido y hasta de cómo se ha conceptuado sistema.
En un coche de combustión, si se apaga el motor, se apaga el aire acondicionado. El ventilador sigue tirando aire y empujando aire fresco hasta que se acaba. En un semáforo es algo que apenas se nota. En un híbrido, lo más común es que el sistema de climatización esté regulado por el sistema eléctrico, por lo que no estaría ese problema (y el Prius del anuncio de más arriba es híbrido). La lógica nos dice que la batería sufre más al tener más trabajo y aumentar los ciclos, pero la industria y organizaciones de consumidores (como la estadounidense Consumer Reports) apuntan a sistemas eléctricos reforzados, precisamente, para aguantar la sobrecarga.
Y algo más importante: no hay evidencia sobre fallos masivos atribuidos a esta tecnología y los momentos en los que no se activa pueden ser porque, de forma consciente, el sistema está protegiendo una batería que puede estar a punto de morir o en malas condiciones.
Volantazo y “drill, baby, drill”. Pero da igual la evidencia porque Zeldin está orgulloso de haber firmado “la acción de desregulación más grande en la historia de Estados Unidos”. Es la continuación del volantazo en las políticas climáticas en las que la segunda presidencia de Trump se ha embarcado. Afirman que no hay evidencia científica de que el cambio climático ponga en peligro la salud o al medio ambiente y su batalla en los coches no es sólo contra el botón Start & Stop. También contra otras tecnologías como la reutilización del calor del motor para calentar el interior del coche, el uso de pintura reflectante para un mejor aislamiento pasivo o la investigación de carburantes más eficientes.
Afortunadamente… eso es en Estados Unidos y, pese al comunicado, no se está prohibiendo que los fabricantes instalen el Start & Stop. Sólo se está acabando con los incentivos para que lo hagan, lo que no implica que las marcas sigan implementando estas tecnologías en el resto del mundo. Porque EEUU puede detener esos incentivos, pero en otros países continúan las políticas que buscan reducir la huella de carbono y el cambio climático.